lunes, 23 de marzo de 2026

Poema, para un día lunes.


Lunes, un poema para hoy lunes
que vence pasadas sus veinticuatro horas.
Un poema con...
Como quien dice: con obsolescencia programada.
Para quien se sitúa
en un lunes cualquiera,
se sienta identificado
con este poema espejo.
Un poema situado en tiempo y forma,
en el primer día
frente a la colina interminable
de los días
por donde ruedan dichas y esperanzas,
broncas y frustraciones,
para volver a caer en otra vez.
En el día más,
rayano de los días
donde se acaparan comiensos
y se renace
de la mas isoportable caida..
Quiero que sepas
que yo también estuve aquí.



jueves, 19 de marzo de 2026

Be back soon



"be back soon",
le dejó escrito
la chica que solo hablaba inglés
en el vidrio de su cuarto.
Y a Stydio le gustó
saber que eso
significaba: "volveré pronto".
"be back soon", se dijo
a sí mismo para no olvidarlo.
¿Cuánto tiempo
recordaré lo que esto
significa?
¿Me olvidaré más pronto
del rostro de quien
una vez lo dijo,
o del significado
de "be back soon" primero?
"Be back soon",
le dijo el sol
con unas cuantas nubes en el cielo
cuando se retiraba por la tarde.
¿Cuándo es "pronto" en inglés?
Le pregunté a Stydio:
¿Ahora es pronto?
¿Quizás mañana?
Quizás pronto... sea nunca.
Aprenderé más pronto inglés
que a olvidarte.



lunes, 16 de marzo de 2026

En un terruño, en un lugar muy lejano,

En un terruño, en un lugar muy lejano,


En un terruño, en un lugar muy lejano,
las mujeres se quedan embarazadas
cuando apenas ven al hombre de sus sueños:
el rostro de un buen actor en una película,
o cuando pasan su canción en la radio,
porque una vez les escribió alguien un poema.
Porque le baja un gatito de arriba de un árbol,
porque lleva un uniforme,
porque apenas lo ven
después de haber estado en una escuela de monjas,
doce años internada.
Y los hombres ni cuenta se dan,
de esto
de lo que en esta isla está pasando.
Cómo es que llegan los bebés a este mundo.

viernes, 13 de marzo de 2026

Los objetos comunes de una casa

Los objetos comunes de una casa

Hacemos un breve silencio
y nos acercamos sigilosamente
para escuchar una conversación
de los objetos comunes de una casa.
—Cómo te envidio, hermano,
vos paseando, yendo de vacaciones,
y nosotros acá trabajando de sol a sol.
Ya me sacaron de
adentro de la casa;
ahora solo barro afuera, en el patio.
Estoy a punto de que me reciclen,
de que me echen de una patada a la calle.
—No exageres, Escobillón,
la mayor parte del tiempo
te veo sin hacer nada,
apoyado en una pared.
¿Qué hay de mí?
Cuatro gatos locos hay en esta casa
y como doscientos cubiertos de plata;
me la paso todo el día en un cajón.
Mi vida es una lotería:
si tengo suerte, por ahí voy media hora a la mesa.
Somos todos iguales,
sin personalidad ni un color que nos distinga.
¡Cómo me hubiese gustado ser un cepillo de dientes!
Tener un dueño, una vida.
—Hay peores utilidades —interrumpió otro—,
yo prefiero estar en la cocina
que ser un "privilegiado" del baño.
Miren a la Sopapa, que no trabaja nunca,
pero no quisiera estar en su lugar
cuando se tape el inodoro.
—Los escuché —dijo una voz
que provenía desde el baño—,
¿qué tienen contra los inodoros?
Nada. Pero en algo
todos estamos de acuerdo en esta casa:
todos quisiéramos ser
el asiento de la bicicleta azul.
Contá, Asiento, contanos,
alegranos la vida, poné un poco de ilusión
a estas barbas de plástico gastadas por el suelo
y la tierra de la calle.
—¿Todavía hay calles empedradas? ¿Las bicisendas son un asco?
Los días de calor te mojás mucho,
transpirás, te pone un hule para no tocarte.
¿Huele sus calzones a sol de primavera,
a campos de lavanda?...
Contá, por favor.
—¿Fueron a la playa,
ahora que volvieron de las vacaciones?.
—Fuimos unos días, anduvimos por los médanos,
bosques de pinos, sendas de ripio.
Entramos por el agua;
siento su piel mojada la mayor parte del verano
o cuando hace calor, pero no soy mejor que ustedes:
un día dejará de sentarse sobre mi cara.
Perderá el encanto de los paseos primaverales;
preferirá la comodidad de un cuero vegano
de un auto deportivo,
la distinción de un carruaje
o la velocidad de las dos ruedas, de una moto.
Se olvidará de mí o cambiará su atención
por una bicicleta fija.
No tendrá ninguna predilección por mí.
Con el tiempo, la bicicleta estará en llanta,
se derruirán sus materiales, curtirá el sol mi piel
y mi aspecto ya no será el mismo.
Ya no querrá dar un paseo conmigo.
—¡Silencio, silencio! Disimulen,
hablemos de otro tema...
¡que ahí viene el consolador
con la fusta negra de cuero
con forma de corazón y tachuelas doradas!



viernes, 6 de marzo de 2026

Cuando volvió del trabajo

Cuando volvió del trabajo



Cuando volvió de trabajar,
puso las llaves sobre un mueble
con el tradicional ruido metálico
y vio esa sombra que descendía del techo,
que se deslizaba sobre la pared
hasta llegar al piso.
Fue ahí cuando dio con la pulpa.
Encontró la pulpa en medio de la sala:
Un capullo grande, verde, pegado al ventilador.
Escuchó la pulpa que le hablaba
Con una voz clara y nítida
que le provenía, desde su interior:
—¿Qué tal hoy el trabajo? ¿Todo bien?
Te acordás que esta mañana...
no me sentía bien, y te dije
Que por ahí,me quedaba en cama,
un día más.
—¿Qué hacés ahí adentro? ¡Pero qué es eso!
—¿Y vos qué hacés ahí afuera?
Acá adentro se está de maravilla, mirando
el atardecer del Mar de las Toninas.
Todos mis recuerdos y el futuro están aquí adentro.
—Sacá eso inmediatamente, está ensuciando el parqué.
Es un asco. Mañana viene gente, ¿y qué les digo?
¿Qué dijiste en el trabajo? Siempre tan infantil...
Sos un absurdo. ¡Imaginate cómo vas a salir de ahí!
—Antes de que me olvide:
llevá mi ropa a lavar y donala a Cáritas, porque
creo que no la voy a necesitar más.
Pagá el crédito y quedate con el departamento;
porque, por lo visto, en un par de semanas
me voy a la selva misionera, volando.



miércoles, 4 de marzo de 2026

A desmalezar



Entra el Gaucho Fierro cantando
por el foro, !A desmalezar... a desmalezar!
Con una máquina último modelo
traída del Paraguay,
china y paraguaya,
con doble nacionalidad.
Montado en una bicicleta, con varios
títulos de propiedad y un solo dueño.
Y los yuyos y cardos petiteros
de pleno centro,
asomaditos al cordón de la vereda,
lo ven llegar.
Sube a la vereda,
arrima contra una reja
más vieja que tután jamón.
Pone pata en tierra, con una Nike
con varios agujeros y una lengua fuera,
con una media de arquero
sobre el pantalón, hasta más arriba
de las rodillas.
Y saca la máquina
a meter bulla a plena siesta,
un sábado del mes de febrero
a las dos de la tarde.
Los yuyos lo junan sorprendidos,
como diciendo: «A este, ¿qué bicho le picó?».
Y gritan para que escuche
hasta el último y el más sordo:
«¡Ahí viene el Gaucho Fierro!».
Como si hubiesen visto al mismo demonio
con su desbrozadora a querosén.
«¡Corrancen pal fondo, que este degüella
por gusto nomás!».
Hasta las lombrices que menos se lo esperaban
terminaron con media carótida cortada.
—No van a quedar ni uno —
le decía un bicho canasto a un chingolo
que compartían la misma rama
arriba de un árbol—
...para ver el otoño.

lunes, 2 de marzo de 2026

Pobres va a haber siempre

 

Pobres va a haber siempre


—Pobres va a haber siempre.
 Para evitar que esos pobres
 husmeen en la basura, 
vamos a triturar la basura
 en cada cocina, casa, departamento.
 Vamos a exigir la instalación
 de un triturador de basura: 
un mueble, aparato con afiladas cuchillas
 que estará conectado a un 
gran caño maestro que sacará
 toda los residuos de la ciudad 
a un cohete, a la estratósfera.
 —Ya que no podemos enviar
 a los pobres a la luna.
 —Porque nos tacharían de inhumanos.
 Enviaremos la basura a la estratósfera.

(Porque los pobres en la luna
se morirían; recordemos que en
la luna no hay oxígeno,
 ni subvenciones estatales).
Eso.
 Aunque podríamos probar:
 Con uno, que no tenga familia
uno guacho
que no tengo un lugar 
donde caerse muerto.
 con un pagaré y vale de comida,
 un ticket canasta, 
  …para ver cuál es su reacción.
 Como un experimento científico, dice usted. 
—Claro, por ahí se adaptan. 
Los rusos enviaron una perra al espacio exterior
 y nadie dijo nada. 
—Porque era una perra rusa.
 Eso de enviar animales al espacio exterior
 generó mucho rechazo en la opinión pública.
 No fue una buena propaganda.
 —Sí, la Sociedad Protectora de Animales 
es donde salen sus más acérrimos detractores.
 Los pobres no tienen ninguna entidad protectora. 
—Sí, en eso son mejores los animales. 
Son más empáticos.
 De solo ver un gatito solo,
 bajo la lluvia, con hambre y frío,
 a uno se le parte el alma,
 da ganas de llevarlo a casa, de arroparlo,
 llenar un tazón con leche tibia.
 …Ya tengo como veinte gatos.



viernes, 27 de febrero de 2026

Tulia y Stydio

 

Tulia y Stydio


Stydio sufre una crisis.
 Está siendo contenido
 por su amiga; ambos
 sentados en el mismo sillón
 de dos plazas, en una habitación
 despojada de prestigio y decoro:
 paredes limpias, sin un cuadro
 una araña con una tulipa quemada;
 mesa con tres sillas, ventana con cortinado
. Stydio dice: 
—Me abandonó.
 Ya no viene, hace meses que no sé de ella.
 Si al menos pudiera saber
 qué número va a salir esta noche en la quiniela,
 así pego una. Pero no me sale nada,
 todo me sale mal.
 Ya son más de las ocho
 y no se me ocurre ningún número.
 Así no voy a poder ganar
 nunca a la quiniela;
 por lo menos sé que esta noche
 no voy a perder.
 El juego no es ninguna solución.
 —No, solo el juego de rol. Quiero
 que, por unas horas a la semana, seas Tulia.
 Vengas a tomar unos mates, prepares la comida. 
Una o dos veces a la semana. 
Ahí tenés sus vestidos 
y unos apliques para que te aumentes
  las caderas y el busto. Acomódate el pelo
 y listo; vos déjate llevar. 
Tulia le gustaba escribir palabras, palabras
 que después unía, sin un motivo aparente,
 y así formaba poemas, que luego leímos
 en la penumbra de la noche. Y eso que Tulia 
era muy corta, limitada, a mi entender.
 Le decía
que con esas palabras no eran suficientes.
 Tulia,
 con una cebolla y una papa, te hacía una comida
 para diez personas.
 Con tan poco tenía dos estudios, tres posgrados,
 te hablaba en cinco idiomas y te manejaba
 cinco empresas desde la casa.
 Ahí tenés, te dejo sus vestidos.
 Para la semana, la personifiqué.
Ponele honda, es solo para poder olvidarla,
tenerla un poco más, de su perfume
en esta habitación, saber de sus preferencias.
Hasta podrías aprender a escribir
 como lo hacía ella, unos poemas.
 —Sí —dijo la amiga para conformarlo—.

 Pero cuando quiera venir como yo,
 digo, ya no como Tulia... 
—Eso quería avisarte —respondió Stydio—: 
cuando vengas,
 mándame  una esquela. No vaya a ser
 que ese día esté Tulia en casa
 y arme alto bardo.
 Porque no sabes, Tulia lo celosa que es.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Hamburguesas

Hamburguesas


 

Hamburguesas 
un pan, cien gramos de res
 asada a la plancha, vuelta y vuelta.
 Pepinillos con aros de cebolla
 y un tomate en rodajas finas.
 Película
 un héroe y un villano,
 una trama con un desenlace
 y un final.
 Hamburguesas y películas
 son dos cosas que saben hacer
 los yanquis.


lunes, 23 de febrero de 2026

Stydio ante la justicia.

Stydio ante la justicia.




 Porque la identidad 
de un hombre
 está en sus palabras
 más que en sus retratos;
 por estas mismas me presento.
 Buenos días.
 ¿Quién soy? ¿Qué hago?,
 me pregunta usted.
 Y usted, que es la Justicia...
 me siento honrado
 de estar ante su puerta.
 Dirán 'la justicia de los hombres' 
como si existiese de la otra.
 Para mí, Dios y los hombres
 son la misma cosa.
 Nunca me hallé ante la justicia
 de los malvones; quizás
 una que otra avispa me picó
 con justicia alguna vez. 
quizás infligir el dolor a los otros
 sea lo mas justo en esta vida. 
como infligir su azar sea lo más poético.



viernes, 20 de febrero de 2026

Con el tiempo

 



Con el tiempo,
 su rostro, sus gestos,
 y sus rasgos,
 se van asemejando,
 al de su madre. 
Solo que su madre,
 se opero la nariz de adolescente, 
y agrego dos medida de busto,
 y se saco dos talles de cintura.
 Su cuerpo se asemeja
 a un maniquí de madera
 90 de busto, 60 de cintura, y 90 cadera 
Es perfecto para el calce de un vestido,
 pero muy poco practico, para la vida diaria 
Al menos, flota si se cae a una pileta.



miércoles, 11 de febrero de 2026

¡Chau, Sergio!

 

¡Chau, Sergio!

Sergio tiene un kiosco.
Vende los cigarrillos a 1500 pesos.
Pero si Sergio te conoce, te cobra  800.
¡Chau, Sergio!
Le dice la gente.
cuando Sergio
 Le cobra de menos.



viernes, 6 de febrero de 2026

Calor. Ya nada deja de ser importante

 

Calor. Ya nada deja de ser importante

Calor. Ya nada deja de ser importante, 
por lo menos hasta que pase el calor.
Abandonado el pudor por algo
 que nos quite el calor,
 el sueño de esa pileta olímpica
 de seis escalones, a la vera de una mansión,
 por esta otra de lona,
 un poco más chica, 
pero no por eso menos refrescante.
 No importa que ya no esté en el fondo de casa 
sino en el frente, pegada a la reja,
o en la calle, como un coche mal estacionado. 
“Es para los chicos”, nos dice el hombre 
que tiene medio cuerpo dentro de la pileta,
 mientras se refresca tomando  una  cerveza en lata
 y mira unos videos la tele
 que sacó fuera de la casa; 
con sus colores qled palideciendo a la resolana,
 como un enfermo después de una temporada
 sin ver el sol.
 Es ahora cuando extrañamos
 la sombra de nuestra planta del paraíso del fondo de casa,
 con los macetones color terracota y los muebles de jardín; 
y los plantines con sus flores 
 que regábamos a la hora de la fresca. 
Que es donde vive ahora la Lili
 con nuestros tres nietos, que, 
pobrecitos, no saben qué es no tener un día
sin pasar calor,
 salvo cuando refresca,
 que es cuando se mueren de frío.
 La gente desconoce su edad,
 no tiene el paradero de la edad que tiene;
 su cuerpo, tan alejado de la estética
 como de su armonía. 
Aquí es cuando se nota —previa visita al médico—
 nuestra falta de glóbulos rojos,
 los estragos de una sociedad moderna, orientada al consumo, 
que ya no cubre nuestras extensiones de pelo
 ni tarjetas bancarias.
 “El color cuero quemado es el color del verano”,
 dice la radio, que no se ha olvidado 
de decirnos boludeces que repite todo 
el santo día como un loro rayado.
 El color cuero es el color del verano
 transpirado, choreando la gota gorda,
 después de haberse clavado dos choripanes
 con bastante chimichurri, de parado;
 tostado, más o menos quemado,
 vuelta y vuelta,
con un par de sillas y una que otra sombrilla,
 rezago de algún boliche,kiosco que fundió.
 Por eso
 los elefantes marinos,
 los lobos de ideen lugar 
 y las focas —que supongo que también son de mar—
 suben a los acantilados,
 la zona más inhóspita de la playa,
 y desde esas alturas nos observan
 cual especie evolucionada que son. 
Desde lejos nos miran asombrados: 
“Esta fauna es peor que la del año pasado, 
cada vez vuelven peores”.
 Son como las tortugas, vuelven año tras año
 a poner sus huevos en la playa.
 Son tan peores, que ni el mar los mejora; 
no hay mar con qué darles. 
“Manténganse distantes”, dice Papá Lobo
 a la manada más joven y a sus crías. 
“No les den bola, que enseguida
 van a venir a querer vendernos algo
 como la libertad o la lucha de clases. 
Si no, miren a la tía Nora, 
que les llevó el apunte
 y ahora está trabajando en Mundo Marino,
 lejos de un acantilado, como de una puesta de sol,
 por un arenque y una sardina. 
Hagan ruidos guturales, fuertes rugidos guturales…
 Eso los aleja”.

 Esta lámina se escribió
 cuando en la zona hacía mucho calor,
 las calles se derretían por los efluvios del dios Febo, 
y los que habían hecho las cosas bien durante el año 
—según rezan las normas de Papá Capital—
 estaban metidos en el mar, en  playas 
de arenas más o menos amarronadas,
 con los pies en el barro, pero frescos.
 Y se publicó cuando vino la fresca
  y dejamos de usar la heladera;
  para pasar a  taparnos con frazada
 y volver al uso y de  cuellos polares.
 Y los que se quedaron en el agua
 por puro snob o capricho,
 se enfermaron de una severa pulmonía.
 Y es por eso, que es política editorial
 no publicar esta clase de poemas que hablen,
 ni se soslayen sobre el tiempo ni la política,
 que por aquí —o sea, por esta zona— es tan cambiante.
 Son poemas que no tienen mucha raigambre, 
que pierden su vigencia
 con la primera estación del año.

lunes, 2 de febrero de 2026

Me revienta

 

Me revienta



Me revienta 
 Cada vez que quiero intimar.
coger un buen rato,
 disfrutar de una cena 
con la única lumbre de unas velas.
Tenga que jugar primero, 
con tus autitos.
Pasearlo largas horas por el patio.
 Hacer como que me interesa.
Escuchar tus historias.
 Subida arriba de un árbol.
Ver las últimas de tus figuras de contrabando.
Mientes cada vez que quieres algo.
 Me robas mi atención, pero nunca un beso.
No sé qué quieres, me confunde tu proceder.
Me llamas, te preocupas.
Cuando notas mi ausencia.
Al mes... Después de dos años
 Me revienta que no quieras crecer.
Que con los años no hayas cambiado.
Que un pozo no te haya tragado.



miércoles, 28 de enero de 2026

Los sueños de Neptuno

 



Stydio tiene un sueño.
 Está en una ciudad en plena noche.
 Es el final de una reunión, un happening. 
 se encuentra en un lugar extraño, sin referencias. 
A su alrededor hay un grupo. 
 Cinco mujeres cuentan las monedas
 lo poco que tienen para llamar un taxi
que los deje en una estación
 Un lugar que podría ser Brandsen: puro campo
Stydio hace la cuenta. Somos seis personas
Ningún coche nos va a llevar a todos.
 Sin dudarlo, decide emprender el camino solo.
 Camina. Pregunta a un lugareño por dónde llegar.
 El hombre le dice que el destino está cerca, 
 pero que debe seguir siempre recto. 
 No importa si no hay calle. un paredón de por medio. 
Siempre recto. Y así comienza. 
Sube a unos tablones que se elevan sobre los tejados,
 que van por encima de las casas del vecindario.
 Baja por toboganes improvisados. 
 Salta donde ya no hay puente. 
 Hasta que se queda sin fuerzas.
 Hasta para mantenerse de pie.
 Pero no se detiene. Se arrastra. Gatea.
 Hasta donde ya no hay puentes ni pasarelas,
 solo un patio solitario
 donde una mujer riega sus plantas bajo la luna.
 —Buenas noches —murmura Stydio, jadeante
 —. ¿Sabe cómo llegar a la estación? 
La mujer responde en malos modos: 
—No conozco ningún camino que lo lleve allá. 
 Vuelva por donde vino. Lo seguro es por donde vino.
 Stydio no se mueve.
 Permanece allí, en su patio, inmóvil como una estatua de sal.
 La mujer suspira, molesta, y le dice a un niño: 
—Ábrele la pared. El niño acerca una llave a la pared.
 La inserta en la textura del ladrillo. Gira. 
 Y la pared se corre, junto con una ventana
 que se desliza como si nunca hubiera sido muro.
 Stydio pasa. Entra a la casa. 
Sigue gateando. 
 Se arrastra por los rincones oscuros, 
 por pasillos cenagosos.
 hasta que de repente, se encuentra dentro de un baño.
 con una joven que se esta dando una ducha.
 Stydio, permanece de cuclillas,
 primero ve una vagina enjabonada.
 Luego un ombligo con jabón. 
 Dos pechos que brillan bajo el agua tibia. 
 Y la cara de la joven que le sonríe.
 y Stidio que  dice—De acá no me voy más… 

 Fin del sueño. Epílogo. 
Stydio despierta. Con el sueño aún pegado a la almohada, 
 decide acudir a un psicólogo
 para que le interprete aquella travesía nocturna.
 El facultativo le cobra noventa mil pesos.
 Un poco más de lo que le hubiese costado
 un taxi en el sueño. 
Le narra entonces cada detalle: los tablones sobre los tejados, 
los toboganes improvisados, la pared que se corre con una llave,
 el gateo por rincones húmedos, hasta llegar al baño
 y a aquella joven bajo la ducha.
 El psicólogo escucha en silencio. 
 Consulta sus notas para sí.
 —En su sueño usted busca una estación… 
 pero en realidad lo encuentra es a una mujer.
 a final del sueño
 La estación fue solo una escusa de su inconsciente. 
La estación no es un lugar: es un cuerpo.
 Un refugio, Su laberinto. Hace una pausa. 
Cruza las manos sobre la libreta.
 —En realidad viva más… y interprete menos.
 Los sueños, sueños son. 
Stydio asiente. 
 Paga los noventa mil pesos. Sale a la calle.
 Y por primera vez en sus setenta años,
 pudo caminar sin la necesidad de tener que ver, donde pisa
 Si prestarle atención, a las juntas de las baldosa.


viernes, 23 de enero de 2026

El primero de enero

 

El primero de enero


El primero de enero
 Encontré un fuego artificial caído en el patio.
Que no pudo llegar a los cielos.
Estaba tirado en el pasto.
Su fuego no quemaba,
 sus luces desentonaban. 
Se opacaban con la luz del sol.
Al verme, se refugiaba entre las matas del jardín.
Esperaba que me fuera. 
Para salir a comer juntos con los gorriones.
Los gorriones de a poco le fueron aceptando,
 en su grupo.
Sus azules intensos de estrellas multicolores 
Con el correr de las horas se iban acentuando.
 A medida que se iba oscureciendo la tarde 
Sus tonos eran más vivos.
De noche era una luz más. 
Que dormitaba junto a los árboles.

miércoles, 21 de enero de 2026

Robo poemas.

 

Robo poemas



Por las noches
 Entro en las casas de los poetas.
Que son seres muy confiados.
Duermen abrazados a su llama sagrada.
Fascinados en la penumbra de un espejo.
Y tomo unos de sus poemas.
Con la complicidad de la noche,
la luna como intriga
Que generalmente los dejan
 a la merced del silencio de una mesa
En la altura de una repisa.
 Donde reposan en anaqueles olvidados.
Juntos a rotas esperanzas.
Sobre la mesada de una cocina
Arriba de una olla tapada de humeante caldo.
 Con el ungüento, alguno de mediodía.
 A veces entreveo en la distancia la necesidad.
Dejarles algún escrito, que sepan mitigar el faltante.
Que sepa ocultar mi timo.
Que cercene la culpa.
De mi alma de renegrido.
 Que acuna, los de  los otros, como propios.
Y pone los propios, en libros ajenos.
Que nadie  dé cuenta de mi error.
Ni  mucho menos, que soy poeta.


lunes, 19 de enero de 2026

Silicon doll

Silicon doll



Stydio se compró una muñeca de silicona.
De esas que ahora tienen inteligencia artificial.
No es como las de antes, que solo sabían. 
 Gemir con voces pre dictadas
Al principio fue un secreto a voces.
Una voz que se corría por los pasillos.
Como un rumor que trae y lleva el viento
Pero ahora que todos lo saben.
Los que sus familiares no  soportan.
Es que la lleve los días domingo a la comida familiar.
Por supuesto que la muñeca no come.
Pero no quieren herir los sentimientos de Stydio.
 Rechazarla abiertamente 
sería cómo discriminarla,
 porque, al fin y al cabo,
La muñeca es ya, como parte de su familia.
Pero lo que no soportan
 son esos gestos, robóticos
 condescendientes de enamorados.
Que tiene la muñeca con Stydio 
De darle de comer en la boca.
 De cortarle la comida, en trozos pequeños,
 con tenedor y cuchillo,
y limpiarle la boca con una servilleta.
Tiene altos conocimientos de filosofía, astronomía y política.
Mantiene una mirada firme y condescendiente.
Además, en la casa, esto lo cuenta Stydio.
Limpia, lava y hace la comida.



miércoles, 14 de enero de 2026

Me arden las orejas.

 

Me arden las orejas.


Me arden las orejas.
Ella tiene un muñeco mío.
Un símil de cuero
Que amasa y apelmaza por su piel.
Como si fuera un dios.
 Que necesita el calor de su cuerpo.
Para volver a creer
Un dios poco frecuente
Que se niega a ser un adorno más,
fuera de su cama.
Pero como todo lo falso no muere.
El calor pareciera beneficiarla.
No necesita mucho más.
 Para llegar a su clímax.
—Olvídate de mí —le dice a esa angustia.
Que tiene entre sus piernas
Ese vacío de tiempo que no prevalece.
 Que no se hace fiesta.
 No se conmemora a sí mismo.
 Hay tanto adorno inútil.
Ella quisiera tener un símil de su vagina.
Puesta  en la puerta de su casa.
Como se tiene una corona de muérdago.
De su pelo vaginal, les podría decir a los niños.
Como si fuera barba de choclo
 —¡Basta, basta,que voy a enloquecer!
 Le dice a ese espejo que la juzga sola. 
Esa voz que repite lo que ella misma se dice.
Esos dedos que no dejan de insistir.
 Hoy pareciera no rescatarla nadie.
De esa ventana cerrada
Cuando prevalece la resolana. 
Salvo la noche, cuando se escucha que la llama.
Tan angustiada con su voz. 
De este sopor de un enero poco frecuente.
Que la encuentra vencida, abatida.
 Como si fuera su segunda piel. 
Ni ese vendedor ambulante. 
Que pasa por su calle
Ofreciendo churros,
pan casero, huevos frescos.
Le devuelve a la realidad. 
De hablar con alguien. 
 Que por lo menos esté vivo.

lunes, 12 de enero de 2026

Conciencia de chimpancé

Conciencia de chimpancé



En una de esas reuniones, informales
 Que lleva a cabo los primitivos
donde adoran al fuego. 
Sentados en un semicírculo. 
Bajo los árboles con un techo azul de cuerpos celestes
Dijo esa vez El Gran Chimpancé naranja.
A su cofradía junto al  fogón. 
Que no cree en las leyes.
En los libros de letras doradas.
Que los antiguos acuñaron. 
A punzón y martillo sobre la piedra.
Que su temperamento, su imperio. 
Se rige ya no por las leyes.
Sino por su conciencia.
-Es el principio del buen salvaje.
Se dijo para sí Stydio
Y apago la compu.

Decepción y fuga
Studio, creía que su pueblo
Era un pueblo indómito y salvaje.
Como dice el vulgo, ingobernable.
Más propio de la extensión de la pampa.
Esa tierra que lo vio crecer, que de la gran ciudad.
Donde vive El Gran Chimpancé naranja.
Su pueblo pampa resultó ser, a la postre, a los hechos.
Un pueblo domesticado por El Gran Chimpancé naranja.
Por migajas, que más tarde que temprano.
Caen de su mesa. A cambio, una salud primaria
una educación con taparrabos y la entrega de la ciencia.
 que siempre les fue esquiva, salvo
La de la rueda y el fuego.
Que El Gran Chimpancé naranja.
Blande por las noches sin luna.
Para aterrorizar a sus congéneres y pueblos lejanos.
Decepcionado por esta realidad.
La que acabo de describir y no otra.

Stydio reflexiona sobre los chimpancés.
Un chimpancé tiene la fuerza de cinco hombres.
 Que no van a la cancha y se la pasan todo el día.
Jugando al Family y piden pizza por delivery.
Tiene la mordida, que arrancaría de un bocado. 
Un hueso más duro.
Sus garras, por su estilo de vida arbóreo.
Se sostienen con una fuerza de atracción. 
Mayor que cualquier autoridad aduanera.
 Que le permite realizar proezas de salto y escalada.
 Que ningunean las proezas de nuestros mejores atletas.
Son animales salvajes que la gente 
 Aprendido a domesticar, por la gracia de vestirlos.
 Por mimetizarse con ellos, frente a un espejo.
Con su fisonomía, más propia del amor.
Que la un animal terrible.
Pero hay un tema con los chimpancés. 
 Domesticado o no.
Que hay un momento  que un chimpancé
Por una mirada, un cambio en la jerarquía o el estrés acumulado.
(cuando tienen las bolas llenas)
Llevan entre sus congéneres a pelear.
En luchas fratricidas, encarnizadas.
de ataque de grupos coordinados de chimpancés.
Que suelen ser mortales y feroces. 
 Más propio de masacres, guerras humanas
.Que de la conciencia de un buen salvaje.

 Cuando se encuentra en cautiverio.
 Y no ya encerrado en una jaula, con cuatro candados y un cerrojo.
Domesticado, suelto, en una habitación, 
de un momento a otro.
 Le suele dar estas rabietas, con ataques de ira. 
 Arrancan grifería de un golpe.
Romper cortinados subiéndose sobre las ventanas, 
 los muebles.
Arrojan las baratijas, adornos, recuerdos, que su dueño
Trajo del mar del tullo, al suelo.
 Y lo que está en el suelo.
 Lo tira para arriba, haciendo malabares, con cuchillas
y licuadoras,
 todo esto emitiendo ruidos.
Y chillidos acusatorios.
Cuando se encuentra solo con su destrucción.
Solo ahí se detiene.
Y no por el cansancio o una culpa que lo atormenta.
No, solo aguarda, que venga ese otro, con el que convive.
Y lo aguardará solicitando su perdón.
Con modos tan sumisos, que no nos dejara.
 Ninguna duda de su arrepentimiento. 
No confíe, solo detiene su tiempo.
Para que usted se acerque. 
Su mansa y desprotegida garganta.
 Que destrozará en el primer descuido, de un zarpazo.
De un momento a otro su cuerpo se desangrará.
En el suelo y sus últimas imágenes. 
Que se llevará en esta vida.
Será a un chimpancé enloquecido. 
Haciendo art déco, con su sangre. 

Epilogo, final y mejor comienzo.
Si usted tiene un chimpancé domesticado o salvaje.
En su casa, vivienda única, departamento.
¡No vuelva ahí!
 Tire la llave en el primer desagüe que encuentre.
Y huya, corra,corra por su vida.
 Que por momento y solo por momentos.
 Se encuentra a salvo.


viernes, 9 de enero de 2026

Los Premios

 

Los Premios


Aquellos que reparten las guerras,
el hambre por el mundo.
También reparten los Premios.

martes, 30 de diciembre de 2025

Nuestra habitación es la 103

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Miedo a la oscuridad.

 

Miedo a lo oscuro.

—¿No le tiene miedo a la oscuridad?
Me pregunto  una mujer.
Que esperaba sola. 
Un colectivo
 En una noche cerrada
No, le dije.
¿Y al amor?
 —Sí, a eso, sí.
 Por suerte ya llegaba el colectivo
.Como una luz mala, avanzaba.
Por medio del camino.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Blanca Nieves y los siete peques

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

lunes, 15 de diciembre de 2025

¡Vení a ver! Lo que te trajo la mami

 

¡Vení a ver! Lo que te trajo la mami.


¡Vení a ver! Lo que te trajo la mami.
Te compré una jaula grandota.
Como para vos solito.
Con un comedero para colocar sólido.
 Y otro para poner líquidos. 
Agua o whisky, lo que vos quieras tomar.
Y un juguete de hule.
Como esos de piel semi humana.
 Con dos agujeritos, que se agrandan, agrandan.
Para que les puedas meter cosas.
 Para cuando estás medio en celo
Vení, no seas malo, mira lo que te compró la mami.
Una vacuna para desparasitarte.
De esos pensamientos medio podridos.
Que tenés del lado de adentro de la cabeza
Y que no compartes con nadie y no te dejan.
Aunque cambiemos de año.
Vení, a ver lo que te compré.
De regalito de fin de año.
Mi kermés de los sábados, mi corazoncito de arpillera.
Mi geranio en maceta. 
Mira, hoy me vestí de veterinaria sexy.
¡Uhhh, uyhhh!
Y así fui a la tienda, hoy por la mañana.
 Todos me miraban...
Hasta el despachante de la veterinaria.
 No podía sacarme los ojos de encima.
 Se puso duro, duro.
No lo podía disimular, ni ocultándose.
 Detrás del mostrador. 
Dale... no quieras que me enoje.
Y no te dé el dulce, que tengo.
 Para la noche guardado.
Bien al fondo, de la despensa.
 Vení... subí a buscarlo.
Hoy te voy a dejar abrir la puertita.
Y que metas tus dedos, hasta tus manos.
 Bien adentro, hasta que escuches.
¡Clic!, te voy a dejar tocar el pinito.
¡Dale!. Que empiezo a jugar sola.
 Haciendo ruidos con los muebles.
 Mordiendo la almohada,
 Diciendo cosas chanchas.
Mojando el piso.



miércoles, 10 de diciembre de 2025

Una pérdida importante de agua.

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

lunes, 8 de diciembre de 2025

La ciudad donde viven los pájaros

 

La ciudad donde viven los pájaros

Lo malo de vivir en la ciudad
Donde viven los pájaros.
Es que en tu vida, vas a ver.
Cientos de pájaros muertos
Eso no sucede en las ciudad.
Donde no hay pájaros
Es como vivir en la ciudad.
Donde viven los sueños
Vas a ver muchos sueños truncos.
Deambulando por sus calles
En tu día vas a ver cientos de sueños
 Que nunca llegarán a ser
 que jamás completarán su metamorfosis.
Los vas a ver en la vera del camino.
Inconsciente tirado en el suelo
Al lado de una pared.
O al sol en invierno en coquetas plazas.
Sin saber qué hacer, con sus vidas.
 Más que aguardar la noche.
Revisando los cestos de basura,
Por un poco de comida. 
O siendo panelista.
En una mesa de TV.
 No sé dónde más tristeza me da vivir.
 Aquí o en aquella otra ciudad
 Donde viven los sueños
Pero una sola cosa sé.
Prefiero mil veces ver un pájaro muerto.
(Señal de que alguna vez hubo uno con vida).
 Qué ver un sueño tirando de un carro. 
De ser un esclavo. 
En la ciudad donde viven los libres del mundo.



viernes, 5 de diciembre de 2025

La superpotencia

 

La superpotencia

La superpotencia
El hombre mandó un pene erecto.
 A la luna
Eyaculo, eyaculo, en la superficie lunar.
Y la luna, que está repleta de cráteres.
Y la luna, que no es un óvulo.
Tuvo un cráter más.


martes, 2 de diciembre de 2025

¿Te gusta?

 

¿Te gusta?

¿Te gusta?
Para empezar, es un color alegre.
 Y yo estoy triste.
Solo me recuerda lo triste.
 Que estoy, me hiere.
Me hiere tanta luz.
Me recuerda los días soleados.
Y yo estoy nublado.
Nublado e inestable.
¿Pero te gusta sí o no? 
Mira, el señor está esperando.
Que vos te decidas, de una vez.
No... me recuerda a los helados de limón.
Y a mí no me gustan los helados de limón. 
Con la luz apagada y de noche.
Tal vez... no se vea. 
Una excusa más.
Para no prender las luces,
 por las madrugadas.
Vagar por la infinita oscuridad.
Que nos depara el insomnio.
De los pasillos de esta casa.
De noche me va a gustar.
Como todo lo que le pertenece al día.
A la noche le es indiferente.
De a poco la ciudad nos vuelve
 indiferentes. grises. 
Un masicote de resignación.
Cemento, cemento gris que se arrastra.
 Por una llanura inerte y vegetal.
Escucha sus fauces, cómo se mueve.
Ahí viene con su olor a petróleo y muerte.
Esconded los pájaros, las flores.
No le digas a nadie.
Que por aquí vive la primavera.
Ya es inútil, nos ha visto.
Ha sopesado nuestro escaso valor.
Como incrementará su fortuna,
 nuestras cadenas.
Hay está en la puerta de nuestra casa.
El progreso no llama, no golpea.
Pondrá un circo, un teatro en nuestra puerta.
Deberemos pagar para salir de casa.


viernes, 28 de noviembre de 2025

Regalo empresarial

  


El muchacho sufría un TOC.
Estas manías que al principio
Lo aliviaba y a la vez lo protegía.
Cómo lavarse las manos, infinitas veces
.o no tocar con sus manos.
Manijas, puertas ni perillas.

Regalo empresarial

El muchacho abrió la puerta
(Este, es.el que hace un rato les expliqué,
que tenía un TOC).
Y miró varias veces para ambos lados del pasillo
Sin ver a nadie, se decidió entrar  la caja.
Que alguien le había dejado bajo su puerta.
Con mucho esfuerzo, logró pasarla.
a dentro de su departamento
¿Cómo habrán hecho para subir?
Esta caja, seis pisos, por escalera.
Pensaba... Mientras se esforzaba en entrar
.La caja de la cidra y de los turrones.
del regalo empresarial de fin de año.
Sin previo aviso, la caja se abrió de golpe.
Como si fuese automática.
De ella brotó una señorita, entre la biruta de papel.
Y las botellas de sidra, cajas de panetole
Sus pechos se asomaron 
como si tuvieran ambos un resorte.
Su pelo lacio caía por su espalda arqueada.
La chica tomó una galleta de turrón.
Que estaba suelto por el piso de la caja.
Y se la fue pasando 
Por cada curva y pliegue de su cuerpo
Como si su cuerpo tuviera un aderezo.
Que con alguna urgencia debía probarse.
Y giró sobre su pie y quedó su blanco culo.
En lo más alto del cielo, como si fuese una mano extendida.
O la chica fuese un miembro de esa tribu extraña.
Que solo adoran al sol, como a un dios.
Y este muchacho, su mismísima deidad, en persona.
La chica le ofreció un pedacito de turrón.
Que ella misma tenía, con sus dos cachetes del culo apretados.
Y el mismo ano, que lo succionaba con fuerza
Como si fuese una aspiradora.
Que el muchacho tomó con muchísimo cuidado.
De no dejarla caer y ni  de tocar.
Parte alguna de la chica
Que a estas alturas permanecía expuesta.
A sabores y ternura.


miércoles, 26 de noviembre de 2025

Pero tengo el mar

 

Pero tengo el mar



No tengo una cuenta bancaria. 
Pero tengo el mar.
 Prestigio, renombre 
Pero tengo el mar. 
Un apellido que sepa a riquezas.
 Pero tengo el mar. 
Campos ni trigo. 
Pero tengo el mar. 
No resido en audiencias y
 camarería 
Pero tengo el mar. 
No he escrito un libro con poemas. 
Pero tengo el mar. 
La contemplación
 Consume mis días. 
Pero tengo el mar.
 Mar... 
¿Cómo hacen? 
Aquellos que no te tienen. 
¿Para soportar tu ausencia?


lunes, 24 de noviembre de 2025

Los lunes son sagrados

 


Stydio se pregunta. 
¿Cómo puede ser 
Que no haya una puta,religión.
 Que vea sagrados los días lunes?. 
Habiendo tantas ...Una
 Que no haya visto, esa oportunidad.
Que no hay una que haga decir.
En sus libros sagrados 
que el día miércoles. Por ejemplo:
 "el día que Dios, pongámosle X"
.Por decir un nombre,
"El dios X le llevó a hacer el mundo
.Unos seis días", pero al tercer día, 
O sea, a mitad de su creación.
Se tomó un tentempié. 
Remojo las patas, en un charco,
 hizo microturismo.
 Visitó parientes, manualidades
Creó el ocio.
 Para reanudar, sus tareas,más después.
 Con mayor ímpetu. Al día siguiente.
Acá hay terreno fértil para nuevas religiones.
Que no vieron  esta oportunidad, 
 por estar aburguesadas
ya que los siete días de la semana 
 Cuatro, son laborables, como quien dice
Mundanos,  y terreno virgen
.Para nuevas religiones.
 Porque desde el viernes al domingo.
Está todo tomado.
Hay como unas saturaciones religiosidad.
Está como el nicho lleno de sahumerio.
Está todo pensado.
Como para el fin de semana. 
Hay una competencia feroz
Que no deja espacio,
 para nuevas creencias.
Porque hay gente, que se toma 
el descanso los lunes.
Como también los hay
 que prefieren tomarse un descanso
 a mitad de semana.
La oportunidad está ahí 
Solo falta una lira. 
Un par de togas, y unos libros
 sagrados bajo los sobacos.
Y un dios que estampe su firma a rayo y fuego. 
En una piedra, algo espectacular.
Para el marketing para hacerse un nicho.
Entre las grandes religiones del fin de semana.



miércoles, 19 de noviembre de 2025

En una pareja

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

lunes, 17 de noviembre de 2025

Formulario 30.12-16bis




Como la novia
 Le dice al pelotudo.
Que es un pelotudo.
 También las amigas de la novia.
  Que ya conocen al pelotudo.
 Porque lo vieron dos o tres veces
 Cuando se encuentran 
 La novia con las amigas
 Las amigas escandalizadas, le preguntan
 ¿Cómo puedes salir con ese pelotudo?
 Hasta el mismísimo pelotudo 
Cuando se golpea un dedo con el martillo
 se dice a sí mismo 
¡Qué pelotudo que soy!
 En el colegio
donde los niños aprenden
 A leer y escribir, al pelotudo 
 Sus compañeros de aula, le llamaban pelotudo
 Sus amigos de antaño, que ahora ve de vez en cuando
 Cuando lo ven le dicen: ¿Qué haces, pelotudo?
 Los padres del pelotudo, que ya son grandes
 le dicen que "Sos un pelotudo grande". 
Preocupado el pelotudo por lo que le sucede 
va al médico, y el doctor le receta
 Un remedio para pelotudes crónicas.
 Pero con el tiempo el pelotudo estudia, 
Se esfuerza y se recibe de pelotudo
 Pero como en su familia ya hay pelotudos
 El pelotudo sigue estudiando
 Hasta que obtiene un título pelotudo honorario
 O el peor de los casos que el pelotudo
 es tan, pero tan pelotudo
 Que no quiere seguir estudiando
 y se conforma con tener un oficio de pelotudo
 Caminando el pelotudo ve un afiche, 
Que está puesto en una vidriera que dice:
 "Se necesita pelotudo con experiencia 
que sea un pelotudo de confianza" 
Como el pelotudo es más de confianza que pelotudo
 Consigue el trabajo, que es una pelotudes
Con el tiempo,sus amigos
 lo ven preocupado, y le dicen 
"Tienes una novia pelotuda que te quiere 
Una pelotuda vida, que todos quisiéramos tener.
 ¡¿De qué te quejas, pelotudo?!" 
y ahí no más el pelotudo 
va y saca un turno
En el Registro Nacional de las Personas 
 La mujer que atiende le llama: Pase, pelotudo
 Como el pelotudo, es el único
  pelotudo que está en la sala
 Pasa y en un minuto y cincuenta segundos
 En un ejercicio fenomenal de la sintaxis
 Le cuenta toda su vida 
Y ahí no más le dice que quiere cambiar de nombre
 Por otro más acorde, más acorde a la época. 
Entonces la mujer le entrega el formulario 30.12-16bis
 y ahí mismo el pelotudo escribe
 Donde dice "nuevo nombre", escribe "Pelotudo".
A si no más,  sin segundo nombre,
 Pelotudo a secas y la mujer,
 Que también es una funcionaria pública
 Le contesta: Imposible, porque el formulario 30.12-16bis
 Impide cambiar de nombre
 Por otro que denigre a las personas
 Que sea vulgar, despectivo, y socialmente estigmatizante. 
A saber: Pelotudo, Pelotuda, Conchuda, Conchudo, etc.
 Así nomás se fue el pelotudo,
 con el nombre que siempre tuvo y que lo vio nacer.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Su familia insinuaba algo.





Su familia insinuaba algo. 
Cada vez que iba
 con un osito de peluche de regalo.
"Que eran uno más lindo que otro".
"Que este me gustó más que el de ayer".
Todos los días le llevaban uno nuevo.
Que iba a ser un recuerdo.
De uno de nuestros días.
Una postal de nuestro presente.
Para nuestro porvenir.
Nunca le preguntaba qué hacía con ellos.
O si se los donaban a un orfanato.
Nunca me pregunté, cómo se hacen.
¿Cómo es eso de trabajar
todo el dia, las 24 horas seguidas?
Sin un descanso, de sol a sol
Sin un mañana, ni un presente mejor
¿Cómo es que se llega, vivir con estas cadenas?
La explotación del hombre por el hombre
La necesidad tiene cara
De osito de peluche.
Pero a ella no le importaba.
O si le importaba, valoraba más mi presencia.
Junto a la de un osito de peluche.
Que algún juicio moral, perdido en el tiempo.
Junto a un osito de regalo.
Para Navidad me pidieron.
Otro más grande.
Más grande de lo común, a unísono exclamaron.
Como para la fiesta, acotaron.
Que tenga forma de chanchito, cerdito.
De lechón, para ser más exacto
Vos trae la cena (si había necesidad de aclararlo).
Con sonrisas, que quisieron ser cómplices.
Que no hicieron más que llenar de incertidumbre.
Las restantes horas  de la velada.
…Nunca les pregunté qué hacían con ellos.
Ahora entiendo los cientos 
de ojitos de vidrios, que hay en el patio.
Al irme, pisé cientos de ellos.
Era como si de golpe, se me fueran
 las ganas de comer.







miércoles, 12 de noviembre de 2025

Poema para leer en tiempo de sakura

 

Poema para leer en tiempo de sakura


Poema para leer en tiempo de sakura 
Al igual que la flor de los ciruelos.
Mi tiempo fue efímero.
Tuve un tiempo para el amor.
Y otro, para el olvido.
No busque aferrarme. 
A la copa del árbol.
Ni a la corriente de un río.


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Ay, sí!






Ay, sí!
 Si se pudiera cambiar de nombre, como de ayeres.
Un tinte para ocultar el invierno.
Un estiramiento de alegría.
Estirar la alegría hasta que duela.
Ay, ay, no me alcanza hasta este presente.
Me he quedado corto de alegrías.
No he acaparado lo suficiente.
Lentes para ver mejor hasta lo feo.
Pocas palabras para un buen entendedor.
Música que oculta el ruido de tus pensamientos.
Ruido blanco para una ciudad
Que detesta los días feriados y domingos de sol.
Una iglesia llama a sus feligreses por TikTok.


miércoles, 27 de agosto de 2025

Recuerdo uno de esos reportajes




Recuerdo uno de esos reportajes.
Qué le hice alguna vez a Stydio
 Caminando por  su ciudad natal.
Su barrio de casitas bajas 
Por esas callejuelas que le vieron crecer.
Dar sus primeros pasos, balbucear sus primeras letras.
Esas mismas calles, baldíos
Que poco y nada saben del semidiós de las letras.
Vi con atención, en unos tantos muros
 De callejones olvidados por el progreso
 Pintadas proselitistas, anuncio de un futuro mejor.
En desmedro de un paupérrimo presente.
 al lado de otros, aviso de un
  renombrado desinflamatorio intestinal,
 de dudosa eficacias,
 Estaba allí, en esas mismas tapias
Alguien realizó una pintada
.Que vino a llamar mi alicaída atención.
 Desde lejos, el muro
Se veía señalado por esta inscripción.
 "STYDIO, TE AMO".
 Me llamó la atención tanta aclamación.
 Por nada.
 Qué debí preguntarle al mismísimo Stydio 
Que lo tenía ahí en persona, si conocía.
 La desafortunada autora de tamaña declamatoria.
 Me dijo que sí, que sin lugar a dudas.
La pared había sido pintada.
 Por el mismo, en una noche de ebria sinceridad.
Pero exclamé, en mi asombro: Eso es inaudito.
Para nada, me dijo.
 Es más, me aclaró, que ese sentimiento que siente.
Por su persona, era para el innato. 
Para nada impostado por una moda, el canto
de una época, que ese sentimiento propio brota de la tierra.
Como de él brota el amor propio por cada una de sus venas.
Que es tanto el amor que siente por sí mismo
.Que no mengua, ni se estrangula por algún decoro.
Pero algunas veces se veía opacado
....lamentablemente, eclipsado
Por un sentimiento de unos celos irrefrenables, por aquella mujer.
persona, damisela, que en un rapto de sincericidio, juró o perjuró.
En llantos y rasguños, amarme.
 Más allá del cosmos y las estrellas
En definitiva, para hacerla corta.
 Tanto brillo, tanta noche estrellada.
Como me amo a mí mismo.
No me ama ninguna persona.





lunes, 25 de agosto de 2025

Buenas noche

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.