viernes, 26 de junio de 2026

Hay una mosca en el colectivo.

Hay una mosca en el colectivo.
No sé en qué momento subió.
Ella vuela en sentido contrario
al que avanza el colectivo,
como si buscara un asiento,
una ventana abierta.
Debería haber carteles para moscas,
así ellas sabrían por dónde bajar.

La mosca se impacienta
porque ve campo y campo.
¿Será una mosca de ciudad?
Es aquí donde tiene que bajar.
Aunque la mayoría de los asientos
están vacíos,
la mosca no se sienta.
No quiere acostumbrarse a esta comodidad
de viajar sentada.
«Tiene alas», pareciera decirme,
que no soporta esta demora.
Ahora mira la ventana que da al sol,
ahora se posa en el vidrio de la otra.
Pareciera ser la única
que no soporta el encierro.

Yo miro dónde tengo que bajar.
Me levanto, me aproximo a la puerta, toco timbre.
Espero que el colectivo se detenga.
La puerta se abre.
Espero que la mosca baje.
Ella me ha observado todo este tiempo;
agradece que le permita bajar primero.

El colectivo se va.
Yo miro a mi costado,
espero al cruzar.
Ya no la encuentro.
Una mosca pasa desapercibida en la ruta.
¿Cómo sabré que es la misma mosca
si la encuentro en otro viaje?
Esta mosca era distinta a las otras.
Algo me dice que sabía adónde iba.




miércoles, 24 de junio de 2026

vox populi

Nunca fue muy fiel que digamos,
pero tampoco era vox populi
que le metía los cuernos con medio pueblo:
en el trabajo, con los del club,
cuando estaba en el bar.
Con los amigos del club y de la sede social;
y cuando estaba en el club social
se cruzaba al bar para organizar alguna escapada
al primer cuartito desocupado de la zona.
En la casa, como en los lugares más variados.

Dicen que el matrimonio es la tumba del amor,
pero para ella fue su renacer sexual.
Nunca fue tan así,
pero saberse casada le dio como un empujoncito.
Todo era normal, hasta rutinario,
salvo cuando al fulano este, para una fecha,
se le dio por morirse.

Dicen que la muerte mejora a los difuntos;
pero con el de ella, fue tan así
que comenzó con abrirle los ojos.
Desde que murió, siente como que la miran
todo el tiempo desde el cielo
Eso la llenó de culpa, de saberse observada
hasta cuando está en el excusado.
Su presencia fantasmal no la dejaba en paz.
Hasta que una de esas noche no aguantó más
y se fue de madrugada al cementerio.

Saltó la tapia de una,
con uno, dos o tres más,
y ahí, sobre su tumba,
al lado del florero de vidrio
con el ramo de flores frescas del mediodía,
le volvió a meter los cuernos,
en presencia de todas
y todos las tumbas y lápidas del cementerio.
sin importar su género o condición.

Solo faltó esa noche, que la filmaran.




lunes, 22 de junio de 2026

Bicéfala

Bicéfala
Es extraña la Bicéfala.
Para el Registro Civil son dos personas.
Para un médico son dos corazones.
Pero paga un solo pasaje de colectivo.
Comparten la misma cama,
el mismo novio y el mismo marido.

Pero son dos personas distintas
con la misma vagina
y las mismas piernas y el mismo culo.
Cagan juntas aunque comen distinto:
una come mientras la otra ya está llena.
Una quiere dormir, mientras la otra
quiere leer un libro.

Siempre somos tres en la cama...
O cuatro, si la otra no me aceptá.




viernes, 19 de junio de 2026

Stydio frente a una clase

Stydio está de pie,
delante de un pizarron verde.
con tiza está escrita esta frase:
«Si los pastos conversaran,
esta pampa le diría
de qué modo la quería,
con qué fiebre la adoré».

A su lado tiene un atril
con una ilustración de una heladera,
la foto de un auto, la baldosa de una vereda rota
y otras láminas para respaldar sus conceptos,
que las irá desplegando
con el correr de su tesis.

.

—Díganme ustedes, que ando un poco confundido
y no recuerdo cómo funciona el mundo —dice Stydio—.
Hoy me desperté después de dormir
un rato la siesta, comí algo que me cayó mal.
Cuando desperté,
encontré al mundo un poco cambiado.
El oxígeno que necesitamos para respirar,
correr en el parque, jugar en las hamacas...
¿De dónde viene? ¿De las heladeras?

—¡NO! —dice al unísono la clase de unos niños de seis años.

—¿De los autos?

—¡NO!

—¿De las baldosas?

—¡NO!

—¿Del cemento?

—¡NO!

—¿De las bocas de tormenta?

—¡NO!

—¿De los aires acondicionados?

—¡NO!

—¿De los ventiladores?

—¡NO!

—¿Del alumbrado público?

—¡NO!

—¿Entonces de dónde viene?

—¡De las plantas!

—¿Y las malezas son plantas?

—¡SÍ!

—¿Pero todas las malezas son plantas?

—¡SÍ!

—¿Entonces por qué la gente no lo sabe?

—¡Porque son burros!

...Haber crecido tanto, para olvidarlo.