viernes, 9 de octubre de 2026

Qué hacés, Pelusa

— Qué hacés, Pelusa
No te había conocido.
Sabés, ando un poco rengo,
el veterinario me dijo
que es la cadera.
Me cuesta un montón saltar la tapia;
si no me ayudan, no salgo.
¿Y vos adónde vas?

—Voy al cole a buscar a la piba,
a hacerle un poco de fiesta,
moverle la cola.
Siempre se le cae un dulce, un chatrán,
o me tira con una pelota.
Volvemos a los gritos, corriendo, saltando por la vereda.

—¿Viste lo que le pasó a Colita?
—No, ¿qué le pasó... al turro este?
—Lo adoptó una señora de Barrio Norte.
—No, no me digas...
—Sí.
El primer día lo bañaron y le cortaron el pelo.
Le dieron no sé cuántas vacunas
que nunca se le habían dado.
Y para terminar la fiesta, lo castraron.

Él está bien, me dijo los otros días
moviendo la cola.
Lo vi por Plaza San Martín,
no pudimos hablar mucho
porque la tipa le tiraba del collar,
no le dejaba que hablara conmigo.
En pocas palabras:
me dijo que está bien,
que duerme en un sillón
sobre una manta. El tipo extraña la calle,
se le nota en la cara.
Extraña revolcarse en la tierra, oler a perro muerto
y por las mañanas chumbear al diariero.
Qué se le va a hacer...
Qué poca dignidad
Lo que hacen
las personas por un plato de comida.




miércoles, 7 de octubre de 2026

Todos sabemos

Todos sabemos:
el campo es una unidad económica.
No existe como tal en el paisaje
como es la selva,los desiertos y las montañas.
Si alguna vez fue rentable el campo, por su extensión,
ahora ya no lo es, en las pequeñas parcelas.
en la economia de escala
Para ese caso se creó el turismo rural.
Como escribir poemas:
nunca fue rentable para el poeta,
y mucho menos para sus familias
y editores.
Como escribir los sueños, en los números de la quiniela.

Ahora los poetas y sus apócrifos
prueban su nueva oportunidad
en las mieles del turismo cultural,
haciendo provecho del alfabetismo
y la cultura de masas.
Ya basta de visitar bibliotecas foranea
de alimentar el algoritmo
como bicho malo
te muerde y no te deja tranquilo
una vez que se le da confianza
Turismo cultural se le dice ahora,
donde no hay que leer de dorapa
para no comprar el libro.
Donde los turistas visitan la instalaciones de vida de un poeta
en su tapera, o rancho en el fondo de la legua.
Como el cuarto de Van Gogh,
pero dentro de cuatro paredes mal revocadas
y un acolchado descolorido por el uso y el paso de los años.
Como dar con su abadía, con un acantilado de tiza
con su mar bravio y junto a su rompiente,
donde se juna una ventana poblada de miradas
de flores de múltiples macetas;
la cómoda cocina, mal iluminada, donde se cuecen
guisos y pequeños mal entendidos.

Ahí está el poeta, escribiendo sus memorias,
haciendo su ejercicio de introspección.
No es un doble, todavía no dan
los números para contratar una troupe
de actores, magos y malabaristas
que hagan las veces de amigos, conocidos, acreedores.
Ya no te colma el glamour,
de una alfombra roja, ni la biografia de los best-sellers.
Qué se le va a hacer. Pasa y ponete cómodo,
tomá asiento en algun sillon
donde no este un gato durmiendo ,
acomodá los huesos, desenchinza tranquilo
larga tus penas
Haceme saber de dónde sos, qué bondi te trajo.
Si te dan las ganas, te cebás unos mates.

En invierno cerramos a las 18 horas,
previa merienda con bizcochitos de grasa.
Y en el verano a las 20 horas, en short y en pata.
Abro cuando me golpeás la ventana.
La pieza da a la calle,
soy de levantarme temprano.
La habitación no cuenta con aire acondicionado
ni baño; hay un cuarto con letrina al fondo del patio,
siempre y cuando no esté ocupado.
Acepto viandas, mandarina criolla,
palta y tomates de quinta,
chismes del barrio.




lunes, 5 de octubre de 2026

Vivo con mi mujer

Vivo con mi mujer,
vivimos juntos.
Tuvimos esa etapa
en que nada nos importaba
salvo estar juntos.
Ahora esa etapa ha concluido:
tenemos hambre
y no hay trabajo.
Ella tiene hambre,
me duelen sus tripas
cuando crujen.
Tengo dos brazos,
y uno que no me sirve
para nada.
Me he cortado el brazo;
por milagro ha dejado
de sangrarme.
Ahora tenemos comida
hasta mañana.

Me queda el otro brazo.
Sin el otro
es como si tuviese un defecto,
tengo un TOC:
no soporto la imperfección,
esta asimetría.
La imperfección me duele más
que mi hambre.
Es el brazo derecho el que ahora
es el único brazo que tengo,
y ella tiene hambre.
Le he dicho que me lo corte,
no quiere, se niega a hacerlo.

Me he despertado sin el brazo derecho.
Ella está cocinando,
su humor ha cambiado.
Me paso todo el día acostado,
mirando el techo.
Tengo dos piernas que no me
sirven para nada.
Vivo con mi esposa, vivimos juntos,
ya sin mi brazos y sin una de mis piernas.
La veo salir al pueblo
a vender unos pastelillos de carne,
para comprar unos vestidos
y ponerse linda.

Creo que no viviré demasiado.
Al menos me queda ese consuelo:
que ella encuentre a alguien
con quien rehacer su vida,
alguien con dos brazos
y dos piernas.




viernes, 2 de octubre de 2026

Primero,estuvimos chupando tetas

Primero
estuvimos chupando tetas.
Mientras él me chupaba una teta,
yo me chupaba la otra.
Así estuvimos un largo rato.
Entonces me empezó
a chupar la concha, un besito aquí,
otro besito más allá.
Mientras yo le hacía una paja
con la boca, así estuvimos
otra media hora. Sumá
la hora que estuvimos tomando mate,
comiendo tortas fritas
y mientras buscábamos algo
en Netflix que no había.

En eso empezó a llover
y tuve que vestirme
y entrar la ropa.
Estuvo refeo el sábado.