lunes, 18 de mayo de 2026

La amo tanto, tanto, pero tanto

La amo tanto, tanto, pero tanto,
que le comencé a meter
una de mis manos por dentro de su vagina.
Su vagina elástica... Como comprobé
que todavía se estiraba un poco más,
pero mucho más,
y nunca podía tocar su fondo,
introduje allí parte de mi brazo.

Luego hice una prueba empírica: introduje
mi codo doblado, más luego hasta parte de mi hombro.
Y como comprobé que yo todo entraba,
me lancé hacia adentro... o afuera,
según corresponda, a lo desconocido.

Mi voz de ahora en más sonará un poco distinta,
distante, con un eco agradable.
Es como si aquí estuviese solo,
adentro de un tubo, o un gran cilindro.
Hay un mundo aquí adentro: hay ciudades, un cielo.

De vez en cuando entra un dildo o un miembro,
sexo viril masculino, a destronar esta tranquilidad,
a dar por tierra con el paraíso.




No hay comentarios: