viernes, 29 de mayo de 2026

Etiquetado frontal

¿Cuándo será el día
que los billetes,
el dinero en general,
tengan esquelas alusivas
como esas que meten miedo?
Mensajes de advertencia como las que traen
los paquetes de cigarrillos,
los billetes de lotería y los envases de galletitas,
con leyendas alusivas como estas:

“Manipular con responsabilidad.
Su exceso provoca
guerras, escasez, oligopolios y superricos”.




miércoles, 27 de mayo de 2026

El prepucio de Adan

Y Dios vio a Adán sin su prepucio.
—¿No te gustó el prepucio que te tejí?,
le preguntó Dios a Adán, sorprendido.

—A mí, sí —dijo Adán—, al que no le gustó
fue al rabino.

—¿Quién es el rabino?, le preguntó Dios
a Adán.

—Ese ser oscuro que está en ese rinconcito del paraíso,
que él mismo llama "la tierra prometida".

Y Dios echó al rabino del paraíso.
Y puso en su lugar el prepucio de Adán.

Y de ese día todos los niños nacen con su prepucio
tejido por Dios,
menos los niños del rabino,
que, quién sabe por qué Dios,
nacen todos circuncidados.




lunes, 25 de mayo de 2026

Mi solidaridad absoluta con las vacas

Cada vez que veo
un patrón de estancia verseando
compinche con su peonada,
me dan unas ganas terribles
de no probar, ni en mi puta vida,
un cacho más de carne.
mi solidaridad absoluta con las vacas.

Cada vez que escucho a un desheredado
como si fuere el dueño de la tierra,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

Cada vez que veo un hombre a caballo
arriando personas, gente, fuera de la feria,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

Cada vez que escucho
la voz de los sometidos
con la voz de quien los somete
elogiando las mil formas que tiene la esclavitud,
y proponiendo otras
que no están ni en los libros de texto,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

Cada vez que encuentro un Rappi
en mi camino, que se apresura
por vivir,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

O cuando bajo mi mirada
para no cegarme
con el opulento brío,
y solo hallo sombras
en el piso, durmiendo
tras una frazada,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

Cada vez que escucho a los dueños de la tierra
hablarme como si fuesen
también los dueños de la verdad,
mi solidaridad absoluta con las vacas.




viernes, 22 de mayo de 2026

...Yo avisé

Eso que se lo dije como mil veces
a la dueña de casa:
que colocara una calcomanía
en los vidrios de la ventana,
porque los pájaros vienen volando,
confunden el cielo
con el reflejo del cielo en la ventana
y se la llevaban puesto.

Siempre hay un pájaro muerto
bajo esta ventana. Señora, póngale una
calcomanía del lado de adentro de la ventana.
por lo menos, para que los pájaros vean
que es un vidrio, y no el mismísimo cielo.

Hasta que una mañana
encontré un ángel caído
con la cabeza partida y un ala medio estropeada
del golpazo. Quedó un manchón en la ventana;
no era sangre,
porque los ángeles no sangran.

Esta vez no llamé a vida silvestre
porque no fue necesario:
enseguida vinieron los del Vaticano.
Mientras se lo llevaban, me dijeron
que se les escapó de un fresco
de una basílica cercana.

Ahora espero que me hagan caso.

.




miércoles, 20 de mayo de 2026

En un bosquecillo

En un bosquecillo,
rumbo a la oficina,
a la vera del camino,
donde los zumbidos
de los colectivos casi se hacen imperceptibles
y los prados despliegan sus mejores horas,
alguien colgó un cartel.

Junto a una mesa
con un mantel
y varias jarras con té,
puso esta esquela:
"Vendo té de mentira,
amor de verdad",
con letras cursivas blancas,
por cierto, nada feas.
Al parecer, quien lo escribió
fue un buen tiempo a la escuela.
No tendría más de 20 años de alteridad
y el corazón plenilunio,
desbordante de entusiasmo y alegría.

¿A qué sabrá el amor de veras?,
se preguntaba el hombrecillo
de traje color caqui
y portafolio celeste,
delante de tamaña manifestación.
Él, que todavía no sabía
diferenciar la empanada
tucumana de la salteña,
le entró ganas de probar un poco
de este nuevo sabor.
Pues tenía unos pesitos
que le sobraban en los bolsillos
y el amigo lleno de curiosidad.




lunes, 18 de mayo de 2026

La amo tanto, tanto, pero tanto

La amo tanto, tanto, pero tanto,
que le comencé a meter
una de mis manos por dentro de su vagina.
Su vagina elástica... Como comprobé
que todavía se estiraba un poco más,
pero mucho más,
y nunca podía tocar su fondo,
introduje allí parte de mi brazo.

Luego hice una prueba empírica: introduje
mi codo doblado, más luego hasta parte de mi hombro.
Y como comprobé que yo todo entraba,
me lancé hacia adentro... o afuera,
según corresponda, a lo desconocido.

Mi voz de ahora en más sonará un poco distinta,
distante, con un eco agradable.
Es como si aquí estuviese solo,
adentro de un tubo, o un gran cilindro.
Hay un mundo aquí adentro: hay ciudades, un cielo.

De vez en cuando entra un dildo o un miembro,
sexo viril masculino, a destronar esta tranquilidad,
a dar por tierra con el paraíso.




viernes, 15 de mayo de 2026

Todavía es una niña...

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miércoles, 13 de mayo de 2026

Temperatura de fusión

Vuela de fiebre, pero eso no evita
que hoy nos cocine unos huevos fritos con papas ,
acostada en la cama.

Mmm, deliciosos. Comida natural, con poco, nada de aceite.
Esa grasita de su piel le dio una textura deliciosa a las papas.
Lástima las gallinas,
seres bípedos, plumíferos, tan sacrificados,
que tengan que vivir una vida tan desfavorecida
para satisfacer nuestros gustos culinarios.

Por cierto, la fiebre no baja... una paja.
Tuvimos que llamar al médico por la madrugada;
molestar a un facultativo para que salga de su cama.
Por lo menos para que repare el termostato.

Bajé un poco la temperatura, le coloqué un regulador más apropiado.
Ese monte de Venus está al rojo vivo, temperatura de fusión.
Ya no nos servía para cocinar: funde los metales
y quemaba la comida.

Temimos lo peor:
una cama quemada, un cubrecama deshecho.
Por lo menos salvamos la ropa.
Ese deshabillé que un día
va a heredar la próxima dueña de casa,
cuando nos vuelva a cocinar unos huevos fritos con papas,
como Dios manda.




lunes, 11 de mayo de 2026

Tenencia compartida de osito de peluche

Tenencia compartida de osito de peluche


El osito se lo regalé yo,
cuando vivíamos en el mismo barrio
e íbamos juntos a la misma escuela.
Pero una vez que nos separamos,
el osito volvió a mi departamento.

Los lunes, martes y miércoles se lo queda ella;
jueves, viernes y sábados lo pasa conmigo.
El domingo lo jugamos al Call of Duty:
el que pierde, se queda sin osito el fin de semana.

Los lunes y martes me envía
al WhatsApp fotos extorsionadoras:
el osito con una soguita al cuello
jugando al ahorcado
el osito en barrios de dudosa reputación,
comprando merca;
osito con capucha en la cabeza,
atado de pies y manos en una silla,
secuestrado por una banda de piratas
y traficantes de ositos de peluche.
"A este lo vamos a hacer trabajar
en una máquina de garra".

Osito solo en un auto
a pleno sol, con los vidrios cerrados,
a 42 grados de temperatura... bajo la sombra.
"...Y el aire no me anda".

O mensajes tan intimidantes como estos:
"A tu osito no lo vas a ver nunca más",
"A tu osito se lo voy a vender a los gitanos",
"A tu osito lo voy a mandar de vuelta a China
para que lo reciclen.
Lo hagan tampones,
para mujeres enfermizas".

Todos mensajes de este tono.
Sé que nunca lo va a hacer,
porque eso sería como cortar
con lo único que nos une.




viernes, 8 de mayo de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "El tercer sueño"

Los sueños de Neptuno. Hoy: "El tercer sueño"

Estoy en el suelo,
sentado al lado de una biblioteca blanca.
Estoy buscando libros; miro entre todos los tomos
para encontrar uno.
Tomo el primero al azar:
en sus páginas hay imágenes en blanco y negro.
Este espacio puede ser una casa particular,
una librería de usados o una biblioteca con clichés modernos.
En el suelo hay almohadones, adornos, recuerdos.

En eso entra una joven.
Lleva puesto un pantalón corto, negro, muy ajustado
. No alcanzo a verle el rostro.
Se sienta delante de mí, dándome la espalda
pero muy cerca.
Se queda sentada con las piernas abiertas, en el suelo.
Mientras continúo hojeando el libro con estampas,
disimuladamente, con mi brazo izquierdo rodeo su cintura.
La atraigo un poco más hacia mi cuerpo
y le introduzco la mano dentro de su pantalón elástico.

Percibo más allá de lo evidente
su vagina: ser ancestral,
molusco cálido,siento su territorialidad
en cada tacto; hay un temblor,
es biología pura. Molusco etéreo,
está afuera y dentro de mi mente.
Puedo ver, a partir de mi tacto,
su piel brillosa dentro de su otra piel
con imperceptibles temblores, respiración.
Con un dedo a la vez, pulso en su interior
un pequeño montículo de piel, suave y original.
Un botón para solicitar crédito,
un botón para decir "me gusta",
el único botón de su joystick;
pinta los jardines con flores
y los otoños de hojas secas.
Una tecla que no emite silencios.

Siento cómo ella responde en cada pulsación.
Es tan perceptible... Me siento abrumado; mis dedos
se sienten indispensables. En esta relación,
se aleja y se me pega rítmicamente, como una marea a la costa.
Con solo tres dedos —es un dedo por vez y solo tres—
con un ritmo in crescendo.
Esta es mi partitura:
es placer y, a la vez, expansión.

Cerca hay otras personas en la habitación adjunta,
separados por un estante escuálido de libros.
Esto es tan deliberado que en cualquier momento
vamos a ser descubiertos; en nuestro rostro
es imposible disimularlo.
Un día lunes por la mañana.
Qué fastidio da levantarse.




miércoles, 6 de mayo de 2026

Más que a los vivos

Ella quiere a los muertos
más que a los vivos.
Adora las lápidas de frío mármol,
los floreros con flores secas.
Buscar una canilla que todavía funcione
para cambiar el agua de algún florero
Es un día de picnic para ella,
porque en un cementerio nunca se está sola.
Eso me dice, mientras me sonríe
y limpia mi foto;
de ese retrato en blanco y negro
que no recuerdo haberme sacado




lunes, 4 de mayo de 2026

Cajita feliz


Nunca se preguntó de qué están hechas esas cajas.
O últimamente todos los días...
¿Qué llevan dentro las hamburguesas?
Cuántas lágrimas lleva consigo hacer una de esas cajitas.
Cuánto cuesta parir, mantenerse en pie, dar los primeros pasos,
dar sus primeros balidos, los primeros encuentros, la calidez del establo.
La pérdida y el terror industrial:
ser llevado a empujones entre charcos de sangre,
el ruido sordo del metal, el balido mecánico de una sierra eléctrica
y el golpe abrupto del final.
Para terminar todos ellos en una caja,
sin saber que ella también puede terminar en otra.
Por un error de la matriz, un día tuvo un envío no solicitado
A su domicilio,de una caja de unos 160 cm de alto x 50 de ancho, de cartón,
protegida por un nailon transparente
con una docena de agujeros simétricos conformando un gran rombo.
Rasgó una parte del cartón de la caja para ver su interior,
donde alcanzó a ver su rostro dentro de la caja, prolijamente embalado,
protegido por unos paneles de tergopol.
Su rostro sereno y joven permanecía en silencio.
De inmediato buscó dentro de la caja algún papel,
un prospecto, alguna indicación,
pero el único que encontró era un manual con jeroglíficos
que igual podría estar en chino, ser marciano o extraterrestre.
Ahí estaba ella, en cuclillas, observándose,
pero con veinte años menos: era ella, pero en la versión treintañera.
De inmediato pensó: sería bueno tener un poco más de rebeldía,
otra más como ella pero con dieciocho años,
y la infaltable seis años, que le recordara un poco más la ternura.
Y se preguntó si realmente habría otras versiones, mas de ellas
como la del futuro,como con unos ochenta y tantos años,
reposada,más tranquila, paciente,
que aporte un poco más de sabiduría a la casa.
Y así, sentada una tarde, se reveló en todas deambulando por la casa,
correteando, jugando por el patio,
hablando las unas con las otras mientras tendían la ropa.
Se preguntará sorprendida cuál de todas es realmente ella
o si todas son realmente una.



viernes, 1 de mayo de 2026

Aclaración final

Aclaración final
Dios no existe, solo su cara
¿Quién va a decir que no, a un rostro amable para una vida tirana?
Pero no alcanza, no es suficiente.
Falta el resto: una sociedad más equitativa
donde no existan patrones ni esclavos.
donde el triunfo del Rey sobre el Peón sea una ficción,
donde no haya una mayoría que se autoperciba como trabajadores,
pero votan como si fuesen los dueños del latifundio.

Hay un rasgo divino en todo esto;
en el universo, por ejemplo. Si habitáramos un mundo
donde el día tuviese ochenta horas,
los días serían mucho más largos.
Pero tendríamos que trabajar mucho más
—quizás setenta y cuatro horas por día—
y las horas de descanso serían siempre las mismas,
porque no nos alcanzaría con una paga magra.
El hecho de que uno sea un esclavo
no lo dictamina el universo.

Es una contradicción vivir bajo ese ser —esa ley—
que te aplasta y no saber cómo llamarlo.
¿Cómo es esto, que soy mi propio tirano?
Yo mismo administro mis cadenas,
cuido mis grilletes, los limpio,
los engraso para que ninguno se me salga.
Andar perdiendo los grilletes
no es un buen rasgo de etiqueta.
Y sin poner cara de infeliz,
apruebo mi comida:
me realizo una selfie con este caldo de huesos.




Aclaración final:
Este texto es una construcción artística
hecha con imágenes, pensamientos y algunas que otra idea;
no representa la realidad literal del autor.
. Ningún animal resultó herido ni sacrificado para esta obra.
No aprobamos matanza de animales ni su cautiverio,
ni mucho menos alguna especie de tortura .
El "caldo de huesos" es una metáfora
de una alimentación pobre y carente de algun regocijo,
en contraste con la cultura gourmet tan imparante en esta epoca.
La imagen fue realizada mediante IA y pos procesamiento informático.
En definitiva,el autor no vive encadenado
, no come sopa de huesos y el poema es solo su verdad.