lunes, 6 de abril de 2026

Un diariero silba un tango

un diariero silba un tango;
es temprano.
no se ve ni un alma en la calle,
alguien que vuelve
y se está yendo a ninguna parte.
La flor de la magnolia,
alta y majestuosa,
cuando quiere,
regala su perfume
al que pasa.
Hay una nena sonámbula
del lado de adentro de una casa;
se aferra a un portón de rejas,
nunca se quiere ir a dormir
cuando la llaman.
Un gato negro hace un hoyo
en un montón de arena
para esconder a la luna
de los gitanos.
Una señora sale a la calle
en camisón y chancleta
a mirar por la vereda.
está impaciente, rezonga;
el marido que no llega
y la comida se le pasa.
En el ferrocarril, en la estación,
después de un largo día,
se fue el último tren
y un perro da su última vuelta
antes de acostarse.
Alguien que se está por amasijar
escribe por décima vez
su última carta
y no encuentra el adverbio
ni el adjetivo perfecto,
y se lamenta porque valor no le falta.



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