La Verdad, esa que tanto se parece a la belleza
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lunes, 21 de septiembre de 2026
Da tanto fastidio que te quieran
viernes, 18 de septiembre de 2026
El dildo. Qué le sucede con su dildo
El dildo... ¿Qué le sucede con su dildo?
No soy de usarlos, tener juguetes sexuales, digo;
me parecía muy sofisticado,
me resulta para nada familiar.
Pero para uno de mis cumpleaños,
mis amigas me lo regalaron. No digo
que nunca lo usé,
no soy tan prejuiciosa:
tres o dos veces por semana,
cuando estaba aburrida.
Pero nunca fue lo planeado.
El dildo estaba ahí, en un cajón
o un estante arriba de una repisa;
pero nunca pensé en él en las horas del trabajo,
o cuando salía a tomar algo y volvía tarde.
Pero eso con el tiempo, fue cambiando.
Empecé a recibir mensajitos de texto
de números extraños:
«¿Y cuándo vas a venir?»,
«Te extraño en la cama».
Cosas así, tan locas como impensadas.
No me dejaba salir tranquila.
Había un silencio extraño,
incómodo, cuando volvía al otro día,
por la mañana.
Lo empecé a hallar donde no lo había dejado.
Escuchaba golpes en la puerta
cuando estaba dentro del baño,
o se encendía la TV en horas más extrañas.
O cuando me acostaba a medianoche,
media borracha, despertaba
con él dentro de la enagua.
lo más extraño empezó a suceder
cuando recibía visitas,
o venía mi madre, o caían mis amigas,
de impreviso por casa:
el dildo aparecía de pronto en el piso,
en el suelo de la cocina,
arriba de la mesa como si estuviese leyendo la Biblia,
o sentado en una silla.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Para finalizar, una última pregunta
Para finalizar, una última pregunta,
así no le interrumpimos más Dr., su siesta veraniega:
¿los crotos se enamoran?
Los crotos no tenemos tiempo para enamorarnos.
Entre atardeceres y mates,
la vida se nos pasa mirándonos
para adentro.
Pero usted se enamoró alguna vez,
quizás en su juventud,
ya no la recuerde.
Fíjese que uno nace
para morirse.
Y uno nace de una madre
y no de un cactus
o de un rincón de la tierra.
Sería distinto si así fuese,
pero uno nace de una madre.
De dos que una vez estuvieron juntos,
enamorados.
Y uno es uno, siempre va a ser uno,
hasta que la vida se acabe,
hasta que el paisaje se nos termine.
En ese andar en nosotros,
es una espina con la que uno debe lidiar.
De tanto andar, uno se va acostumbrando
a renguear, a ese andar rengo,
y ese dolor de tanto estar con nosotros
se nos vuelve una compañía.
En esa incomodidad se nos forma un callo,
casi un rasgo en nosotros,
como lo es un acento,
la forma de mirar el mundo.
¿Y a usted, señor periodista, le pagan por esto?
lunes, 14 de septiembre de 2026
Este parque de diversiones
Este parque de diversiones
no lo mueve el lucro.
Si cada sonrisa de niño nos llena
nuestras arcas vacías.
Niños que vienen con sus padres,
y cada sonrisa nos cuesta
una vuelta al mundo,
un peluche gastado,
una docena de globos
o un mono a cuerda con pandereta.
Pero esa no es solo la gran
dificultad que tiene este parque.
Lo malo de estar aquí
es que no se tiene horario
ni descanso.
Y no se le puede decir que no
a un niño que se queda llorando
porque le duele la panza,
porque no tiene remedios,
porque su madre no trabaja,
su padre nunca está en casa,
porque no tiene abuelos ni nana.
No importa la hora que es,
siempre de algún lugar están llegando
personitas rotas, niños desilusionados.
Hay que poner otra vez
el agua para calentar
los fideos.


