lunes, 4 de mayo de 2026

Cajita feliz


Nunca se preguntó de qué están hechas esas cajas.
O últimamente todos los días...
¿Qué llevan dentro las hamburguesas?
Cuántas lágrimas lleva consigo hacer una de esas cajitas.
Cuánto cuesta parir, mantenerse en pie, dar los primeros pasos,
dar sus primeros balidos, los primeros encuentros, la calidez del establo.
La pérdida y el terror industrial:
ser llevado a empujones entre charcos de sangre,
el ruido sordo del metal, el balido mecánico de una sierra eléctrica
y el golpe abrupto del final.
Para terminar todos ellos en una caja,
sin saber que ella también puede terminar en otra.
Por un error de la matriz, un día tuvo un envío no solicitado
A su domicilio,de una caja de unos 160 cm de alto x 50 de ancho, de cartón,
protegida por un nailon transparente
con una docena de agujeros simétricos conformando un gran rombo.
Rasgó una parte del cartón de la caja para ver su interior,
donde alcanzó a ver su rostro dentro de la caja, prolijamente embalado,
protegido por unos paneles de tergopol.
Su rostro sereno y joven permanecía en silencio.
De inmediato buscó dentro de la caja algún papel,
un prospecto, alguna indicación,
pero el único que encontró era un manual con jeroglíficos
que igual podría estar en chino, ser marciano o extraterrestre.
Ahí estaba ella, en cuclillas, observándose,
pero con veinte años menos: era ella, pero en la versión treintañera.
De inmediato pensó: sería bueno tener un poco más de rebeldía,
otra más como ella pero con dieciocho años,
y la infaltable seis años, que le recordara un poco más la ternura.
Y se preguntó si realmente habría otras versiones, mas de ellas
como la del futuro,como con unos ochenta y tantos años,
reposada,más tranquila, paciente,
que aporte un poco más de sabiduría a la casa.
Y así, sentada una tarde, se reveló en todas deambulando por la casa,
correteando, jugando por el patio,
hablando las unas con las otras mientras tendían la ropa.
Se preguntará sorprendida cuál de todas es realmente ella
o si todas son realmente una.



viernes, 1 de mayo de 2026

Aclaración final

Aclaración final
Dios no existe, solo su cara
¿Quién va a decir que no, a un rostro amable para una vida tirana?
Pero no alcanza, no es suficiente.
Falta el resto: una sociedad más equitativa
donde no existan patrones ni esclavos.
donde el triunfo del Rey sobre el Peón sea una ficción,
donde no haya una mayoría que se autoperciba como trabajadores,
pero votan como si fuesen los dueños del latifundio.

Hay un rasgo divino en todo esto;
en el universo, por ejemplo. Si habitáramos un mundo
donde el día tuviese ochenta horas,
los días serían mucho más largos.
Pero tendríamos que trabajar mucho más
—quizás setenta y cuatro horas por día—
y las horas de descanso serían siempre las mismas,
porque no nos alcanzaría con una paga magra.
El hecho de que uno sea un esclavo
no lo dictamina el universo.

Es una contradicción vivir bajo ese ser —esa ley—
que te aplasta y no saber cómo llamarlo.
¿Cómo es esto, que soy mi propio tirano?
Yo mismo administro mis cadenas,
cuido mis grilletes, los limpio,
los engraso para que ninguno se me salga.
Andar perdiendo los grilletes
no es un buen rasgo de etiqueta.
Y sin poner cara de infeliz,
apruebo mi comida:
me realizo una selfie con este caldo de huesos.




Aclaración final:
Este texto es una construcción artística
hecha con imágenes, pensamientos y algunas que otra idea;
no representa la realidad literal del autor.
. Ningún animal resultó herido ni sacrificado para esta obra.
No aprobamos matanza de animales ni su cautiverio,
ni mucho menos alguna especie de tortura .
El "caldo de huesos" es una metáfora
de una alimentación pobre y carente de algun regocijo,
en contraste con la cultura gourmet tan imparante en esta epoca.
La imagen fue realizada mediante IA y pos procesamiento informático.
En definitiva,el autor no vive encadenado
, no come sopa de huesos y el poema es solo su verdad.




miércoles, 29 de abril de 2026

He escrito tanto, tanto.

He escrito tanto, tanto para no ser feliz...
Esa nunca fue mi intención,
nunca mi escritura me fue de ayuda.
Casi escribo para malograrme.
Las palabras lucen tristes, inacabadas.
¿Quién compre estas imágenes e ideas, y una que otra emoción?
si al que lo escribio no le causo un atisbo de felicidad,
ni mucho menos cuando le fue leído

Si lo mío fuese una religión,
¿quién desearía ser parte de esta religión?
Que no realiza milagros
No salva, solo condena.
Soy el primero en no creer en lo que hago;
no necesito detractores.
Lástima, porque merecería ser abucheado.
No hay como la incomodidad de un coro.

He renunciado a manifestarme
al principio de la colaboración.
Lo más sombrío es que no espero de mí nada,
como después de mí no hay nada.
He aprendido a no aguardarme:
nunca vendré donde ya estoy.
Aquí está mi ausencia junto a mi presencia;
las dos caras de la misma moneda.



lunes, 27 de abril de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "Triceratops, top, top"

Triceratops, top, top

Stydio está en una esquina de un barrio, cualquiera,
de algún lugar de la provincia de Bs As,
con uno tres, cuatro pibes, en una esquina.
Está mirando para el descampado; no sabe con quién está, pero no está solo.

Enfrente hay terraplén alto que da a una calle de tierra;
por el terraplén se ve que baja una señorita.
Luce cabello largo, color lila con flequillo,
con una blusa blanca y un pantalón jean
desflecado, muy cavado, color lila, un poco más oscuro que sus cabellos.
Su aspecto es más bien menuda, pero joven.

Tiene en su mano
una maqueta articulada de un hueso de Triceratops
y nos dice, beboteando:

—Chicos, si ven un hueso de Triceratops como este, me avisan, porfi—.

Y ahí veo que los otros, se incorporan,
como si a un animal hambriento se le ofreciese comida,
 que  sacan sus teléfonos y comienzan a tomarle fotos.
Fotos a la maqueta del hueso,
pero más que a la maqueta, la que posa es la chica
con la maqueta como fondo; cada foto es una pose distinta,
como una sesión de fotos al aire libre.

Al fondo de la escena se alcanzan a ver
un grupo de volcanes entrando en erupción.