viernes, 24 de abril de 2026

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente, se dijo.
alguien que cruzó la calle irresponsablemente o alguien como él,
pero menos fuerte: un escalón inferior de la pirámide evolutiva.
Lo atropelló por un descuido.
No lo vio, y cuando quiso reaccionar, el hombre estaba bajo sus ruedas,
tirado, inconsciente en medio de la acera.
Cuando reviso sus pertenencias —sus bolsillos, para saber quién era—, no encontró nada salvo dinero.
Dinero que no era suyo; una suma importante
, lo suficiente como para rescatarse por una noche
y no recordar que estaba manchado de sangre.

Luego vinieron los otros: hombres, mujeres, ancianos.
Cada uno en una noche distinta,
siempre por la misma calle o a la vera de un camino.
Fueron sus víctimas, la ley del más fuerte; la misma que lo equipara a la naturaleza.
Era él o los otros: un mero acto de supervivencia.
Sobre las rutas más desiertas, los caminos más apartados, su instinto se fue agudizando, perfeccionando su olfato.
Ya elegía sus movimientos;
no eran un producto del azar, un mero golpe de novato o suerte de principiante.

Iba reflexionando sobre todo esto, cuando no vio la luz del tren,
no escuchó el silbato, del Rápido que va a La Plata, cuando cruzó las vías sin mirar, fue ahí cuando lo embistió, sin que él pudiera evitarlo, un tren que vino de la nada, en medio del camino.

Cuando revisaron su pertenencia, lo que pudieron encontrar arriba del auto
, junto a sus papeles, estaban los papeles, documentos, fotos de otras personas. todas habian muerto en un acidente tragico,
Cuando vieron quién era el auto, fue como cuando un pescador abre las vísceras de un tiburón y descubre los peces de los que se alimenta;
lo que revela qué tan rica y variada es su fauna marina, para reconocer la dieta y los hábitos de caza de un Renault Twingo.




miércoles, 22 de abril de 2026

Stydio vive con su madre

Stydio vive con su madre.
esto sería algo normal
si no fuese
porque la madre de Stydio
hace 20 años que murió.

Stydio es una persona amable, un poco retirada,
siempre dispuesto a tener una conversación con extraños.
Cuando un vendedor llama a su puerta,
Stydio, sale, le pregunta que quiere,
y vuelve a entrar, para. preguntale a su madre
si es que necesita algo.
Stydio, a continuación ,sale y dice: —Dijo mi madre que hoy no necesita nada, gracias.

Stydio mantiene conversaciones tan dislocadas como estas:
—Mi madre no quiere que entres a casa.
—A mi madre no le gustan los pelos de los gatos.
—¿Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? No, gracias. Mi madre dice que Dios no existe.

Hubo una vez un vecino que quiso interiorizarse sobre el tema
de cómo es que los muertos, despues de muerto, aún hablan,
Entró a la casa, de un empujón abrió la puerta
para oir con sus propios oidos, cómo es esto de la cuarta dimensión.
Apenas dio unos pasos, sobre el pizo de madera de haya recien encerado ,
cuando una voz gélida y antigua se oyó en todas partes y ninguna: "—Qué falta de respecto y educación—".
Stydio a todo esto, estaba en la puerta de calle,
al lado del portón de rejas, esperando.
mientras contaba hasta diez, uno, dos..,
fue cuando vio salir a este hombre de la casa,
trasfigurado, con la expresión de haber visto un fantasma.
Cuentan que este fulano estuvo cinco meses sin hablar,
haciéndose encima y comiendo de una pajilla.

Esto no terminó acá, porque hubo una denuncia
con una orden de allanamiento.
Cinco patrulleros, más de diez policías.
Una mañana le pidieron a Stydio que abriera la puerta;
entraron con una hoja y una orden de un juez.

—Pasen —les dijo Stydio—, madre los está esperando.

Eran quince policías con cascos y armas largas.
Como es costumbre,
Stydio los esperó con buen semblante y con la puerta abierta.
Esta vez no llegó a contar hasta cinco;
cuando apenas había contado hasta tres,
salió el primer oficial llorando, trastabillando, en un grito,
golpeándose unos con otros; el último pidiendo que, por favor, no lo dejaran.
Llegaron así, a duras penas, hasta la vereda de la antigua casona sin poder mantenerse de pie.
Todos se dejaron caer sobre la calzada;
la mayoría se había orinado, perdido parte de su equipamiento;
estaban gimoteando, con movimientos espasmódicos,
tiritando de frío y miedo, con la mirada en blanco, perdida en el vacío:
"Eran quince chiquillos que un día sus padres olvidaron ir a buscar a la escuela".

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lunes, 20 de abril de 2026

cualumque

Ve este pasto,
esta gramilla
con la que usted,
a veces, se limpia los zapatos;
en la que su perro
adopta de baño.

Este cualumque pasto
me recuerda, a veces
—no siempre—,
cuando me acerco en silencio,
que no todo lo hizo el hombre.




viernes, 17 de abril de 2026

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad, con un pequeño cementerio medieval adosado a su parque; con unas cuantas tumbas de piedra al lado de un árbol que desprende su follaje otoñal al suelo.
Moran alli, viejos ancestros, que vinieron a conquistar esta tierra con biblia y espada, e indios que se hicieron una cena con ellos.

Descansan en un sueño eterno, donde por las noches, flotan sábanas sin que haya viento, y donde el amor, irremediablemente, se vuelve tóxico.
En los sótanos, el aire gélido se adoctrina con el encierro y baja la tensión de la luz cuando no hay consentimiento.

En el parque hay unas estatuas que no ven, no escuchan ni dicen nada.
Hay unas ranas que le hacen corro al silencio y unos pequeños grillos que cantan;
viven, todavía no se han muerto.