viernes, 1 de mayo de 2026

Aclaración final

Aclaración final
Dios no existe, solo su cara
¿Quién va a decir que no, a un rostro amable para una vida tirana?
Pero no alcanza, no es suficiente.
Falta el resto: una sociedad más equitativa
donde no existan patrones ni esclavos.
donde el triunfo del Rey sobre el Peón sea una ficción,
donde no haya una mayoría que se autoperciba como trabajadores,
pero votan como si fuesen los dueños del latifundio.

Hay un rasgo divino en todo esto;
en el universo, por ejemplo. Si habitáramos un mundo
donde el día tuviese ochenta horas,
los días serían mucho más largos.
Pero tendríamos que trabajar mucho más
—quizás setenta y cuatro horas por día—
y las horas de descanso serían siempre las mismas,
porque no nos alcanzaría con una paga magra.
El hecho de que uno sea un esclavo
no lo dictamina el universo.

Es una contradicción vivir bajo ese ser —esa ley—
que te aplasta y no saber cómo llamarlo.
¿Cómo es esto, que soy mi propio tirano?
Yo mismo administro mis cadenas,
cuido mis grilletes, los limpio,
los engraso para que ninguno se me salga.
Andar perdiendo los grilletes
no es un buen rasgo de etiqueta.
Y sin poner cara de infeliz,
apruebo mi comida:
me realizo una selfie con este caldo de huesos.




Aclaración final:
Este texto es una construcción artística
hecha con imágenes, pensamientos y algunas que otra idea;
no representa la realidad literal del autor.
. Ningún animal resultó herido ni sacrificado para esta obra.
No aprobamos matanza de animales ni su cautiverio,
ni mucho menos alguna especie de tortura .
El "caldo de huesos" es una metáfora
de una alimentación pobre y carente de algun regocijo,
en contraste con la cultura gourmet tan imparante en esta epoca.
La imagen fue realizada mediante IA y pos procesamiento informático.
En definitiva,el autor no vive encadenado
, no come sopa de huesos y el poema es solo su verdad.




miércoles, 29 de abril de 2026

He escrito tanto, tanto.

He escrito tanto, tanto para no ser feliz...
Esa nunca fue mi intención,
nunca mi escritura me fue de ayuda.
Casi escribo para malograrme.
Las palabras lucen tristes, inacabadas.
¿Quién compre estas imágenes e ideas, y una que otra emoción?
si al que lo escribio no le causo un atisbo de felicidad,
ni mucho menos cuando le fue leído

Si lo mío fuese una religión,
¿quién desearía ser parte de esta religión?
Que no realiza milagros
No salva, solo condena.
Soy el primero en no creer en lo que hago;
no necesito detractores.
Lástima, porque merecería ser abucheado.
No hay como la incomodidad de un coro.

He renunciado a manifestarme
al principio de la colaboración.
Lo más sombrío es que no espero de mí nada,
como después de mí no hay nada.
He aprendido a no aguardarme:
nunca vendré donde ya estoy.
Aquí está mi ausencia junto a mi presencia;
las dos caras de la misma moneda.



lunes, 27 de abril de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "Triceratops, top, top"

Triceratops, top, top

Stydio está en una esquina de un barrio, cualquiera,
de algún lugar de la provincia de Bs As,
con uno tres, cuatro pibes, en una esquina.
Está mirando para el descampado; no sabe con quién está, pero no está solo.

Enfrente hay terraplén alto que da a una calle de tierra;
por el terraplén se ve que baja una señorita.
Luce cabello largo, color lila con flequillo,
con una blusa blanca y un pantalón jean
desflecado, muy cavado, color lila, un poco más oscuro que sus cabellos.
Su aspecto es más bien menuda, pero joven.

Tiene en su mano
una maqueta articulada de un hueso de Triceratops
y nos dice, beboteando:

—Chicos, si ven un hueso de Triceratops como este, me avisan, porfi—.

Y ahí veo que los otros, se incorporan,
como si a un animal hambriento se le ofreciese comida,
 que  sacan sus teléfonos y comienzan a tomarle fotos.
Fotos a la maqueta del hueso,
pero más que a la maqueta, la que posa es la chica
con la maqueta como fondo; cada foto es una pose distinta,
como una sesión de fotos al aire libre.

Al fondo de la escena se alcanzan a ver
un grupo de volcanes entrando en erupción.




viernes, 24 de abril de 2026

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente, se dijo.
alguien que cruzó la calle irresponsablemente o alguien como él,
pero menos fuerte: un escalón inferior de la pirámide evolutiva.
Lo atropelló por un descuido.
No lo vio, y cuando quiso reaccionar, el hombre estaba bajo sus ruedas,
tirado, inconsciente en medio de la acera.
Cuando reviso sus pertenencias —sus bolsillos, para saber quién era—, no encontró nada salvo dinero.
Dinero que no era suyo; una suma importante
, lo suficiente como para rescatarse por una noche
y no recordar que estaba manchado de sangre.

Luego vinieron los otros: hombres, mujeres, ancianos.
Cada uno en una noche distinta,
siempre por la misma calle o a la vera de un camino.
Fueron sus víctimas, la ley del más fuerte; la misma que lo equipara a la naturaleza.
Era él o los otros: un mero acto de supervivencia.
Sobre las rutas más desiertas, los caminos más apartados, su instinto se fue agudizando, perfeccionando su olfato.
Ya elegía sus movimientos;
no eran un producto del azar, un mero golpe de novato o suerte de principiante.

Iba reflexionando sobre todo esto, cuando no vio la luz del tren,
no escuchó el silbato, del Rápido que va a La Plata, cuando cruzó las vías sin mirar, fue ahí cuando lo embistió, sin que él pudiera evitarlo, un tren que vino de la nada, en medio del camino.

Cuando revisaron su pertenencia, lo que pudieron encontrar arriba del auto
, junto a sus papeles, estaban los papeles, documentos, fotos de otras personas. todas habian muerto en un acidente tragico,
Cuando vieron quién era el auto, fue como cuando un pescador abre las vísceras de un tiburón y descubre los peces de los que se alimenta;
lo que revela qué tan rica y variada es su fauna marina, para reconocer la dieta y los hábitos de caza de un Renault Twingo.