lunes, 13 de abril de 2026

Domingos y días feriados

Los domingos y días feriados
Se sabe que el servicio de transportes publico de pasajero
se ve reducido, a cada tanto o a la misma nada.
Así se conoció una pareja un día domingo,
esperando en una parada de colectivo.
Conversaron de la vida
y se dieron cuenta de que compartían afinidades
familiares y culturales.

¿Quién iba a saber que esa espera
los uniría para toda su vida?
Tuvieron hijos muy pronto;
con los años fueron tres o cuatro.
Hijos que crecieron en su intimidad,
estudiaron, crecieron, se enmasiparon.
Fueron Padres, padres que tubieron otros hijos que conocieron a otros pares,
que formaron pareja
parejas que tubieron familias
que le hicieron abuelos.
Abuelos con nietos y bisnietos...

Y el colectivo siguía sin venir. La vida pasa volando.
Se dijo un día el uno al otro, con esa mirada que solo
tienen los que compartieron una vida de espera
esperando un colectivo, que nunca pasó..
Por suerte o por desgracia,
...vaya uno a saber,
como bien dice, el saber popular
que mas sabe por viejo, que popular
todo pasa en la vida...
salvo ese colectivo
que se espera.




lunes, 6 de abril de 2026

Un diariero silba un tango

un diariero silba un tango;
es temprano.
no se ve ni un alma en la calle,
alguien que vuelve
y se está yendo a ninguna parte.
La flor de la magnolia,
alta y majestuosa,
cuando quiere,
regala su perfume
al que pasa.
Hay una nena sonámbula
del lado de adentro de una casa;
se aferra a un portón de rejas,
nunca se quiere ir a dormir
cuando la llaman.
Un gato negro hace un hoyo
en un montón de arena
para esconder a la luna
de los gitanos.
Una señora sale a la calle
en camisón y chancleta
a mirar por la vereda.
está impaciente, rezonga;
el marido que no llega
y la comida se le pasa.
En el ferrocarril, en la estación,
después de un largo día,
se fue el último tren
y un perro da su última vuelta
antes de acostarse.
Alguien que se está por amasijar
escribe por décima vez
su última carta
y no encuentra el adverbio
ni el adjetivo perfecto,
y se lamenta porque valor no le falta.



jueves, 2 de abril de 2026

Cuando

Cuando a un profesor universitario
no le alcanza para poco
el dinero de su sueldo,
maneja un Uber.
Cuando a un policía
no le alcanza el dinero
de su mensual,
si este mes no reprimió demasiado,
apunta con su arma
al primero que pasa.
Le dice la frase famosa:
"La bolsa o la vida"
Cuando a un diputado o a un senador
no le alcanza su dinero en blanco
para darse unos gustos,
utiliza el mal habido.
Cuando un vegano piensa todo esto,
se dice: "Todo esto
se asemeja mucho más
a una cadena alimentaria ordinaria
que a una economía ordenada".
Cuando un desocupado no tiene
qué comer,
busca un tenedor en la basura.
Cuando un estudiante no consigue un trabajo,
y tiene una pequeña bola de acero
en uno de sus pies y un teléfono
en su mano derecha,
hace horas Rappi.
Cuando un trabajador no consigue
un trabajo en blanco,
trabaja en negro.
Cuando a un comerciante le va mal
y todavía tiene unas cifras con siete ceros
en el banco,
adquiere una franquicia.
Cuando a un empresario no le cierran las cuentas,
importa alpargatas del Paraguay
o de China.
Cuando un ministro de economía,
que siempre valoró la actividad privada,
deja su cargo en el Estado,
vuelve a trabajar con sus antiguos patrones.
Cuando un presidente local deja su cargo,
y no va preso, da conferencias en el extranjero.
Cuando un presidente tiene una deuda
muy difícil de saldar
con cierto sector armamentista y anticastrista
enquistado en el Estado profundo,
hay dos balas en un cajón
con un cuerpo adentro,
una esposa junto a sus dos hijos
junto a su féretro.



martes, 31 de marzo de 2026

Reflejos condicionados de una guardia pretoriana

Reflejos condicionados de una guardia pretoriana


Stydio ve a un policía con su perro.
«Oh... dog friendly».
El policía le dice al perro:
—¡Alto! —y el perro se detiene.
—¡Dame la pata! —y el perro se la da.
A su vez, el policía recibe una orden
de una voz en su walkie-talkie:
—¡Reprima la protesta!
—Quite las cámaras.
—Corra a los camarógrafos.
—Despeje la calle.
Y el policía sacó su bastón,
con ese, que se golpean las ideas.
Se le inyectan los ojos en sangre
y una baba, de la que ya habló Pávlov
en sus antiguos estudios de fisiología,
le chorrea por la comisura de su boca.



Un breve intermezzo,
que nos da tiempo a pedir un aperitivo,
ir a una tanda, o cambiar de canal,



—¿Cómo va, papá? ¿Qué hiciste hoy?
—¿Qué hiciste hoy, Tomi, en la escuela?
—Hoy aprendimos el Art. 14 bis de la Constitución Nacional.
—Y a vos... ¿se te terminaron las balas de goma
o necesitás que la ministro te compre más?
Porque a mí los lápices se me gastaron;
me cansé de pintar arcoíris de colores.



viernes, 27 de marzo de 2026

De a poco

De a poco

De a poco me voy
acostumbrando a no ver,
a convivir en la oscuridad.
Los objetos que van perdiendo el miedo
van reapareciendo,
como si la misma oscuridad
que los retenía
los fuera soltando.

...más ciega la luz.
¿Qué has ganado?,
me pregunta el tiempo,
señalándome en la noche
la luz, que se asemeja al día.
Tanto, tanto insistir por ella.



lunes, 23 de marzo de 2026

Poema, para un día lunes.


Lunes, un poema para hoy lunes
que vence pasadas sus veinticuatro horas.
Un poema con...
Como quien dice: con obsolescencia programada.
Para quien se sitúa
en un lunes cualquiera,
se sienta identificado
con este poema espejo.
Un poema situado en tiempo y forma,
en el primer día
frente a la colina interminable
de los días
por donde ruedan dichas y esperanzas,
broncas y frustraciones,
para volver a caer en otra vez.
En el día más,
rayano de los días
donde se acaparan comiensos
y se renace
de la mas isoportable caida..
Quiero que sepas
que yo también estuve aquí.



jueves, 19 de marzo de 2026

Be back soon



"be back soon",
le dejó escrito
la chica que solo hablaba inglés
en el vidrio de su cuarto.
Y a Stydio le gustó
saber que eso
significaba: "volveré pronto".
"be back soon", se dijo
a sí mismo para no olvidarlo.
¿Cuánto tiempo
recordaré lo que esto
significa?
¿Me olvidaré más pronto
del rostro de quien
una vez lo dijo,
o del significado
de "be back soon" primero?
"Be back soon",
le dijo el sol
con unas cuantas nubes en el cielo
cuando se retiraba por la tarde.
¿Cuándo es "pronto" en inglés?
Le pregunté a Stydio:
¿Ahora es pronto?
¿Quizás mañana?
Quizás pronto... sea nunca.
Aprenderé más pronto inglés
que a olvidarte.



lunes, 16 de marzo de 2026

En un terruño, en un lugar muy lejano,

En un terruño, en un lugar muy lejano,


En un terruño, en un lugar muy lejano,
las mujeres se quedan embarazadas
cuando apenas ven al hombre de sus sueños:
el rostro de un buen actor en una película,
o cuando pasan su canción en la radio,
porque una vez les escribió alguien un poema.
Porque le baja un gatito de arriba de un árbol,
porque lleva un uniforme,
porque apenas lo ven
después de haber estado en una escuela de monjas,
doce años internada.
Y los hombres ni cuenta se dan,
de esto
de lo que en esta isla está pasando.
Cómo es que llegan los bebés a este mundo.

viernes, 13 de marzo de 2026

Los objetos comunes de una casa

Los objetos comunes de una casa

Hacemos un breve silencio
y nos acercamos sigilosamente
para escuchar una conversación
de los objetos comunes de una casa.
—Cómo te envidio, hermano,
vos paseando, yendo de vacaciones,
y nosotros acá trabajando de sol a sol.
Ya me sacaron de
adentro de la casa;
ahora solo barro afuera, en el patio.
Estoy a punto de que me reciclen,
de que me echen de una patada a la calle.
—No exageres, Escobillón,
la mayor parte del tiempo
te veo sin hacer nada,
apoyado en una pared.
¿Qué hay de mí?
Cuatro gatos locos hay en esta casa
y como doscientos cubiertos de plata;
me la paso todo el día en un cajón.
Mi vida es una lotería:
si tengo suerte, por ahí voy media hora a la mesa.
Somos todos iguales,
sin personalidad ni un color que nos distinga.
¡Cómo me hubiese gustado ser un cepillo de dientes!
Tener un dueño, una vida.
—Hay peores utilidades —interrumpió otro—,
yo prefiero estar en la cocina
que ser un "privilegiado" del baño.
Miren a la Sopapa, que no trabaja nunca,
pero no quisiera estar en su lugar
cuando se tape el inodoro.
—Los escuché —dijo una voz
que provenía desde el baño—,
¿qué tienen contra los inodoros?
Nada. Pero en algo
todos estamos de acuerdo en esta casa:
todos quisiéramos ser
el asiento de la bicicleta azul.
Contá, Asiento, contanos,
alegranos la vida, poné un poco de ilusión
a estas barbas de plástico gastadas por el suelo
y la tierra de la calle.
—¿Todavía hay calles empedradas? ¿Las bicisendas son un asco?
Los días de calor te mojás mucho,
transpirás, te pone un hule para no tocarte.
¿Huele sus calzones a sol de primavera,
a campos de lavanda?...
Contá, por favor.
—¿Fueron a la playa,
ahora que volvieron de las vacaciones?.
—Fuimos unos días, anduvimos por los médanos,
bosques de pinos, sendas de ripio.
Entramos por el agua;
siento su piel mojada la mayor parte del verano
o cuando hace calor, pero no soy mejor que ustedes:
un día dejará de sentarse sobre mi cara.
Perderá el encanto de los paseos primaverales;
preferirá la comodidad de un cuero vegano
de un auto deportivo,
la distinción de un carruaje
o la velocidad de las dos ruedas, de una moto.
Se olvidará de mí o cambiará su atención
por una bicicleta fija.
No tendrá ninguna predilección por mí.
Con el tiempo, la bicicleta estará en llanta,
se derruirán sus materiales, curtirá el sol mi piel
y mi aspecto ya no será el mismo.
Ya no querrá dar un paseo conmigo.
—¡Silencio, silencio! Disimulen,
hablemos de otro tema...
¡que ahí viene el consolador
con la fusta negra de cuero
con forma de corazón y tachuelas doradas!



viernes, 6 de marzo de 2026

Cuando volvió del trabajo

Cuando volvió del trabajo



Cuando volvió de trabajar,
puso las llaves sobre un mueble
con el tradicional ruido metálico
y vio esa sombra que descendía del techo,
que se deslizaba sobre la pared
hasta llegar al piso.
Fue ahí cuando dio con la pulpa.
Encontró la pulpa en medio de la sala:
Un capullo grande, verde, pegado al ventilador.
Escuchó la pulpa que le hablaba
Con una voz clara y nítida
que le provenía, desde su interior:
—¿Qué tal hoy el trabajo? ¿Todo bien?
Te acordás que esta mañana...
no me sentía bien, y te dije
Que por ahí,me quedaba en cama,
un día más.
—¿Qué hacés ahí adentro? ¡Pero qué es eso!
—¿Y vos qué hacés ahí afuera?
Acá adentro se está de maravilla, mirando
el atardecer del Mar de las Toninas.
Todos mis recuerdos y el futuro están aquí adentro.
—Sacá eso inmediatamente, está ensuciando el parqué.
Es un asco. Mañana viene gente, ¿y qué les digo?
¿Qué dijiste en el trabajo? Siempre tan infantil...
Sos un absurdo. ¡Imaginate cómo vas a salir de ahí!
—Antes de que me olvide:
llevá mi ropa a lavar y donala a Cáritas, porque
creo que no la voy a necesitar más.
Pagá el crédito y quedate con el departamento;
porque, por lo visto, en un par de semanas
me voy a la selva misionera, volando.



miércoles, 4 de marzo de 2026

A desmalezar



Entra el Gaucho Fierro cantando
por el foro, !A desmalezar... a desmalezar!
Con una máquina último modelo
traída del Paraguay,
china y paraguaya,
con doble nacionalidad.
Montado en una bicicleta, con varios
títulos de propiedad y un solo dueño.
Y los yuyos y cardos petiteros
de pleno centro,
asomaditos al cordón de la vereda,
lo ven llegar.
Sube a la vereda,
arrima contra una reja
más vieja que tután jamón.
Pone pata en tierra, con una Nike
con varios agujeros y una lengua fuera,
con una media de arquero
sobre el pantalón, hasta más arriba
de las rodillas.
Y saca la máquina
a meter bulla a plena siesta,
un sábado del mes de febrero
a las dos de la tarde.
Los yuyos lo junan sorprendidos,
como diciendo: «A este, ¿qué bicho le picó?».
Y gritan para que escuche
hasta el último y el más sordo:
«¡Ahí viene el Gaucho Fierro!».
Como si hubiesen visto al mismo demonio
con su desbrozadora a querosén.
«¡Corrancen pal fondo, que este degüella
por gusto nomás!».
Hasta las lombrices que menos se lo esperaban
terminaron con media carótida cortada.
—No van a quedar ni uno —
le decía un bicho canasto a un chingolo
que compartían la misma rama
arriba de un árbol—
...para ver el otoño.

lunes, 2 de marzo de 2026

Pobres va a haber siempre

 

Pobres va a haber siempre


—Pobres va a haber siempre.
 Para evitar que esos pobres
 husmeen en la basura, 
vamos a triturar la basura
 en cada cocina, casa, departamento.
 Vamos a exigir la instalación
 de un triturador de basura: 
un mueble, aparato con afiladas cuchillas
 que estará conectado a un 
gran caño maestro que sacará
 toda los residuos de la ciudad 
a un cohete, a la estratósfera.
 —Ya que no podemos enviar
 a los pobres a la luna.
 —Porque nos tacharían de inhumanos.
 Enviaremos la basura a la estratósfera.

(Porque los pobres en la luna
se morirían; recordemos que en
la luna no hay oxígeno,
 ni subvenciones estatales).
Eso.
 Aunque podríamos probar:
 Con uno, que no tenga familia
uno guacho
que no tengo un lugar 
donde caerse muerto.
 con un pagaré y vale de comida,
 un ticket canasta, 
  …para ver cuál es su reacción.
 Como un experimento científico, dice usted. 
—Claro, por ahí se adaptan. 
Los rusos enviaron una perra al espacio exterior
 y nadie dijo nada. 
—Porque era una perra rusa.
 Eso de enviar animales al espacio exterior
 generó mucho rechazo en la opinión pública.
 No fue una buena propaganda.
 —Sí, la Sociedad Protectora de Animales 
es donde salen sus más acérrimos detractores.
 Los pobres no tienen ninguna entidad protectora. 
—Sí, en eso son mejores los animales. 
Son más empáticos.
 De solo ver un gatito solo,
 bajo la lluvia, con hambre y frío,
 a uno se le parte el alma,
 da ganas de llevarlo a casa, de arroparlo,
 llenar un tazón con leche tibia.
 …Ya tengo como veinte gatos.



viernes, 27 de febrero de 2026

Tulia y Stydio

 

Tulia y Stydio


Stydio sufre una crisis.
 Está siendo contenido
 por su amiga; ambos
 sentados en el mismo sillón
 de dos plazas, en una habitación
 despojada de prestigio y decoro:
 paredes limpias, sin un cuadro
 una araña con una tulipa quemada;
 mesa con tres sillas, ventana con cortinado
. Stydio dice: 
—Me abandonó.
 Ya no viene, hace meses que no sé de ella.
 Si al menos pudiera saber
 qué número va a salir esta noche en la quiniela,
 así pego una. Pero no me sale nada,
 todo me sale mal.
 Ya son más de las ocho
 y no se me ocurre ningún número.
 Así no voy a poder ganar
 nunca a la quiniela;
 por lo menos sé que esta noche
 no voy a perder.
 El juego no es ninguna solución.
 —No, solo el juego de rol. Quiero
 que, por unas horas a la semana, seas Tulia.
 Vengas a tomar unos mates, prepares la comida. 
Una o dos veces a la semana. 
Ahí tenés sus vestidos 
y unos apliques para que te aumentes
  las caderas y el busto. Acomódate el pelo
 y listo; vos déjate llevar. 
Tulia le gustaba escribir palabras, palabras
 que después unía, sin un motivo aparente,
 y así formaba poemas, que luego leímos
 en la penumbra de la noche. Y eso que Tulia 
era muy corta, limitada, a mi entender.
 Le decía
que con esas palabras no eran suficientes.
 Tulia,
 con una cebolla y una papa, te hacía una comida
 para diez personas.
 Con tan poco tenía dos estudios, tres posgrados,
 te hablaba en cinco idiomas y te manejaba
 cinco empresas desde la casa.
 Ahí tenés, te dejo sus vestidos.
 Para la semana, la personifiqué.
Ponele honda, es solo para poder olvidarla,
tenerla un poco más, de su perfume
en esta habitación, saber de sus preferencias.
Hasta podrías aprender a escribir
 como lo hacía ella, unos poemas.
 —Sí —dijo la amiga para conformarlo—.

 Pero cuando quiera venir como yo,
 digo, ya no como Tulia... 
—Eso quería avisarte —respondió Stydio—: 
cuando vengas,
 mándame  una esquela. No vaya a ser
 que ese día esté Tulia en casa
 y arme alto bardo.
 Porque no sabes, Tulia lo celosa que es.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Hamburguesas

Hamburguesas


 

Hamburguesas 
un pan, cien gramos de res
 asada a la plancha, vuelta y vuelta.
 Pepinillos con aros de cebolla
 y un tomate en rodajas finas.
 Película
 un héroe y un villano,
 una trama con un desenlace
 y un final.
 Hamburguesas y películas
 son dos cosas que saben hacer
 los yanquis.


lunes, 23 de febrero de 2026

Stydio ante la justicia.

Stydio ante la justicia.




 Porque la identidad 
de un hombre
 está en sus palabras
 más que en sus retratos;
 por estas mismas me presento.
 Buenos días.
 ¿Quién soy? ¿Qué hago?,
 me pregunta usted.
 Y usted, que es la Justicia...
 me siento honrado
 de estar ante su puerta.
 Dirán 'la justicia de los hombres' 
como si existiese de la otra.
 Para mí, Dios y los hombres
 son la misma cosa.
 Nunca me hallé ante la justicia
 de los malvones; quizás
 una que otra avispa me picó
 con justicia alguna vez. 
quizás infligir el dolor a los otros
 sea lo mas justo en esta vida. 
como infligir su azar sea lo más poético.



viernes, 20 de febrero de 2026

Con el tiempo

 



Con el tiempo,
 su rostro, sus gestos,
 y sus rasgos,
 se van asemejando,
 al de su madre. 
Solo que su madre,
 se opero la nariz de adolescente, 
y agrego dos medida de busto,
 y se saco dos talles de cintura.
 Su cuerpo se asemeja
 a un maniquí de madera
 90 de busto, 60 de cintura, y 90 cadera 
Es perfecto para el calce de un vestido,
 pero muy poco practico, para la vida diaria 
Al menos, flota si se cae a una pileta.



miércoles, 11 de febrero de 2026

¡Chau, Sergio!

 

¡Chau, Sergio!

Sergio tiene un kiosco.
Vende los cigarrillos a 1500 pesos.
Pero si Sergio te conoce, te cobra  800.
¡Chau, Sergio!
Le dice la gente.
cuando Sergio
 Le cobra de menos.



viernes, 6 de febrero de 2026

Calor. Ya nada deja de ser importante

 

Calor. Ya nada deja de ser importante

Calor. Ya nada deja de ser importante, 
por lo menos hasta que pase el calor.
Abandonado el pudor por algo
 que nos quite el calor,
 el sueño de esa pileta olímpica
 de seis escalones, a la vera de una mansión,
 por esta otra de lona,
 un poco más chica, 
pero no por eso menos refrescante.
 No importa que ya no esté en el fondo de casa 
sino en el frente, pegada a la reja,
o en la calle, como un coche mal estacionado. 
“Es para los chicos”, nos dice el hombre 
que tiene medio cuerpo dentro de la pileta,
 mientras se refresca tomando  una  cerveza en lata
 y mira unos videos la tele
 que sacó fuera de la casa; 
con sus colores qled palideciendo a la resolana,
 como un enfermo después de una temporada
 sin ver el sol.
 Es ahora cuando extrañamos
 la sombra de nuestra planta del paraíso del fondo de casa,
 con los macetones color terracota y los muebles de jardín; 
y los plantines con sus flores 
 que regábamos a la hora de la fresca. 
Que es donde vive ahora la Lili
 con nuestros tres nietos, que, 
pobrecitos, no saben qué es no tener un día
sin pasar calor,
 salvo cuando refresca,
 que es cuando se mueren de frío.
 La gente desconoce su edad,
 no tiene el paradero de la edad que tiene;
 su cuerpo, tan alejado de la estética
 como de su armonía. 
Aquí es cuando se nota —previa visita al médico—
 nuestra falta de glóbulos rojos,
 los estragos de una sociedad moderna, orientada al consumo, 
que ya no cubre nuestras extensiones de pelo
 ni tarjetas bancarias.
 “El color cuero quemado es el color del verano”,
 dice la radio, que no se ha olvidado 
de decirnos boludeces que repite todo 
el santo día como un loro rayado.
 El color cuero es el color del verano
 transpirado, choreando la gota gorda,
 después de haberse clavado dos choripanes
 con bastante chimichurri, de parado;
 tostado, más o menos quemado,
 vuelta y vuelta,
con un par de sillas y una que otra sombrilla,
 rezago de algún boliche,kiosco que fundió.
 Por eso
 los elefantes marinos,
 los lobos de ideen lugar 
 y las focas —que supongo que también son de mar—
 suben a los acantilados,
 la zona más inhóspita de la playa,
 y desde esas alturas nos observan
 cual especie evolucionada que son. 
Desde lejos nos miran asombrados: 
“Esta fauna es peor que la del año pasado, 
cada vez vuelven peores”.
 Son como las tortugas, vuelven año tras año
 a poner sus huevos en la playa.
 Son tan peores, que ni el mar los mejora; 
no hay mar con qué darles. 
“Manténganse distantes”, dice Papá Lobo
 a la manada más joven y a sus crías. 
“No les den bola, que enseguida
 van a venir a querer vendernos algo
 como la libertad o la lucha de clases. 
Si no, miren a la tía Nora, 
que les llevó el apunte
 y ahora está trabajando en Mundo Marino,
 lejos de un acantilado, como de una puesta de sol,
 por un arenque y una sardina. 
Hagan ruidos guturales, fuertes rugidos guturales…
 Eso los aleja”.

 Esta lámina se escribió
 cuando en la zona hacía mucho calor,
 las calles se derretían por los efluvios del dios Febo, 
y los que habían hecho las cosas bien durante el año 
—según rezan las normas de Papá Capital—
 estaban metidos en el mar, en  playas 
de arenas más o menos amarronadas,
 con los pies en el barro, pero frescos.
 Y se publicó cuando vino la fresca
  y dejamos de usar la heladera;
  para pasar a  taparnos con frazada
 y volver al uso y de  cuellos polares.
 Y los que se quedaron en el agua
 por puro snob o capricho,
 se enfermaron de una severa pulmonía.
 Y es por eso, que es política editorial
 no publicar esta clase de poemas que hablen,
 ni se soslayen sobre el tiempo ni la política,
 que por aquí —o sea, por esta zona— es tan cambiante.
 Son poemas que no tienen mucha raigambre, 
que pierden su vigencia
 con la primera estación del año.

lunes, 2 de febrero de 2026

Me revienta

 

Me revienta



Me revienta 
 Cada vez que quiero intimar.
coger un buen rato,
 disfrutar de una cena 
con la única lumbre de unas velas.
Tenga que jugar primero, 
con tus autitos.
Pasearlo largas horas por el patio.
 Hacer como que me interesa.
Escuchar tus historias.
 Subida arriba de un árbol.
Ver las últimas de tus figuras de contrabando.
Mientes cada vez que quieres algo.
 Me robas mi atención, pero nunca un beso.
No sé qué quieres, me confunde tu proceder.
Me llamas, te preocupas.
Cuando notas mi ausencia.
Al mes... Después de dos años
 Me revienta que no quieras crecer.
Que con los años no hayas cambiado.
Que un pozo no te haya tragado.



miércoles, 28 de enero de 2026

Los sueños de Neptuno

 



Stydio tiene un sueño.
 Está en una ciudad en plena noche.
 Es el final de una reunión, un happening. 
 se encuentra en un lugar extraño, sin referencias. 
A su alrededor hay un grupo. 
 Cinco mujeres cuentan las monedas
 lo poco que tienen para llamar un taxi
que los deje en una estación
 Un lugar que podría ser Brandsen: puro campo
Stydio hace la cuenta. Somos seis personas
Ningún coche nos va a llevar a todos.
 Sin dudarlo, decide emprender el camino solo.
 Camina. Pregunta a un lugareño por dónde llegar.
 El hombre le dice que el destino está cerca, 
 pero que debe seguir siempre recto. 
 No importa si no hay calle. un paredón de por medio. 
Siempre recto. Y así comienza. 
Sube a unos tablones que se elevan sobre los tejados,
 que van por encima de las casas del vecindario.
 Baja por toboganes improvisados. 
 Salta donde ya no hay puente. 
 Hasta que se queda sin fuerzas.
 Hasta para mantenerse de pie.
 Pero no se detiene. Se arrastra. Gatea.
 Hasta donde ya no hay puentes ni pasarelas,
 solo un patio solitario
 donde una mujer riega sus plantas bajo la luna.
 —Buenas noches —murmura Stydio, jadeante
 —. ¿Sabe cómo llegar a la estación? 
La mujer responde en malos modos: 
—No conozco ningún camino que lo lleve allá. 
 Vuelva por donde vino. Lo seguro es por donde vino.
 Stydio no se mueve.
 Permanece allí, en su patio, inmóvil como una estatua de sal.
 La mujer suspira, molesta, y le dice a un niño: 
—Ábrele la pared. El niño acerca una llave a la pared.
 La inserta en la textura del ladrillo. Gira. 
 Y la pared se corre, junto con una ventana
 que se desliza como si nunca hubiera sido muro.
 Stydio pasa. Entra a la casa. 
Sigue gateando. 
 Se arrastra por los rincones oscuros, 
 por pasillos cenagosos.
 hasta que de repente, se encuentra dentro de un baño.
 con una joven que se esta dando una ducha.
 Stydio, permanece de cuclillas,
 primero ve una vagina enjabonada.
 Luego un ombligo con jabón. 
 Dos pechos que brillan bajo el agua tibia. 
 Y la cara de la joven que le sonríe.
 y Stidio que  dice—De acá no me voy más… 

 Fin del sueño. Epílogo. 
Stydio despierta. Con el sueño aún pegado a la almohada, 
 decide acudir a un psicólogo
 para que le interprete aquella travesía nocturna.
 El facultativo le cobra noventa mil pesos.
 Un poco más de lo que le hubiese costado
 un taxi en el sueño. 
Le narra entonces cada detalle: los tablones sobre los tejados, 
los toboganes improvisados, la pared que se corre con una llave,
 el gateo por rincones húmedos, hasta llegar al baño
 y a aquella joven bajo la ducha.
 El psicólogo escucha en silencio. 
 Consulta sus notas para sí.
 —En su sueño usted busca una estación… 
 pero en realidad lo encuentra es a una mujer.
 a final del sueño
 La estación fue solo una escusa de su inconsciente. 
La estación no es un lugar: es un cuerpo.
 Un refugio, Su laberinto. Hace una pausa. 
Cruza las manos sobre la libreta.
 —En realidad viva más… y interprete menos.
 Los sueños, sueños son. 
Stydio asiente. 
 Paga los noventa mil pesos. Sale a la calle.
 Y por primera vez en sus setenta años,
 pudo caminar sin la necesidad de tener que ver, donde pisa
 Si prestarle atención, a las juntas de las baldosa.


viernes, 23 de enero de 2026

El primero de enero

 

El primero de enero


El primero de enero
 Encontré un fuego artificial caído en el patio.
Que no pudo llegar a los cielos.
Estaba tirado en el pasto.
Su fuego no quemaba,
 sus luces desentonaban. 
Se opacaban con la luz del sol.
Al verme, se refugiaba entre las matas del jardín.
Esperaba que me fuera. 
Para salir a comer juntos con los gorriones.
Los gorriones de a poco le fueron aceptando,
 en su grupo.
Sus azules intensos de estrellas multicolores 
Con el correr de las horas se iban acentuando.
 A medida que se iba oscureciendo la tarde 
Sus tonos eran más vivos.
De noche era una luz más. 
Que dormitaba junto a los árboles.

miércoles, 21 de enero de 2026

Robo poemas.

 

Robo poemas



Por las noches
 Entro en las casas de los poetas.
Que son seres muy confiados.
Duermen abrazados a su llama sagrada.
Fascinados en la penumbra de un espejo.
Y tomo unos de sus poemas.
Con la complicidad de la noche,
la luna como intriga
Que generalmente los dejan
 a la merced del silencio de una mesa
En la altura de una repisa.
 Donde reposan en anaqueles olvidados.
Juntos a rotas esperanzas.
Sobre la mesada de una cocina
Arriba de una olla tapada de humeante caldo.
 Con el ungüento, alguno de mediodía.
 A veces entreveo en la distancia la necesidad.
Dejarles algún escrito, que sepan mitigar el faltante.
Que sepa ocultar mi timo.
Que cercene la culpa.
De mi alma de renegrido.
 Que acuna, los de  los otros, como propios.
Y pone los propios, en libros ajenos.
Que nadie  dé cuenta de mi error.
Ni  mucho menos, que soy poeta.


lunes, 19 de enero de 2026

Silicon doll

Silicon doll



Stydio se compró una muñeca de silicona.
De esas que ahora tienen inteligencia artificial.
No es como las de antes, que solo sabían. 
 Gemir con voces pre dictadas
Al principio fue un secreto a voces.
Una voz que se corría por los pasillos.
Un rumor que trajo el viento.
Pero ahora que todos lo saben.
Los que sus familiares no  soportan.
Es que la lleve los días domingo a la comida familiar.
Por supuesto que la muñeca no come.
Pero no quieren herir los sentimientos de Stydio.
 Rechazarla abiertamente 
sería cómo discriminarla,
 porque, al fin y al cabo,
La muñeca es ya, como parte de la familia.
Pero lo que no soportan
 son esos gestos, robóticos
 condescendientes de enamorados.
Que tiene la muñeca con Stydio 
De darle de comer en la boca.
 De cortarle la comida, en trozos pequeños,
 con tenedor y cuchillo,
y limpiarle la boca con una servilleta.
Tiene altos conocimientos de filosofía, astronomía y política.
Mantiene una mirada firme y condescendiente.
Además, en la casa, esto lo cuenta Stydio.
Limpia, lava y hace la comida.



miércoles, 14 de enero de 2026

Me arden las orejas.

 

Me arden las orejas.


Me arden las orejas.
Ella tiene un muñeco mío.
Un símil de cuero
Que amasa y apelmaza por su piel.
Como si fuera un dios.
 Que necesita el calor de su cuerpo.
Para volver a creer
Un dios poco frecuente
Que se niega a ser un adorno más,
fuera de su cama.
Pero como todo lo falso no muere.
El calor pareciera beneficiarla.
No necesita mucho más.
 Para llegar a su clímax.
—Olvídate de mí —le dice a esa angustia.
Que tiene entre sus piernas
Ese vacío de tiempo que no prevalece.
 Que no se hace fiesta.
 No se conmemora a sí mismo.
 Hay tanto adorno inútil.
Ella quisiera tener un símil de su vagina.
Puesta  en la puerta de su casa.
Como se tiene una corona de muérdago.
De su pelo vaginal, les podría decir a los niños.
Como si fuera barba de choclo
 —¡Basta, basta,que voy a enloquecer!
 Le dice a ese espejo que la juzga sola. 
Esa voz que repite lo que ella misma se dice.
Esos dedos que no dejan de insistir.
 Hoy pareciera no rescatarla nadie.
De esa ventana cerrada
Cuando prevalece la resolana. 
Salvo la noche, cuando se escucha que la llama.
Tan angustiada con su voz. 
De este sopor de un enero poco frecuente.
Que la encuentra vencida, abatida.
 Como si fuera su segunda piel. 
Ni ese vendedor ambulante. 
Que pasa por su calle
Ofreciendo churros,
pan casero, huevos frescos.
Le devuelve a la realidad. 
De hablar con alguien. 
 Que por lo menos esté vivo.

lunes, 12 de enero de 2026

Conciencia de chimpancé

Conciencia de chimpancé



En una de esas reuniones, informales
 Que lleva a cabo los primitivos
donde adoran al fuego. 
Sentados en un semicírculo. 
Bajo los árboles con un techo azul de cuerpos celestes
Dijo esa vez El Gran Chimpancé naranja.
A su cofradía junto al  fogón. 
Que no cree en las leyes.
En los libros de letras doradas.
Que los antiguos acuñaron. 
A punzón y martillo sobre la piedra.
Que su temperamento, su imperio. 
Se rige ya no por las leyes.
Sino por su conciencia.
-Es el principio del buen salvaje.
Se dijo para sí Stydio
Y apago la compu.

Decepción y fuga
Studio, creía que su pueblo
Era un pueblo indómito y salvaje.
Como dice el vulgo, ingobernable.
Más propio de la extensión de la pampa.
Esa tierra que lo vio crecer, que de la gran ciudad.
Donde vive El Gran Chimpancé naranja.
Su pueblo pampa resultó ser, a la postre, a los hechos.
Un pueblo domesticado por El Gran Chimpancé naranja.
Por migajas, que más tarde que temprano.
Caen de su mesa. A cambio, una salud primaria
una educación con taparrabos y la entrega de la ciencia.
 que siempre les fue esquiva, salvo
La de la rueda y el fuego.
Que El Gran Chimpancé naranja.
Blande por las noches sin luna.
Para aterrorizar a sus congéneres y pueblos lejanos.
Decepcionado por esta realidad.
La que acabo de describir y no otra.

Stydio reflexiona sobre los chimpancés.
Un chimpancé tiene la fuerza de cinco hombres.
 Que no van a la cancha y se la pasan todo el día.
Jugando al Family y piden pizza por delivery.
Tiene la mordida, que arrancaría de un bocado. 
Un hueso más duro.
Sus garras, por su estilo de vida arbóreo.
Se sostienen con una fuerza de atracción. 
Mayor que cualquier autoridad aduanera.
 Que le permite realizar proezas de salto y escalada.
 Que ningunean las proezas de nuestros mejores atletas.
Son animales salvajes que la gente 
 Aprendido a domesticar, por la gracia de vestirlos.
 Por mimetizarse con ellos, frente a un espejo.
Con su fisonomía, más propia del amor.
Que la un animal terrible.
Pero hay un tema con los chimpancés. 
 Domesticado o no.
Que hay un momento  que un chimpancé
Por una mirada, un cambio en la jerarquía o el estrés acumulado.
(cuando tienen las bolas llenas)
Llevan entre sus congéneres a pelear.
En luchas fratricidas, encarnizadas.
de ataque de grupos coordinados de chimpancés.
Que suelen ser mortales y feroces. 
 Más propio de masacres, guerras humanas
.Que de la conciencia de un buen salvaje.

 Cuando se encuentra en cautiverio.
 Y no ya encerrado en una jaula, con cuatro candados y un cerrojo.
Domesticado, suelto, en una habitación, 
de un momento a otro.
 Le suele dar estas rabietas, con ataques de ira. 
 Arrancan grifería de un golpe.
Romper cortinados subiéndose sobre las ventanas, 
 los muebles.
Arrojan las baratijas, adornos, recuerdos, que su dueño
Trajo del mar del tullo, al suelo.
 Y lo que está en el suelo.
 Lo tira para arriba, haciendo malabares, con cuchillas
y licuadoras,
 todo esto emitiendo ruidos.
Y chillidos acusatorios.
Cuando se encuentra solo con su destrucción.
Solo ahí se detiene.
Y no por el cansancio o una culpa que lo atormenta.
No, solo aguarda, que venga ese otro, con el que convive.
Y lo aguardará solicitando su perdón.
Con modos tan sumisos, que no nos dejara.
 Ninguna duda de su arrepentimiento. 
No confíe, solo detiene su tiempo.
Para que usted se acerque. 
Su mansa y desprotegida garganta.
 Que destrozará en el primer descuido, de un zarpazo.
De un momento a otro su cuerpo se desangrará.
En el suelo y sus últimas imágenes. 
Que se llevará en esta vida.
Será a un chimpancé enloquecido. 
Haciendo art déco, con su sangre. 

Epilogo, final y mejor comienzo.
Si usted tiene un chimpancé domesticado o salvaje.
En su casa, vivienda única, departamento.
¡No vuelva ahí!
 Tire la llave en el primer desagüe que encuentre.
Y huya, corra,corra por su vida.
 Que por momento y solo por momentos.
 Se encuentra a salvo.


viernes, 9 de enero de 2026

Los Premios

 

Los Premios


Aquellos que reparten las guerras,
el hambre por el mundo.
También reparten los Premios.