Si la gente, las personas
de por acá, que usualmente
hablamos un español americanizado,
traído de los pelos,
metido en el barro,
rescatado de la calle
durmiendo al sereno,
en vez de decir «¡Gooool!»
cada vez que celebramos
un tanto,
vencemos el arco contrario,
dijeramos «¡Metaaaaa!»,
habría menos fanatismo en el fútbol.
Eso cree el lingüista
Y muchas personas. No perderían
La cabeza, parte de su corazón,
por ver un partido de fútbol.
Le dolería la cabeza y los oídos
de tanto escuchar «meta»
cada vez que un equipo
vence al arquero contrario.
Todos sabemos que las metas
en la vida son ficticias,
puramente imaginarias
e impuestas.
Muy difíciles de alcanzar.
Solamente creadas
para mantenernos ocupados.
Como pelearse por una estrella
o un sol inabarcable
para nuestra conciencia,
que de solo mirarlo
te hace arder los ojos.
Disculpe las molestias.Prueba actualizar la página para ver si todo vuelve a la normalidad.
lunes, 13 de julio de 2026
El lingüista y el fóbal
viernes, 10 de julio de 2026
Lamento decepcionarlos.
¿Cuál sería
su reacción
si escuchara
a una persona adulta
recitar el Padre Nuestro
en voz alta?
En vez de decirnos «buen día»,
nos recitara el Padre Nuestro
en nuestra solapa.
No ya en una iglesia,
que vendría a ser como en una cancha de fútbol.
Un templo donde sus simpatizantes veneran,
alientan a un Dios con sus cánticos,
algarabía, gozando de su localía;
donde solo juegan los locales
y sin visitante.
Donde sus feligreses mayormente ganan
por goleada o por penales.
Pero donde en la realidad,
fuera de la cancha,
pasa totalmente lo contrario.
Donde hay guerras, crisis financieras.
Donde Dios ni corta ni pincha.
Hay que esperar la luz roja para cruzar un semáforo,
sin importar si Dios está con nosotros
o estamos totalmente desamparados.
¿Dónde escuchó recitar el Padre Nuestro?
Al costado de una cama,
si quien estuviera hablando
tuviera nueve años,
o detrás de una puerta cerrada
de una habitación donde descansa
un anciano.
Pero no... Lamento decepcionarlos.
Este es un hombre adulto;
ha adoptado la religión,
católico, apostólica romana,
como su salvación.
Como quien toma vitamina C
para sentir los alivios de un resfriado.
Como un amuleto
que erige sobre lo desconocido.
Y no encuentra mejor tarea
que demostrárselo al mundo
y a sus allegados
recitándole el Padre Nuestro.
Así, de corrido, sin quitar
ni agregarle una coma,
como canta una calandria
arriba de su nido.
Como si estas estrofas,
ya tan gastadas de decirlo,
hubiesen perdido su significante.
Un mantra, un salvoconducto
a un posible paraíso.
miércoles, 8 de julio de 2026
Música nocturna
Cada vez que pasa un coche
con la música a todo volumen,
eso me recuerda
las orquestas ambulantes
que paseaban su música
sobre la caja de un camión.
Lo triste que se ve una noche
cuando uno se aleja de una fiesta.
lunes, 6 de julio de 2026
¿Qué es peor?
¿Qué es peor?:
salir con una mujer
con la edad de mi madre,
unos veinte años mayor;
una mujer que podría ser mi hija,
unos veinte años menor;
o una mujer que tenga más o menos
mi misma edad,
que hayamos nacido juntos
por la misma fecha,
como si fuéramos dos siameses
separados al nacer,
pero de distintas madres;
o no salir con nadie,
quedarme aquí sentado, solo,
tomando unos mates, mientras
les narro una historia que viene a cuento.
Por eso días
de una temprana
primavera, o más bien
los últimos de un añorado como, lejano invierno.
Para esa fecha
había una excursión, y ya para
la semana anterior todos los gurises
del séptimo C tenían una novia
del mismo grado,
como una pelota nueva a estrenar
para la próxima excursión
del Día de la Primavera.
Solamente quedaban algunos que otros despistados
como el que le narra esta historia
y una que otra chica más,
que éramos los únicos
sin sus respectivos cónyuges;
por eso de la presión social,
me vengo a imaginar ahora.
Teníamos los mismos álbumes,
juntábamos las mismas figuritas.
Y le pregunté, sin ánimo de comprometerla,
a una de estas gurisas del mismo grado
que por esos días se la veía sola y permanecía soltera,
si quería ser mi novia.
Creo, por la cara que puso,
de sorpresa más que de espanto,
que a ella no se le había pasado
por la cabeza tener un novio
justamente para esa época,
antes de haber terminado la escuela primaria,
sin saber qué iba a seguir estudiando,
bachiller o comercial,
ni mucho menos que yo fuese
el más indicado.
Pero como todos ya tenían
un noviecito o una compañera
con la cual continuar sus días tomados de la mano,
a la pobre no le quedó otra
que verse sola hasta el final de sus días
o aceptar mi desinteresada compañía.
Dijo que sí,
como si le pidiese compartir el mismo banco
o un bocado del mismo sándwich de la merienda.
En esa época no se estilaba
estar mucho solo. Por suerte llegó el veintiuno;
a nadie le pintó mucho
eso de ser novio. Subimos a los árboles,
corrimos tras una pelota, jugamos
a la mancha venenosa o a la escondida:
a hacer un poco más de chicos
que de grandes.
viernes, 3 de julio de 2026
Con las expectativas bien altas
Andar por la vida
con las expectativas bien altas
es un error.
No confundir con la frente bien alta.
A la realidad le encanta
bajarte las expectativas de un hondazo
y cagarlas a trompadas.
Las suele esperar subida a la
a la horqueta de un árbol,
haciendo equilibrio
sobre un semáforo, cerca de una nube.
No hay una expectativa
que no haya tenido
su encontronazo con la realidad.
La realidad es como una fiera embrutecida,
como si fuera una jauría de perros enfurecidos,
y las expectativas son seres tan indefensos
como si estuvieran hechos de jabón y un suspiro de nuestro aliento.
¿Nunca vieron una pompa de jabón perseguida por un perro?
No sé qué les divierte; nunca se pusieron
del lado de la pompa y su efímera existencia.
Es como la luz
del día para nuestros sueños,
o las doce campanadas de medianoche
para Cenicienta.
La sola mención de la realidad las disuelve.
A la realidad no le gustan las expectativas,
por eso no hay que andar diciendo
que uno tiene una en casa, o en el club.
¡Shhhhhh!
Ojito con la realidad
cuando se disfraza de expectativa
y nos cita en un bar,
a los ojos de todos.
miércoles, 1 de julio de 2026
Recreo
Es hora de un simpático recreo
y los púberes atienden este período
de distracción, caminando por el patio
en una zona arbolada llamada parque,
y otra por una galería de cielorazo de madera
y techo de teja.
Me acerco para oír lo que discute
esta simpática pareja en la puerta del bufet.
La niña tiene en su mano un arrollado de jamón
y queso, y en la otra una pequeña botellita
de una popular gaseosa. El otro personaje en cuestión
es un niño un poquito más menudo; luce pecas
en el rostro y un corte de cabello tipo taza,
dejando sus dos orejas a la intemperie,
al desamparo de lo que un dia fue, un cabello largo,
y una separación en sus dientes
que le da un aire caricaturescoa su sonrisa.
Tiene pantalones
cortos que no cubren sus tobillos
y lo que parece ser un libro de física cuántica
en una de sus manos, que recientemente
ha retirado de la biblioteca. Ahí están los dos
conversando. Hagamos silencio
para escuchar de qué hablan.
—Una personita gorda,
obesa, come hidratos de carbono
en cantidades industriales
de comida procesada, para llenar
ese vacío de afecto que tuvo
en su temprana infancia.
Ese dolor no se colma
comiendo papas fritas
a la salida del cine.
—Una persona estúpida,
que carece de una inteligencia
inferior a lo normal,
a la de un chimpancé,
e indefinidamente inferior
a la de sus congéneres.
No porque se cayó tempranamente de su cuna
o le faltó oxígeno en su placenta
cuando ni siquiera era una persona,
sino porque careció
de un desarrollo cognitivo,
aprendizajes y juegos, y porque jamás
fue escuchado; y oculta
ese déficit de atención filio-parental diciendo estupideces,
sandeces, al primero que se le cruce
en su conflictiva realidad.
Así que hacete a un lado
si no querés que te haga tragar
de una trompada ese libro
que seguro no leíste,
porque estoy segura
que no lo entenderías.
Chau, ya no quedan más arrollados,
me llevo el último, hasta mañana.
Creo que aquí nació el amor.
lunes, 29 de junio de 2026
Infinito
Si no aprieto pausa
o si no me levanto
de mi silla
a cambiar la cinta,
la historia vuelve a repetirse
infinitas veces
desde sus comienzos
hasta llegar a su final
infinitas veces.
O hasta el final de los tiempos,
que es cuando se rompe la cinta
y una luz blanca nos ciega los ojos.
viernes, 26 de junio de 2026
Hay una mosca en el colectivo.
Hay una mosca en el colectivo.
No sé en qué momento subió.
Ella vuela en sentido contrario
al que avanza el colectivo,
como si buscara un asiento,
una ventana abierta.
Debería haber carteles para moscas,
así ellas sabrían por dónde bajar.
La mosca se impacienta
porque ve campo y campo.
¿Será una mosca de ciudad?
Es aquí donde tiene que bajar.
Aunque la mayoría de los asientos
están vacíos,
la mosca no se sienta.
No quiere acostumbrarse a esta comodidad
de viajar sentada.
«Tiene alas», pareciera decirme,
que no soporta esta demora.
Ahora mira la ventana que da al sol,
ahora se posa en el vidrio de la otra.
Pareciera ser la única
que no soporta el encierro.
Yo miro dónde tengo que bajar.
Me levanto, me aproximo a la puerta, toco timbre.
Espero que el colectivo se detenga.
La puerta se abre.
Espero que la mosca baje.
Ella me ha observado todo este tiempo;
agradece que le permita bajar primero.
El colectivo se va.
Yo miro a mi costado,
espero al cruzar.
Ya no la encuentro.
Una mosca pasa desapercibida en la ruta.
¿Cómo sabré que es la misma mosca
si la encuentro en otro viaje?
Esta mosca era distinta a las otras.
Algo me dice que sabía adónde iba.
miércoles, 24 de junio de 2026
vox populi
Nunca fue muy fiel que digamos,
pero tampoco era vox populi
que le metía los cuernos con medio pueblo:
en el trabajo, con los del club,
cuando estaba en el bar.
Con los amigos del club y de la sede social;
y cuando estaba en el club social
se cruzaba al bar para organizar alguna escapada
al primer cuartito desocupado de la zona.
En la casa, como en los lugares más variados.
Dicen que el matrimonio es la tumba del amor,
pero para ella fue su renacer sexual.
Nunca fue tan así,
pero saberse casada le dio como un empujoncito.
Todo era normal, hasta rutinario,
salvo cuando al fulano este, para una fecha,
se le dio por morirse.
Dicen que la muerte mejora a los difuntos;
pero con el de ella, fue tan así
que comenzó con abrirle los ojos.
Desde que murió, siente como que la miran
todo el tiempo desde el cielo
Eso la llenó de culpa, de saberse observada
hasta cuando está en el excusado.
Su presencia fantasmal no la dejaba en paz.
Hasta que una de esas noche no aguantó más
y se fue de madrugada al cementerio.
Saltó la tapia de una,
con uno, dos o tres más,
y ahí, sobre su tumba,
al lado del florero de vidrio
con el ramo de flores frescas del mediodía,
le volvió a meter los cuernos,
en presencia de todas
y todos las tumbas y lápidas del cementerio.
sin importar su género o condición.
Solo faltó esa noche, que la filmaran.
lunes, 22 de junio de 2026
Bicéfala
Bicéfala
Es extraña la Bicéfala.
Para el Registro Civil son dos personas.
Para un médico son dos corazones.
Pero paga un solo pasaje de colectivo.
Comparten la misma cama,
el mismo novio y el mismo marido.
Pero son dos personas distintas
con la misma vagina
y las mismas piernas y el mismo culo.
Cagan juntas aunque comen distinto:
una come mientras la otra ya está llena.
Una quiere dormir, mientras la otra
quiere leer un libro.
Siempre somos tres en la cama...
O cuatro, si la otra no me aceptá.
viernes, 19 de junio de 2026
Stydio frente a una clase
Stydio está de pie,
delante de un pizarron verde.
con tiza está escrita esta frase:
«Si los pastos conversaran,
esta pampa le diría
de qué modo la quería,
con qué fiebre la adoré».
A su lado tiene un atril
con una ilustración de una heladera,
la foto de un auto, la baldosa de una vereda rota
y otras láminas para respaldar sus conceptos,
que las irá desplegando
con el correr de su tesis.
—Díganme ustedes, que ando un poco confundido
y no recuerdo cómo funciona el mundo —dice Stydio—.
Hoy me desperté después de dormir
un rato la siesta, comí algo que me cayó mal.
Cuando desperté,
encontré al mundo un poco cambiado.
El oxígeno que necesitamos para respirar,
correr en el parque, jugar en las hamacas...
¿De dónde viene? ¿De las heladeras?
—¡NO! —dice al unísono la clase de unos niños de seis años.
—¿De los autos?
—¡NO!
—¿De las baldosas?
—¡NO!
—¿Del cemento?
—¡NO!
—¿De las bocas de tormenta?
—¡NO!
—¿De los aires acondicionados?
—¡NO!
—¿De los ventiladores?
—¡NO!
—¿Del alumbrado público?
—¡NO!
—¿Entonces de dónde viene?
—¡De las plantas!
—¿Y las malezas son plantas?
—¡SÍ!
—¿Pero todas las malezas son plantas?
—¡SÍ!
—¿Entonces por qué la gente no lo sabe?
—¡Porque son burros!
...Haber crecido tanto, para olvidarlo.
miércoles, 17 de junio de 2026
Vértigo en el piso 226
Ella amaneció temprano;
solo una tela vaporosa la cubre en el balcón.
Curiosa, observa cómo los buques salen
de la bahía y pasan bajo
el puente que cruza el río de arena y barro.
Se hacen diminutos, casi insospechados
al posarse sobre el horizonte.
—Nadie ha llegado tan alto —le digo—.
Solo las golondrinas, sobrevuelan este balcón.
Caer desde estas alturas
te mataría —le comento,
para que se aleje de la orilla.
—Vivir en el suelo me mataría.
No lastima tanto el golpe
como el lugar, el destino donde caes.
Caer me mataría
una vez que he llegado tan alto.
Dicho esto, se elevó
sobre sus pies...
para sellar este silencio
con un beso.
lunes, 15 de junio de 2026
Espacio tiempo
Espacio tiempo bis
Supongamos que la vida
fuese una copa en movimiento
a punto de romperse en mil pedazos.
Ese tiempo que transcurre en que la copa es copa
y la copa son sus mil pedazos
de la copa que una vez fue...
Todos esos instantes es una vida.
Para nuestra percepción son cien años;
lo que para una copa es un instante.
espacio uno
Aunque nuestros sentidos nos demuestren
que estamos en el mismo espacio, la Tierra
viaja por el cosmos alrededor del Sol, y el Sol
alrededor de su galaxia, y la galaxia
se aleja en el universo, y el universo
se expande a través de la nada.
Nuestros sentidos nos dicen
que estamos en el mismo lugar,
una primavera más o menos;
que compartimos las mismas ciudades,
lugares, en las que vivieron nuestros ancestros,
padres y o abuelos.
Sin embargo, la Tierra viajó todo ese tiempo,
el universo se expandió
a velocidades siderales por el cosmos.
Si por una magia pudiéramos ver los espacios del cosmos,
veríamos que los espacios de nuestros abuelos,
(la copa rota), no ocuparían en el mismo sitio,
mis coordenadas en el espacio.
El cementerio ya no está en el mismo lugar
de hace cincuenta años atrás. Aunque creamos
que estamos sentados en el mismo asiento,
el tren ya se movió cinco estaciones más adelante.
espacio tiempo
Supongamos que mis padres hoy vivieran
y estuviéramos viajando en el mismo tren,
compartiendo asiento,
y hace cinco estaciones se hubieran bajado
y el tren continuo asi su curso.
El tiempo y el espacio no serían lo mismo:
sería inútil hablar con ellos,
aunque mis intenciones fueran válidas.
Sin embargo, las personas siguen hablando
con otros sin compartir el mismo espacio-tiempo.
tiempo
Supongamos que alguien con quien hace
veinte años que no compartimos
los mismos espacios, lugares comunes,
y por una de esas casualidades nos encontramos
en el mismo asiento, del mismo tren...
¿Eso no sería como viajar en el tiempo?
Aunque la fantasía prevalezca
de que el tiempo para ambos no haya pasado.
tiempo dos
Mis padres hace diez años que murieron.
Existe la fantasía de que mis padres
hoy tendrían noventa y ochenta y cinco años,
pero eso es como viajar en el espacio-tiempo:
mis padres no pueden estar hoy acá,
como yo no puedo estar quince años atrás.
espacio tiempo dos
Stydio, con todo esto
y otras anécdotas más, anima
fiestas infantiles, casamientos, cumpleaños.
No es mago ni mucho menos músico,
pero cree que es mucho más académico
que enseñar en una universidad privada.
viernes, 12 de junio de 2026
Los presentes
Los presentes en esta reunión familiar
acordamos
de no hablar ni de política,ni de religión.
Nos sentamos
a la mesa con esa única condición.
que esta comida familiar
no se vea alterada, por un mitin político
o una manifestación religiosa.
Ricardo dice que iba a decir algo,
pero mejor no lo dice, porque no lo cree muy oportuno
En la otro extremo de la mesa, el señor Javier:
—Si abro la boca se enfrían los ravioles,
me altero y se me van las ganas de comer.
Mejor me reservo mi opinión
para otra oportunidad.
Otro dijo en la mesa:
—Ayer vi por la tele algo, pero creo que no puedo decir lo que vi.
Otro dijo casi lo mismo, pero que lo escuchó.
A otro le comentó un cliente, pero ahora no puede decir nada
lo que el cliente le dijo.
—Nunca dije nada, porque lo que podría llegar a decir
podría pecar de poco interesante.
Esto podría ser
mi oportunidad para decirlo,
pero si lo
pienso, mejor no lo digo.
—¡Decilo! —alienta la mayoría de la mesa,
aturdidos de tanto silencio—.
Ya que no podemos hablar ni política ni religión,
te escuchamos.
—Bueno, lo digo.
El más niño de la mesa
sin levantar su mirada del plato
y sin dejar de hacer
circulos concentricos ,
con el revés del tenedor dentro del tuco,
dijo:
—Siempre me gustaste, Mecha,
aunque seas mi prima mayor.
Aunque ahora me veas muy niño, te prometo crecer algún día,
si me querés demasiado.
Y aunque nunca podamos hablar de política ni religión,
podemos estar un tiempo largo
tomados de la mano.
miércoles, 10 de junio de 2026
Gorra color marfil
Cuando la vi en el local,
en la tienda,
la vi como esas cosas
a las que uno no les presta atención
porque las supone eternas,
como el cielo o un atardecer.
Por eso ,estaba más preocupado
por el precio de los porotos de alubia
que por el color de sus cabellos,
su sobretodo color marfil,
con su gorro del mismo tono de béisbol,
sus lentes ahumados
y su bolso marrón símil cuero
que lo utilizaba a la vez de escudo.
Cuando la volví a ver,
estaba en la línea de cajas:
elegante, torpe y nerviosa.
Ahí me di cuenta
que no la volvería a ver más;
que eso que por momentos
me hizo feliz,
nunca estuvo en venta.
Que no era parte de ninguno
de sus estantes, pasillos o mobiliarios.
Cuando salí del negocio apresurado,
buscando encontrarla
La ciudad se la había tragado:
era una gota más en el océano.
lunes, 8 de junio de 2026
Cosecha temprana
Desde las polvorientas tierras
mendocinas, con cálidos ácidos,
suave perfume a pimienta y una
culminación dulce a nuez en la boca,
llega esta niña de diecisiete años
recién cumplidos y una documentación
falsa que dice tener ya veintidós.
Sabe insultar en seis idiomas:
polaco, inglés, francés, mandarín, quechua
y antiguo español; mantiene una interesante
conversación solamente en su lengua. Tiene interés
en las plantas, botánica, el cosmos, los animales
y los pájaros. No mide más de un metro cincuenta,
pero es ágil y ligera. No hace nada mal a la cintura,
dicen los que la probaron.
Pero ella puede quedarse quieta largas horas,
especial para posar para un cuadro,
hacer de extra en un escenario.
Tiene buenos modales, sabe guardar un silencio,
no habla cuando come.
No es un robot, no es una IA: es profundamente humana.
Tiene sus tiempos y tristeza, pero es muy trabajadora;
cuando se propone algo siempre lo logra, y más en una cama.
Da un excelente servicio de cama: tiende la cama
como una experta, es muy ordenada.
Sus ojos son dulces, cenicientos, cuando uno
la contempla por un buen tiempo.
La entrega se hará el día y hora donde
el cliente lo requiera, por avión y con absoluta reserva.
Empiezo la subasta.
—Mil quinientos millones de petrodólares, para el hombre del turbante.
—Dice el doble —el hombre vestido de cowboy, más quince misiles antitanques.
—Quinientas veces más —dice la señora con el tapado de armiño, más unas tapas en una revista.
—Doscientas veces más —dice el hombre que lleva puesta una mitra papal, más un arzobispado.
—Un millón de denarios —dice el humanoide con cara de serpiente.
—Quintuplico la suma, más una isla griega —dijo el hombre de capa negra que sostiene un bastón con cabezal de calavera, junto al enano con sonrisa diabólica, mientras se frota las dos manos.
viernes, 5 de junio de 2026
El lingüista
El lingüista era desde antes,
desde antes de saber
que lo era.
Si había algo
que lo indignaba de sobremanera
era la economía del lenguaje:
habiendo tantas palabras
con distintos significados,
tantas letras que tiene el abecedario.
Que las ovejas, seres tan disímiles,
lejanos a las abejas,
llevasen casi el mismo nombre
salvo por una letra,
con significados tan diferentes.
Quien nombró a las abejas, abejas,
y ovejas a las ovejas, nunca vio
una oveja al lado de una abeja.
Quien nombró a la una
o no sabía la existencia de la otra.
Porque un hipopótamo es un hipopótamo:
la palabra sola nos dice "ojo, que este
es un bicho extraño",
que en nada se parece a una oveja, como vaca a un caballo.
Es tan difícil llamar mesa a la mesa y silla a la silla.
Quién pudiera llamar abejas
a un animal tan diferente a una oveja.
Siendo que las abejas son unos insectos
que vuelan y no son pájaros,
y las ovejas balan y no son una escopeta.
Mientras a una le sacan la miel de sus colmenas,
a la otra la esquilan de su lana.
Mientras las unas pastorean,
las otras vuelan de flor en flor, se alimentan de néctar.
No era tan difícil diferenciarlas.
Pero a alguien se le ocurrió nombrarlas
casi de la misma manera
con nombres semejantes,
salvo por una letra.
Mas luego entendió, ya cuando pasaron los años,
diez o quince años de escuela,
le fueron machacando la cabeza
que abejas se escribe con b larga
y ovejas con v corta.
miércoles, 3 de junio de 2026
Pozo rustico, bajo la luz cálida
Por fin había llegado.
Tantos preliminares, nada casuales,
para terminar en esta noche,
en este mismo cuarto.
De pie, delante del nicho de roble,
ella ya desnuda lo esperaba,
tendida de caderas
sobre la aterciopelada noche
y sus pies elevados, colocados estratégicamente
sobre los hombros de su esperado mancebo.
Le quitó las bragas, el último bastión
de su dignidad profanada.
Deslizo su nariz, sobre la tela de fino encaje
como quien descubre los atributos
de un vino
desde los fulgores de una copa.
Puso sus manos oscuras, profanas,
sobre la piel blanca, como recién
llegada de la distante Europa.
Abrió sus labios
de la vagina recién descubierta
y allí vio para sus adentros, como quien
se asoma al pozo de agua de un aljibe
para pronunciar su eco:
y ahí mismo él estaba,
su imagen retratada desde arriba
abriendo esa misma vagina
infinitas veces.
Tantas, que le resultó imposible
descubrir sus comienzos.
lunes, 1 de junio de 2026
Viven en el campo
Viven en el campo, se alejaron de todo:
del smog, de la 9 de Julio, del ruido.
Recorrieron cientos y cientos de kilómetros
por una ruta que hiere el paisaje de muerte,
con un sol dorado por único testigo,
nubes de cielo, de pájaros y de polvo.
Pasto y más pasto agreste con las cuatro estaciones;
con un atardecer hacia el oeste y un amanecer muy temprano por el este.
Por las noches, un viento norte cálido; y por la madrugada, un viento sur helado.
Vivir aquí no les acarrea ninguna dificultad
si no fuera porque ambos son exhibicionistas.
Si no tuvieran ese amor propio
fijado en la mirada ajena,
esa postrimería de lo cercano y prohibido.
De un tiempo a esta parte les ha bajado la libido a límites insospechados.
—No es la edad —se dijeron el uno al otro—.
—No somos nosotros —aseguraron convencidos—: es esto.
Y ahí estaba la pampa gringa:
dos o tres fierros viejos
del año del ñaupa, oxidados,
el ombú
y el rancho con la última tecnología,
mudos testigos de su drama.
Insistieron, no lo voy a negar yo,
que de la libido ajena sé poco y nada.
Mas nunca se dieron por vencidos,
jamás flaquearon;
ante la primera frustración,
como frente a los vientos huracanados,
apenas cedieron un palmo.
Probaron frente a una tropilla domada,
aferrados a un alambrado
junto a un nido de hornero vacío.
Lo intentaron hacer tras un bosque de eucaliptos ,
ni correr detrás de una segadora
les arrimó las ganas;
o dentro del tanque australiano lleno de agua verde, en pleno verano:
nada de esto funcionó ni les trajo un poco de alivio,
como le atrae un aguacero
al campo en pleno verano.
Dos por tres se dan una escapada
a alguna de esas fiestas provinciales:
como la de la papa
o la del morrón colorado.
Con solo ver a esa gente rumbeando toda
para el mismo lado,
hipnotizadas por las luces
de un parque de diversiones,
ahí siempre se encuentran un lugar
detrás de un puesto de panchos de campo
o arrimados a una antigua pared de barro
que da a lo oscuro, o al descampado.
Es como si regresaran a sus mejores bríos,
recuperaran su mejor versión,
y sus peores temores estuviesen intactos.
Ahí nomás, al fondo del baúl de madera
que una vez abrió la fulana Pandora:
esa que nos maldijo, con doce años vacas flacas
y uno año bisiesto de yapa.
Pero ahí, en el fondo del tarro,
estaba la esperanza.
Cosa linda, que no conocíamos antes;
es que antes ni esperanza teníamos.
Por pararse en la primera
uno se pierde la moraleja del cuento.
Por apresurado uno se pierde.
Como dicen ahora los post-créditos:
"Pará, pará, que ahora vienen los fulanitos estos",
y yo ya no estoy para estar tres horas
sentado,para no ir al baño.
Pero al final la Pandora esta
resultó ser buena, como era la gripe antes
que nos tiraba unos dias en cama
pero nos libraba de de nuestras obligaciones.
Para cada julio hay un agosto.
Estos dos fulanos no podían estar
muy lejos de un pueblo,
y venían para quererse un poco más,
porque eran unos exhibicionistas.
Exhibían su amor como quien tiene una pilcha nueva.
Porque, ¿quién se va a poner una pilcha nueva
para estar dentro de un rancho,
por sentirse a gusto nomás?
Ya no hay intimidad.
Como dicen ahora: todo está en las redes.
Hasta le hemos perdido el gusto al locro
si no está en Instagram, ese boliche
de moda al que todos van
y yo no he ido ni una vez.
viernes, 29 de mayo de 2026
Etiquetado frontal
¿Cuándo será el día
que los billetes,
el dinero en general,
tengan esquelas alusivas
como esas que meten miedo?
Mensajes de advertencia como las que traen
los paquetes de cigarrillos,
los billetes de lotería y los envases de galletitas,
con leyendas alusivas como estas:
“Manipular con responsabilidad.
Su exceso provoca
guerras, escasez, oligopolios y superricos”.
miércoles, 27 de mayo de 2026
El prepucio de Adan
Y Dios vio a Adán sin su prepucio.
—¿No te gustó el prepucio que te tejí?,
le preguntó Dios a Adán, sorprendido.
—A mí, sí —dijo Adán—, al que no le gustó
fue al rabino.
—¿Quién es el rabino?, le preguntó Dios
a Adán.
—Ese ser oscuro que está en ese rinconcito del paraíso,
que él mismo llama "la tierra prometida".
Y Dios echó al rabino del paraíso.
Y puso en su lugar el prepucio de Adán.
Y de ese día todos los niños nacen con su prepucio
tejido por Dios,
menos los niños del rabino,
que, quién sabe por qué Dios,
nacen todos circuncidados.
lunes, 25 de mayo de 2026
Mi solidaridad absoluta con las vacas
Cada vez que veo
un patrón de estancia verseando
compinche con su peonada,
me dan unas ganas terribles
de no probar, ni en mi puta vida,
un cacho más de carne.
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho a un desheredado
como si fuere el dueño de la tierra,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que veo un hombre a caballo
arriando personas, gente, fuera de la feria,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho
la voz de los sometidos
con la voz de quien los somete
elogiando las mil formas que tiene la esclavitud,
y proponiendo otras
que no están ni en los libros de texto,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que encuentro un Rappi
en mi camino, que se apresura
por vivir,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
O cuando bajo mi mirada
para no cegarme
con el opulento brío,
y solo hallo sombras
en el piso, durmiendo
tras una frazada,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho a los dueños de la tierra
hablarme como si fuesen
también los dueños de la verdad,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
viernes, 22 de mayo de 2026
...Yo avisé
Eso que se lo dije como mil veces
a la dueña de casa:
que colocara una calcomanía
en los vidrios de la ventana,
porque los pájaros vienen volando,
confunden el cielo
con el reflejo del cielo en la ventana
y se la llevaban puesto.
Siempre hay un pájaro muerto
bajo esta ventana. Señora, póngale una
calcomanía del lado de adentro de la ventana.
por lo menos, para que los pájaros vean
que es un vidrio, y no el mismísimo cielo.
Hasta que una mañana
encontré un ángel caído
con la cabeza partida y un ala medio estropeada
del golpazo. Quedó un manchón en la ventana;
no era sangre,
porque los ángeles no sangran.
Esta vez no llamé a vida silvestre
porque no fue necesario:
enseguida vinieron los del Vaticano.
Mientras se lo llevaban, me dijeron
que se les escapó de un fresco
de una basílica cercana.
Ahora espero que me hagan caso.
miércoles, 20 de mayo de 2026
En un bosquecillo
En un bosquecillo,
rumbo a la oficina,
a la vera del camino,
donde los zumbidos
de los colectivos casi se hacen imperceptibles
y los prados despliegan sus mejores horas,
alguien colgó un cartel.
Junto a una mesa
con un mantel
y varias jarras con té,
puso esta esquela:
"Vendo té de mentira,
amor de verdad",
con letras cursivas blancas,
por cierto, nada feas.
Al parecer, quien lo escribió
fue un buen tiempo a la escuela.
No tendría más de 20 años de alteridad
y el corazón plenilunio,
desbordante de entusiasmo y alegría.
¿A qué sabrá el amor de veras?,
se preguntaba el hombrecillo
de traje color caqui
y portafolio celeste,
delante de tamaña manifestación.
Él, que todavía no sabía
diferenciar la empanada
tucumana de la salteña,
le entró ganas de probar un poco
de este nuevo sabor.
Pues tenía unos pesitos
que le sobraban en los bolsillos
y el amigo lleno de curiosidad.
lunes, 18 de mayo de 2026
La amo tanto, tanto, pero tanto
La amo tanto, tanto, pero tanto,
que le comencé a meter
una de mis manos por dentro de su vagina.
Su vagina elástica... Como comprobé
que todavía se estiraba un poco más,
pero mucho más,
y nunca podía tocar su fondo,
introduje allí parte de mi brazo.
Luego hice una prueba empírica: introduje
mi codo doblado, más luego hasta parte de mi hombro.
Y como comprobé que yo todo entraba,
me lancé hacia adentro... o afuera,
según corresponda, a lo desconocido.
Mi voz de ahora en más sonará un poco distinta,
distante, con un eco agradable.
Es como si aquí estuviese solo,
adentro de un tubo, o un gran cilindro.
Hay un mundo aquí adentro: hay ciudades, un cielo.
De vez en cuando entra un dildo o un miembro,
sexo viril masculino, a destronar esta tranquilidad,
a dar por tierra con el paraíso.
viernes, 15 de mayo de 2026
Todavía es una niña...
miércoles, 13 de mayo de 2026
Temperatura de fusión
Vuela de fiebre, pero eso no evita
que hoy nos cocine unos huevos fritos con papas ,
acostada en la cama.
Mmm, deliciosos. Comida natural, con poco, nada de aceite.
Esa grasita de su piel le dio una textura deliciosa a las papas.
Lástima las gallinas,
seres bípedos, plumíferos, tan sacrificados,
que tengan que vivir una vida tan desfavorecida
para satisfacer nuestros gustos culinarios.
Por cierto, la fiebre no baja... una paja.
Tuvimos que llamar al médico por la madrugada;
molestar a un facultativo para que salga de su cama.
Por lo menos para que repare el termostato.
Bajé un poco la temperatura, le coloqué un regulador más apropiado.
Ese monte de Venus está al rojo vivo, temperatura de fusión.
Ya no nos servía para cocinar: funde los metales
y quemaba la comida.
Temimos lo peor:
una cama quemada, un cubrecama deshecho.
Por lo menos salvamos la ropa.
Ese deshabillé que un día
va a heredar la próxima dueña de casa,
cuando nos vuelva a cocinar unos huevos fritos con papas,
como Dios manda.
lunes, 11 de mayo de 2026
Tenencia compartida de osito de peluche
El osito se lo regalé yo,
cuando vivíamos en el mismo barrio
e íbamos juntos a la misma escuela.
Pero una vez que nos separamos,
el osito volvió a mi departamento.
Los lunes, martes y miércoles se lo queda ella;
jueves, viernes y sábados lo pasa conmigo.
El domingo lo jugamos al Call of Duty:
el que pierde, se queda sin osito el fin de semana.
Los lunes y martes me envía
al WhatsApp fotos extorsionadoras:
el osito con una soguita al cuello
jugando al ahorcado
el osito en barrios de dudosa reputación,
comprando merca;
osito con capucha en la cabeza,
atado de pies y manos en una silla,
secuestrado por una banda de piratas
y traficantes de ositos de peluche.
"A este lo vamos a hacer trabajar
en una máquina de garra".
Osito solo en un auto
a pleno sol, con los vidrios cerrados,
a 42 grados de temperatura... bajo la sombra.
"...Y el aire no me anda".
O mensajes tan intimidantes como estos:
"A tu osito no lo vas a ver nunca más",
"A tu osito se lo voy a vender a los gitanos",
"A tu osito lo voy a mandar de vuelta a China
para que lo reciclen.
Lo hagan tampones,
para mujeres enfermizas".
Todos mensajes de este tono.
Sé que nunca lo va a hacer,
porque eso sería como cortar
con lo único que nos une.
viernes, 8 de mayo de 2026
Los sueños de Neptuno. Hoy: "El tercer sueño"
Estoy en el suelo,
sentado al lado de una biblioteca blanca.
Estoy buscando libros; miro entre todos los tomos
para encontrar uno.
Tomo el primero al azar:
en sus páginas hay imágenes en blanco y negro.
Este espacio puede ser una casa particular,
una librería de usados o una biblioteca con clichés modernos.
En el suelo hay almohadones, adornos, recuerdos.
En eso entra una joven.
Lleva puesto un pantalón corto, negro, muy ajustado
. No alcanzo a verle el rostro.
Se sienta delante de mí, dándome la espalda
pero muy cerca.
Se queda sentada con las piernas abiertas, en el suelo.
Mientras continúo hojeando el libro con estampas,
disimuladamente, con mi brazo izquierdo rodeo su cintura.
La atraigo un poco más hacia mi cuerpo
y le introduzco la mano dentro de su pantalón elástico.
Percibo más allá de lo evidente
su vagina: ser ancestral,
molusco cálido,siento su territorialidad
en cada tacto; hay un temblor,
es biología pura. Molusco etéreo,
está afuera y dentro de mi mente.
Puedo ver, a partir de mi tacto,
su piel brillosa dentro de su otra piel
con imperceptibles temblores, respiración.
Con un dedo a la vez, pulso en su interior
un pequeño montículo de piel, suave y original.
Un botón para solicitar crédito,
un botón para decir "me gusta",
el único botón de su joystick;
pinta los jardines con flores
y los otoños de hojas secas.
Una tecla que no emite silencios.
Siento cómo ella responde en cada pulsación.
Es tan perceptible... Me siento abrumado; mis dedos
se sienten indispensables. En esta relación,
se aleja y se me pega rítmicamente, como una marea a la costa.
Con solo tres dedos —es un dedo por vez y solo tres—
con un ritmo in crescendo.
Esta es mi partitura:
es placer y, a la vez, expansión.
Cerca hay otras personas en la habitación adjunta,
separados por un estante escuálido de libros.
Esto es tan deliberado que en cualquier momento
vamos a ser descubiertos; en nuestro rostro
es imposible disimularlo.
Un día lunes por la mañana.
Qué fastidio da levantarse.
miércoles, 6 de mayo de 2026
Más que a los vivos
Ella quiere a los muertos
más que a los vivos.
Adora las lápidas de frío mármol,
los floreros con flores secas.
Buscar una canilla que todavía funcione
para cambiar el agua de algún florero
Es un día de picnic para ella,
porque en un cementerio nunca se está sola.
Eso me dice, mientras me sonríe
y limpia mi foto;
de ese retrato en blanco y negro
que no recuerdo haberme sacado
lunes, 4 de mayo de 2026
Cajita feliz
Nunca se preguntó de qué están hechas esas cajas.
O últimamente todos los días...
¿Qué llevan dentro las hamburguesas?
Cuántas lágrimas lleva consigo hacer una de esas cajitas.
Cuánto cuesta parir, mantenerse en pie, dar los primeros pasos,
dar sus primeros balidos, los primeros encuentros, la calidez del establo.
La pérdida y el terror industrial:
ser llevado a empujones entre charcos de sangre,
el ruido sordo del metal, el balido mecánico de una sierra eléctrica
y el golpe abrupto del final.
Para terminar todos ellos en una caja,
sin saber que ella también puede terminar en otra.
Por un error de la matriz, un día tuvo un envío no solicitado
A su domicilio,de una caja de unos 160 cm de alto x 50 de ancho, de cartón,
protegida por un nailon transparente
con una docena de agujeros simétricos conformando un gran rombo.
Rasgó una parte del cartón de la caja para ver su interior,
donde alcanzó a ver su rostro dentro de la caja, prolijamente embalado,
protegido por unos paneles de tergopol.
Su rostro sereno y joven permanecía en silencio.
De inmediato buscó dentro de la caja algún papel,
un prospecto, alguna indicación,
pero el único que encontró era un manual con jeroglíficos
que igual podría estar en chino, ser marciano o extraterrestre.
Ahí estaba ella, en cuclillas, observándose,
pero con veinte años menos: era ella, pero en la versión treintañera.
De inmediato pensó: sería bueno tener un poco más de rebeldía,
otra más como ella pero con dieciocho años,
y la infaltable seis años, que le recordara un poco más la ternura.
Y se preguntó si realmente habría otras versiones, mas de ellas
como la del futuro,como con unos ochenta y tantos años,
reposada,más tranquila, paciente,
que aporte un poco más de sabiduría a la casa.
Y así, sentada una tarde, se reveló en todas deambulando por la casa,
correteando, jugando por el patio,
hablando las unas con las otras mientras tendían la ropa.
Se preguntará sorprendida cuál de todas es realmente ella
o si todas son realmente una.
viernes, 1 de mayo de 2026
Aclaración final
¿Quién va a decir que no, a un rostro amable para una vida tirana?
Pero no alcanza, no es suficiente.
Falta el resto: una sociedad más equitativa
donde no existan patrones ni esclavos.
donde el triunfo del Rey sobre el Peón sea una ficción,
donde no haya una mayoría que se autoperciba como trabajadores,
pero votan como si fuesen los dueños del latifundio.
Hay un rasgo divino en todo esto;
en el universo,
por ejemplo. Si habitáramos un mundo
donde el día tuviese ochenta horas,
los días serían mucho más largos.
Pero tendríamos que trabajar mucho más
—quizás setenta y cuatro horas por día—
y las horas de descanso serían siempre las mismas,
porque no nos alcanzaría con una paga magra.
El hecho de que uno sea un esclavo
no lo dictamina el universo.
Es una contradicción vivir bajo ese ser —esa ley—
que te aplasta y no saber cómo llamarlo.
¿Cómo es esto, que soy mi propio tirano?
Yo mismo administro mis cadenas,
cuido mis grilletes, los limpio,
los engraso para que ninguno se me salga.
Andar perdiendo los grilletes
no es un buen rasgo de etiqueta.
Y sin poner cara de infeliz,
apruebo mi comida:
me realizo una selfie
con este caldo de huesos.
Este texto es una construcción artística
hecha con imágenes, pensamientos y algunas que otra idea;
no representa la realidad literal del autor.
. Ningún animal resultó herido ni sacrificado para esta obra.
No aprobamos matanza de animales ni su cautiverio,
ni mucho menos alguna especie de tortura .
El "caldo de huesos" es una metáfora
de una alimentación pobre y carente de algun regocijo,
en contraste con la cultura gourmet tan imparante en esta epoca.
La imagen fue realizada mediante IA y pos procesamiento informático.
En definitiva,el autor no vive encadenado
, no come sopa de huesos y el poema es solo su verdad.
miércoles, 29 de abril de 2026
He escrito tanto, tanto.
He escrito tanto, tanto para no ser feliz...
Esa nunca fue mi intención,
nunca mi escritura me fue de ayuda.
Casi escribo para malograrme.
Las palabras lucen tristes, inacabadas.
¿Quién compre estas imágenes e ideas, y una que otra emoción?
si al que lo escribio no le causo un atisbo de felicidad,
ni mucho menos cuando le fue leído
Si lo mío fuese una religión,
¿quién desearía ser parte de esta religión?
Que no realiza milagros
No salva, solo condena.
Soy el primero en no creer en lo que hago;
no necesito detractores.
Lástima, porque merecería ser abucheado.
No hay como la incomodidad de un coro.
He renunciado a manifestarme
al principio de la colaboración.
Lo más sombrío es que no espero de mí nada,
como después de mí no hay nada.
He aprendido a no aguardarme:
nunca vendré donde ya estoy.
Aquí está mi ausencia junto a mi presencia;
las dos caras de la misma moneda.
lunes, 27 de abril de 2026
Los sueños de Neptuno. Hoy: "Triceratops, top, top"
Stydio está en una esquina de un barrio, cualquiera,
de algún lugar de la provincia de Bs As,
con uno tres, cuatro pibes, en una esquina.
Está mirando para el descampado; no sabe con quién está, pero no está solo.
Enfrente hay terraplén alto que da a una calle de tierra;
por el terraplén se ve que baja una señorita.
Luce cabello largo, color lila con flequillo,
con una blusa blanca y un pantalón jean
desflecado, muy cavado, color lila, un poco más oscuro que sus cabellos.
Su aspecto es más bien menuda, pero joven.
Tiene en su mano
una maqueta articulada de un hueso de Triceratops
y nos dice, beboteando:
—Chicos, si ven un hueso de Triceratops como este, me avisan, porfi—.
Y ahí veo que los otros, se incorporan,
como si a un animal hambriento se le ofreciese comida,
que sacan sus teléfonos y comienzan a tomarle fotos.
Fotos a la maqueta del hueso,
pero más que a la maqueta, la que posa es la chica
con la maqueta como fondo; cada foto es una pose distinta,
como una sesión de fotos al aire libre.
Al fondo de la escena se alcanzan a ver
un grupo de volcanes entrando en erupción.
viernes, 24 de abril de 2026
Al principio fue un accidente
Al principio fue un accidente, se dijo.
alguien que cruzó la calle irresponsablemente o alguien como él,
pero menos fuerte: un escalón inferior de la pirámide evolutiva.
Lo atropelló por un descuido.
No lo vio, y cuando quiso reaccionar, el hombre estaba bajo sus ruedas,
tirado, inconsciente en medio de la acera.
Cuando reviso sus pertenencias —sus bolsillos, para saber quién era—, no encontró nada salvo dinero.
Dinero que no era suyo; una suma importante
, lo suficiente como para rescatarse por una noche
y no recordar que estaba manchado de sangre.
Luego vinieron los otros: hombres, mujeres, ancianos.
Cada uno en una noche distinta,
siempre por la misma calle o a la vera de un camino.
Fueron sus víctimas, la ley del más fuerte; la misma que lo equipara a la naturaleza.
Era él o los otros: un mero acto de supervivencia.
Sobre las rutas más desiertas, los caminos más apartados, su instinto se fue agudizando, perfeccionando su olfato.
Ya elegía sus movimientos;
no eran un producto del azar, un mero golpe de novato o suerte de principiante.
Iba reflexionando sobre todo esto, cuando no vio la luz del tren,
no escuchó el silbato, del Rápido que va a La Plata, cuando cruzó las vías sin mirar, fue ahí cuando lo embistió, sin que él pudiera evitarlo, un tren que vino de la nada, en medio del camino.
Cuando revisaron su pertenencia, lo que pudieron encontrar arriba del auto
, junto a sus papeles, estaban los papeles, documentos, fotos de otras personas. todas habian muerto en un acidente tragico,
Cuando vieron quién era el auto, fue como cuando un pescador abre las vísceras de un tiburón y descubre los peces de los que se alimenta;
lo que revela qué tan rica y variada es su fauna marina, para reconocer la dieta y los hábitos de caza de un Renault Twingo.
miércoles, 22 de abril de 2026
Stydio vive con su madre
Stydio vive con su madre.
esto sería algo normal
si no fuese
porque la madre de Stydio
hace 20 años que murió.
Stydio es una persona amable, un poco retirada,
siempre dispuesto a tener una conversación con extraños.
Cuando un vendedor llama a su puerta,
Stydio, sale, le pregunta que quiere,
y vuelve a entrar, para. preguntale a su madre
si es que necesita algo.
Stydio, a continuación ,sale y dice: —Dijo mi madre que hoy no necesita nada, gracias.
Stydio mantiene conversaciones tan dislocadas como estas:
—Mi madre no quiere que entres a casa.
—A mi madre no le gustan los pelos de los gatos.
—¿Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? No, gracias. Mi madre dice que Dios no existe.
Hubo una vez un vecino que quiso interiorizarse sobre el tema
de cómo es que los muertos, despues de muerto, aún hablan,
Entró a la casa, de un empujón abrió la puerta
para oir con sus propios oidos, cómo es esto de la cuarta dimensión.
Apenas dio unos pasos, sobre el pizo de madera de haya recien encerado ,
cuando una voz gélida y antigua se oyó en todas partes y ninguna: "—Qué falta de respecto y educación—".
Stydio a todo esto, estaba en la puerta de calle,
al lado del portón de rejas, esperando.
mientras contaba hasta diez, uno, dos..,
fue cuando vio salir a este hombre de la casa,
trasfigurado, con la expresión de haber visto un fantasma.
Cuentan que este fulano estuvo cinco meses sin hablar,
haciéndose encima y comiendo de una pajilla.
Esto no terminó acá, porque hubo una denuncia
con una orden de allanamiento.
Cinco patrulleros, más de diez policías.
Una mañana le pidieron a Stydio que abriera la puerta;
entraron con una hoja y una orden de un juez.
—Pasen —les dijo Stydio—, madre los está esperando.
Eran quince policías con cascos y armas largas.
Como es costumbre,
Stydio los esperó con buen semblante y con la puerta abierta.
Esta vez no llegó a contar hasta cinco;
cuando apenas había contado hasta tres,
salió el primer oficial llorando, trastabillando, en un grito,
golpeándose unos con otros; el último pidiendo que, por favor, no lo dejaran.
Llegaron así, a duras penas, hasta la vereda de la antigua casona sin poder mantenerse de pie.
Todos se dejaron caer sobre la calzada;
la mayoría se había orinado, perdido parte de su equipamiento;
estaban gimoteando, con movimientos espasmódicos,
tiritando de frío y miedo, con la mirada en blanco, perdida en el vacío:
"Eran quince chiquillos que un día sus padres olvidaron ir a buscar a la escuela".
lunes, 20 de abril de 2026
cualumque
Ve este pasto,
esta gramilla
con la que usted,
a veces, se limpia los zapatos;
en la que su perro
adopta de baño.
Este cualumque pasto
me recuerda, a veces
—no siempre—,
cuando me acerco en silencio,
que no todo lo hizo el hombre.
viernes, 17 de abril de 2026
Una casa a las afueras de la ciudad
Una casa a las afueras de la ciudad, con un pequeño cementerio medieval adosado a su parque; con unas cuantas tumbas de piedra al lado de un árbol que desprende su follaje otoñal al suelo.
Moran alli, viejos ancestros, que vinieron a conquistar esta tierra con biblia y espada, e indios que se hicieron una cena con ellos.
Descansan en un sueño eterno, donde por las noches, flotan sábanas sin que haya viento, y donde el amor, irremediablemente, se vuelve tóxico.
En los sótanos, el aire gélido se adoctrina con el encierro y baja la tensión de la luz cuando no hay consentimiento.
En el parque hay unas estatuas que no ven, no escuchan ni dicen nada.
Hay unas ranas que le hacen corro al silencio y unos pequeños grillos que cantan;
viven, todavía no se han muerto.
miércoles, 15 de abril de 2026
La oración del caracol.
en sus lágrimas y baba,
en la hojarasca de una vereda,
sorprendido por el arado de una pala,
se le escuchó decir esto
mientras secaba su caparazón
de lágrimas y tierra.
Muy por debajo,
como hablándole al cielo:
—Perdónalo, Jesús.
Perdónalo, Diosito santo.
Perdónalo, Tata Dios.
Perdónalo, Pacha Mama.
Perdónalo, la recalcada concha de su madre...
porque no sabe lo que hace.
Y no te lo lleves ahora, Diosito.
Ahora no.
Haz que cumpla
su mision en esta vida, de mierda,
de sorete malparido.
que le toco vivir
lunes, 13 de abril de 2026
Domingos y días feriados
Los domingos y días feriados
Se sabe que el servicio de transportes publico de pasajero
se ve reducido, a cada tanto o a la misma nada.
Así se conoció una pareja un día domingo,
esperando en una parada de colectivo.
Conversaron de la vida
y se dieron cuenta de que compartían afinidades
familiares y culturales.
¿Quién iba a saber que esa espera
los uniría para toda su vida?
Tuvieron hijos muy pronto;
con los años fueron tres o cuatro.
Hijos que crecieron en su intimidad,
estudiaron, crecieron, se enmasiparon.
Fueron Padres, padres que tubieron otros hijos
que conocieron a otros pares,
que formaron pareja
parejas que tubieron familias
que le hicieron abuelos.
Abuelos con nietos y bisnietos...
Y el colectivo siguía sin venir. La vida pasa volando.
Se dijo un día el uno al otro, con esa mirada que solo
tienen los que compartieron una vida de espera
esperando un colectivo, que nunca pasó..
Por suerte o por desgracia,
...vaya uno a saber,
como bien dice, el saber popular
que mas sabe por viejo, que popular
todo pasa en la vida...
salvo ese colectivo
que se espera.
lunes, 6 de abril de 2026
Un diariero silba un tango
un diariero silba un tango;
es temprano.
no se ve ni un alma en la calle,
alguien que vuelve
y se está yendo a ninguna parte.
La flor de la magnolia,
alta y majestuosa,
cuando quiere,
regala su perfume
al que pasa.
Hay una nena sonámbula
del lado de adentro de una casa;
se aferra a un portón de rejas,
nunca se quiere ir a dormir
cuando la llaman.
Un gato negro hace un hoyo
en un montón de arena
para esconder a la luna
de los gitanos.
Una señora sale a la calle
en camisón y chancleta
a mirar por la vereda.
está impaciente, rezonga;
el marido que no llega
y la comida se le pasa.
En el ferrocarril, en la estación,
después de un largo día,
se fue el último tren
y un perro da su última vuelta
antes de acostarse.
Alguien que se está por amasijar
escribe por décima vez
su última carta
y no encuentra el adverbio
ni el adjetivo perfecto,
y se lamenta porque valor no le falta.
jueves, 2 de abril de 2026
Cuando
Cuando a un profesor universitario
no le alcanza para poco
el dinero de su sueldo,
maneja un Uber.
Cuando a un policía
no le alcanza el dinero
de su mensual,
si este mes no reprimió demasiado,
apunta con su arma
al primero que pasa.
Le dice la frase famosa:
"La bolsa o la vida"
Cuando a un diputado o a un senador
no le alcanza su dinero en blanco
para darse unos gustos,
utiliza el mal habido.
Cuando un vegano piensa todo esto,
se dice: "Todo esto
se asemeja mucho más
a una cadena alimentaria ordinaria
que a una economía ordenada".
Cuando un desocupado no tiene
qué comer,
busca un tenedor en la basura.
Cuando un estudiante no consigue un trabajo,
y tiene una pequeña bola de acero
en uno de sus pies y un teléfono
en su mano derecha,
hace horas Rappi.
Cuando un trabajador no consigue
un trabajo en blanco,
trabaja en negro.
Cuando a un comerciante le va mal
y todavía tiene unas cifras con siete ceros
en el banco,
adquiere una franquicia.
Cuando a un empresario no le cierran las cuentas,
importa alpargatas del Paraguay
o de China.
Cuando un ministro de economía,
que siempre valoró la actividad privada,
deja su cargo en el Estado,
vuelve a trabajar con sus antiguos patrones.
Cuando un presidente local deja su cargo,
y no va preso, da conferencias en el extranjero.
Cuando un presidente tiene una deuda
muy difícil de saldar
con cierto sector armamentista y anticastrista
enquistado en el Estado profundo,
hay dos balas en un cajón
con un cuerpo adentro,
una esposa junto a sus dos hijos
junto a su féretro.
martes, 31 de marzo de 2026
Reflejos condicionados de una guardia pretoriana
Stydio ve a un policía con su perro.
«Oh... dog friendly».
El policía le dice al perro:
—¡Alto! —y el perro se detiene.
—¡Dame la pata! —y el perro se la da.
A su vez, el policía recibe una orden
de una voz en su walkie-talkie:
—¡Reprima la protesta!
—Quite las cámaras.
—Corra a los camarógrafos.
—Despeje la calle.
Y el policía sacó su bastón,
con ese, que se golpean las ideas.
Se le inyectan los ojos en sangre
y una baba, de la que ya habló Pávlov
en sus antiguos estudios de fisiología,
le chorrea por la comisura de su boca.
Un breve intermezzo,
que nos da tiempo a pedir un aperitivo,
ir a una tanda, o cambiar de canal,
—¿Cómo va, papá? ¿Qué hiciste hoy?
—¿Qué hiciste hoy, Tomi, en la escuela?
—Hoy aprendimos el Art. 14 bis de la Constitución Nacional.
—Y a vos... ¿se te terminaron las balas de goma
o necesitás que la ministro te compre más?
Porque a mí los lápices se me gastaron;
me cansé de pintar arcoíris de colores.
viernes, 27 de marzo de 2026
De a poco
De a poco me voy
acostumbrando a no ver,
a convivir en la oscuridad.
Los objetos que van perdiendo el miedo
van reapareciendo,
como si la misma oscuridad
que los retenía
los fuera soltando.
...más ciega la luz.
¿Qué has ganado?,
me pregunta el tiempo,
señalándome en la noche
la luz, que se asemeja al día.
Tanto, tanto insistir por ella.
lunes, 23 de marzo de 2026
Poema, para un día lunes.
Lunes, un poema para hoy lunes
que vence pasadas sus veinticuatro horas.
Un poema con...
Como quien dice: con obsolescencia programada.
Para quien se sitúa
en un lunes cualquiera,
se sienta identificado
con este poema espejo.
Un poema situado en tiempo y forma,
en el primer día
frente a la colina interminable
de los días
por donde ruedan dichas y esperanzas,
broncas y frustraciones,
para volver a caer en otra vez.
En el día más,
rayano de los días
donde se acaparan comiensos
y se renace
de la mas isoportable caida..
Quiero que sepas
que yo también estuve aquí.











































