Cuando volvió de trabajar,
puso las llaves sobre un mueble
con el tradicional ruido metálico
y vio esa sombra que descendía del techo,
que se deslizaba sobre la pared
hasta llegar al piso.
Fue ahí cuando dio con la pulpa.
Encontró la pulpa en medio de la sala:
Un capullo grande, verde, pegado al ventilador.
Escuchó la pulpa que le hablaba
Con una voz clara y nítida
que le provenía, desde su interior:
—¿Qué tal hoy el trabajo? ¿Todo bien?
Te acordás que esta mañana...
no me sentía bien, y te dije
Que por ahí,me quedaba en cama,
un día más.
—¿Qué hacés ahí adentro? ¡Pero qué es eso!
—¿Y vos qué hacés ahí afuera?
Acá adentro se está de maravilla, mirando
el atardecer del Mar de las Toninas.
Todos mis recuerdos y el futuro están aquí adentro.
—Sacá eso inmediatamente, está ensuciando el parqué.
Es un asco. Mañana viene gente, ¿y qué les digo?
¿Qué dijiste en el trabajo? Siempre tan infantil...
Sos un absurdo. ¡Imaginate cómo vas a salir de ahí!
—Antes de que me olvide:
llevá mi ropa a lavar y donala a Cáritas, porque
creo que no la voy a necesitar más.
Pagá el crédito y quedate con el departamento;
porque, por lo visto, en un par de semanas
me voy a la selva misionera, volando.
La Verdad, esa que tanto se parece a la belleza
Disculpe las molestias.Prueba actualizar la página para ver si todo vuelve a la normalidad.
viernes, 6 de marzo de 2026
Cuando volvió del trabajo
miércoles, 4 de marzo de 2026
A desmalezar
Entra el Gaucho Fierro cantando
por el foro, !A desmalezar... a desmalezar!
Con una máquina último modelo
traída del Paraguay,
china y paraguaya,
con doble nacionalidad.
Montado en una bicicleta, con varios
títulos de propiedad y un solo dueño.
Y los yuyos y cardos petiteros
de pleno centro,
asomaditos al cordón de la vereda,
lo ven llegar.
Sube a la vereda,
arrima contra una reja
más vieja que tután jamón.
Pone pata en tierra, con una Nike
con varios agujeros y una lengua fuera,
con una media de arquero
sobre el pantalón, hasta más arriba
de las rodillas.
Y saca la máquina
a meter bulla a plena siesta,
un sábado del mes de febrero
a las dos de la tarde.
Los yuyos lo junan sorprendidos,
como diciendo: «A este, ¿qué bicho le picó?».
Y gritan para que escuche
hasta el último y el más sordo:
«¡Ahí viene el Gaucho Fierro!».
Como si hubiesen visto al mismo demonio
con su desbrozadora a querosén.
«¡Corrancen pal fondo, que este degüella
por gusto nomás!».
Hasta las lombrices que menos se lo esperaban
terminaron con media carótida cortada.
—No van a quedar ni uno —
le decía un bicho canasto a un chingolo
que compartían la misma rama
arriba de un árbol—
...para ver el otoño.
lunes, 2 de marzo de 2026
Pobres va a haber siempre
viernes, 27 de febrero de 2026
Tulia y Stydio



