lunes, 24 de agosto de 2026

Me voy

Me voy donde conviven
los gavilanes, búhos y murciélagos
por la tarde-noche.
Con despensas de barrio,
casas abandonadas
y libretas de fiado.
Como era todo antes.
Antes de que llegara
el progreso,
más o menos
treinta años atrás.
Solo a cinco cuadras de casa
se entra por un hueco,
falla geológica,
pasaje secreto.
Y se sale con mucho cuidado
de cerrarlo, para que
no haya corriente de aire.
A unos espacios abiertos, interminables,
una panacea de inmobiliarias y conquistadores.

Por aquí los chicos corren y juegan
sin que a nadie se le haya
ocurrido hacer una plaza.
Y no se puede dejar
nada abierto, cercado
por miradas adultas,
porque se pueden escapar.
Y ustedes no saben
el desastre que haría por aquí
una PlayStation.




viernes, 21 de agosto de 2026

Te ato porque te quiero

Te ato porque te quiero,
como te ato a una hoja seca
del otoño, para que no
te pierdas en invierno.
A un sillón viejo, destartalado,
que solo sirve para atarte,
nada más,
porque en él ya no se quiere
sentar nadie,
como en esta casa
nadie se quiere quedar.

Te ato porque el mundo te ata
a su manera, te retiene,
te lleva con sus vientos
como una corriente subterránea
te lleva al mar.
Te ato porque te marchas
en cada paso que das.
Y yo te ato para que no te muevas,
te ato para que no te caigas,
te ato porque no puedes cambiar,
te ato para que no te pierdas,
para no andar por la casa
como si te estuviera buscando,
como si no te hubiese atado jamás.

Te ato para que no te extravíes,
como ato un pensamiento a una hoja,
una figura a una piedra,
el mármol a una columna.
Te ato, te vivo atando.
Cada palabra mía es una cuerda más
que se ciñe a tu cuerpo,
como una frazada pesada
que no te deja levantar.




miércoles, 19 de agosto de 2026

La obra

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lunes, 17 de agosto de 2026

Mortal

Mortal, se cayó dentro de un pozo
Y ahora... no quiere salir.
Un juez ordenó su pronto desalojo;
Gendarmería se pertrecha en las cercanias
del socavón, pronta a entrar.
Gendarmes se amotinan
dentro del pozo, exigiendo mejoras salariales.
Judiciales y portuarios se pliegan a la medida
y están junto a los gendarmes, amotinados.
La municipalidad asevera que las condiciones idílicias
dentro del pozo no son las ideales;
aunque precarias, no son peores
que las de un jubilado
que cobra la mínima y paga alquiler.
Para prevenir males mayores,
la municipalidad mandó a apuntalarlo
para que no haya futuros derrumbes
y lamentar un luctuosos sucesos.

Más luego habilitaron la construcción de un shopping
salas de concierto y recreación
y patio de comidas.
Los habitantes del pozo
dicen, aunque carecen de luz natural
y creamos que todos los dias son de noche,
para nosotros nunca sale el sol. es como si viviéramos dentro de un casino
pero sin las máquinas ni su esparcimiento,
no nos sentimos más chinos
por vivir lejos del suelo.
También otro nos aseveró
que caer en un pozo
es como decir que caímos en la educación pública.
Hay una voluntad implícita
en estar aquí dentro;
una lucha diaria, cada mañana es otra noche.
Cada noche que hay que volver a ponerse de pie,
sacar fuerzas de donde ya no se tienen.
Es una lucha constante y no es gratis.
Hay una mitología en construcción dentro del pozo
que más bien se asemeja
a un sentimiento de cueva,
de mancomunidad
que no lo da la intemperie.