jueves, 19 de marzo de 2026

Be back soon



"be back soon",
le dejó escrito
la chica que solo hablaba inglés
en el vidrio de su cuarto.
Y a Stydio le gustó
saber que eso
significaba: "volveré pronto".
"be back soon", se dijo
a sí mismo para no olvidarlo.
¿Cuánto tiempo
recordaré lo que esto
significa?
¿Me olvidaré más pronto
del rostro de quien
una vez lo dijo,
o del significado
de "be back soon" primero?
"Be back soon",
le dijo el sol
con unas cuantas nubes en el cielo
cuando se retiraba por la tarde.
¿Cuándo es "pronto" en inglés?
Le pregunté a Stydio:
¿Ahora es pronto?
¿Quizás mañana?
Quizás pronto... sea nunca.
Aprenderé más pronto inglés
que a olvidarte.



lunes, 16 de marzo de 2026

En un terruño, en un lugar muy lejano,

En un terruño, en un lugar muy lejano,


En un terruño, en un lugar muy lejano,
las mujeres se quedan embarazadas
cuando apenas ven al hombre de sus sueños:
el rostro de un buen actor en una película,
o cuando pasan su canción en la radio,
porque una vez les escribió alguien un poema.
Porque le baja un gatito de arriba de un árbol,
porque lleva un uniforme,
porque apenas lo ven
después de haber estado en una escuela de monjas,
doce años internada.
Y los hombres ni cuenta se dan,
de esto
de lo que en esta isla está pasando.
Cómo es que llegan los bebés a este mundo.

viernes, 13 de marzo de 2026

Los objetos comunes de una casa

Los objetos comunes de una casa

Hacemos un breve silencio
y nos acercamos sigilosamente
para escuchar una conversación
de los objetos comunes de una casa.
—Cómo te envidio, hermano,
vos paseando, yendo de vacaciones,
y nosotros acá trabajando de sol a sol.
Ya me sacaron de
adentro de la casa;
ahora solo barro afuera, en el patio.
Estoy a punto de que me reciclen,
de que me echen de una patada a la calle.
—No exageres, Escobillón,
la mayor parte del tiempo
te veo sin hacer nada,
apoyado en una pared.
¿Qué hay de mí?
Cuatro gatos locos hay en esta casa
y como doscientos cubiertos de plata;
me la paso todo el día en un cajón.
Mi vida es una lotería:
si tengo suerte, por ahí voy media hora a la mesa.
Somos todos iguales,
sin personalidad ni un color que nos distinga.
¡Cómo me hubiese gustado ser un cepillo de dientes!
Tener un dueño, una vida.
—Hay peores utilidades —interrumpió otro—,
yo prefiero estar en la cocina
que ser un "privilegiado" del baño.
Miren a la Sopapa, que no trabaja nunca,
pero no quisiera estar en su lugar
cuando se tape el inodoro.
—Los escuché —dijo una voz
que provenía desde el baño—,
¿qué tienen contra los inodoros?
Nada. Pero en algo
todos estamos de acuerdo en esta casa:
todos quisiéramos ser
el asiento de la bicicleta azul.
Contá, Asiento, contanos,
alegranos la vida, poné un poco de ilusión
a estas barbas de plástico gastadas por el suelo
y la tierra de la calle.
—¿Todavía hay calles empedradas? ¿Las bicisendas son un asco?
Los días de calor te mojás mucho,
transpirás, te pone un hule para no tocarte.
¿Huele sus calzones a sol de primavera,
a campos de lavanda?...
Contá, por favor.
—¿Fueron a la playa,
ahora que volvieron de las vacaciones?.
—Fuimos unos días, anduvimos por los médanos,
bosques de pinos, sendas de ripio.
Entramos por el agua;
siento su piel mojada la mayor parte del verano
o cuando hace calor, pero no soy mejor que ustedes:
un día dejará de sentarse sobre mi cara.
Perderá el encanto de los paseos primaverales;
preferirá la comodidad de un cuero vegano
de un auto deportivo,
la distinción de un carruaje
o la velocidad de las dos ruedas, de una moto.
Se olvidará de mí o cambiará su atención
por una bicicleta fija.
No tendrá ninguna predilección por mí.
Con el tiempo, la bicicleta estará en llanta,
se derruirán sus materiales, curtirá el sol mi piel
y mi aspecto ya no será el mismo.
Ya no querrá dar un paseo conmigo.
—¡Silencio, silencio! Disimulen,
hablemos de otro tema...
¡que ahí viene el consolador
con la fusta negra de cuero
con forma de corazón y tachuelas doradas!



viernes, 6 de marzo de 2026

Cuando volvió del trabajo

Cuando volvió del trabajo



Cuando volvió de trabajar,
puso las llaves sobre un mueble
con el tradicional ruido metálico
y vio esa sombra que descendía del techo,
que se deslizaba sobre la pared
hasta llegar al piso.
Fue ahí cuando dio con la pulpa.
Encontró la pulpa en medio de la sala:
Un capullo grande, verde, pegado al ventilador.
Escuchó la pulpa que le hablaba
Con una voz clara y nítida
que le provenía, desde su interior:
—¿Qué tal hoy el trabajo? ¿Todo bien?
Te acordás que esta mañana...
no me sentía bien, y te dije
Que por ahí,me quedaba en cama,
un día más.
—¿Qué hacés ahí adentro? ¡Pero qué es eso!
—¿Y vos qué hacés ahí afuera?
Acá adentro se está de maravilla, mirando
el atardecer del Mar de las Toninas.
Todos mis recuerdos y el futuro están aquí adentro.
—Sacá eso inmediatamente, está ensuciando el parqué.
Es un asco. Mañana viene gente, ¿y qué les digo?
¿Qué dijiste en el trabajo? Siempre tan infantil...
Sos un absurdo. ¡Imaginate cómo vas a salir de ahí!
—Antes de que me olvide:
llevá mi ropa a lavar y donala a Cáritas, porque
creo que no la voy a necesitar más.
Pagá el crédito y quedate con el departamento;
porque, por lo visto, en un par de semanas
me voy a la selva misionera, volando.