La Verdad, esa que tanto se parece a la belleza
Disculpe las molestias.Prueba actualizar la página para ver si todo vuelve a la normalidad.
viernes, 30 de octubre de 2026
Extraña, extraña es poco
miércoles, 28 de octubre de 2026
Mátala con indiferencia
Mata la transpiracion
Mátala con indiferencia,
desodorante Indiferencia:
el único que te quita el olor a chivo
y oculta tu clase social.
Basta de aspirar a una clase social
que te desmerece,
basta con la moralina del coloniaje.
¿No te alcanzó el jornal para una alpargata
con las tres tiras?
Comprate Indiferencia en barra.
Viene con la bandera y la leyenda
«Las Malvinas son argentinas»
Basta de golpes con bastones,
confundí a la yuta.
Aunque andes tirando de un carro
juntando cartones por la avenida Alvear,
Indiferencia perfume Amarok,
vidrio polarizado:
tirale con el carro .
Y los milicos se te hacen a un lado,
te hacen la venia y te dejan pasar.
Indiferencia, el único desodorante
con perfume a nuevo, cero km.
y sin patentar.
Indiferencia apio y puerro:
confunde a las chetas que están a régimen
con una buena sopa.
Indiferencia, olla llena, caldo y verduras.
Indiferencia te quita el olor a cumbia
y a choripán.
Indiferencia perfume veredas, flor del paraíso,
flor de ligustrina, maceta, malvón y geranio.
Y ahora, el inconfundible perfume a viento pampero,
el único desodorante que te saca la humedad
bajo los brazos.
Quitate el sahumerio bajo los sobacos
Para que no bajes los brazos.
Indiferencia antitranspirante
reafirma tu compromiso con la causa
nacional y popular.
lunes, 26 de octubre de 2026
14 de febrero
14 de febrero
es el día del año
en que el macho
marca su territorio,
estaciona su auto
junto a una puerta,
saca de la nada
un viaje a la costa,
agasaja a su prometida
con una cena con ostras
junto a la luz romántica
de unas velas.
15 de febrero
es el día en que la hembra
muestra su triunfo,
cuenta las rosas que hay en un ramo,
la foto sacada desde una cama
con un desayuno,
la panorámica de una postal
desde una ventana,
un pasaje de avión...
la carroza real tirada por seis ratones.
viernes, 23 de octubre de 2026
Ya había dejado de leerlo
Ya había dejado de leerlo
antes de que le dieran el premio, ese, el de los príncipes,
o el de la Universidad de Princeton.
Que no osó rechazarlo; al contrario,
se apresuró a ir a buscarlo.
Fue el primero, como si tuviera miedo
de que, en una de esas, se hubiesen equivocado.
Se vistió para la ocasión, vestido de sir, lord;
querer ser un noble y no ser más que el mercader de Venecia.
Cómo le hubiese gustado escribir en otras lenguas que no detenta,
escribir en una lengua con mucho más prestigio.
No era un erudito, ni escribir sabía: dibujaba.
Hay gente que no aprende ni en toda una vida.
La vejez le pegó duro.
Empezó a salir con jovencitas y a tomar mate en la esquina,
a escribir por encargo: almaceneros, presidiarios,
a la muchedumbre iletrada.
Recortar y pegar no es dibujar.
Siempre fue un zurdo que dibujaba con la derecha.
En las últimas ferias del cómic
firmaba lo que le acercaban:
mesas, sillas, paredes y veredas de hormigón fresco, pelotas de fútbol.
Le encantaba estampar su firma, más que escribir una idea.
Tenía varias, improvisaba.
Más que firmar, dibujaba:
grillos, florcitas, aeroplanos.
Le llevé una revista Gente
y la firmó, como si fuese una obra suya.
Estaba solo, no tenía representante, ni editorial.
Ni gatos tenía, animal
que comúnmente se jactan de tener los escritores.
«Los pájaros no son de nadie», se jactaba.
Se jactaba de su soledad, de su mirada triste,
de su mirada ahogada en una lágrima,
de su pena en sombras.
Pero ni ahí era feliz, ni aun siendo él,
actuando en la piel de su personaje.
No le creí nada. Di unos pasos fuera de su stand,
lo volví a ver desde lejos
y vi que todavía sonreía.


