Cuando volvió de trabajar,
puso las llaves sobre un mueble
con el tradicional ruido metálico
y vio esa sombra que descendía del techo,
que se deslizaba sobre la pared
hasta llegar al piso.
Fue ahí cuando dio con la pulpa.
Encontró la pulpa en medio de la sala:
Un capullo grande, verde, pegado al ventilador.
Escuchó la pulpa que le hablaba
Con una voz clara y nítida
que le provenía, desde su interior:
—¿Qué tal hoy el trabajo? ¿Todo bien?
Te acordás que esta mañana...
no me sentía bien, y te dije
Que por ahí,me quedaba en cama,
un día más.
—¿Qué hacés ahí adentro? ¡Pero qué es eso!
—¿Y vos qué hacés ahí afuera?
Acá adentro se está de maravilla, mirando
el atardecer del Mar de las Toninas.
Todos mis recuerdos y el futuro están aquí adentro.
—Sacá eso inmediatamente, está ensuciando el parqué.
Es un asco. Mañana viene gente, ¿y qué les digo?
¿Qué dijiste en el trabajo? Siempre tan infantil...
Sos un absurdo. ¡Imaginate cómo vas a salir de ahí!
—Antes de que me olvide:
llevá mi ropa a lavar y donala a Cáritas, porque
creo que no la voy a necesitar más.
Pagá el crédito y quedate con el departamento;
porque, por lo visto, en un par de semanas
me voy a la selva misionera, volando.
Disculpe las molestias.Prueba actualizar la página para ver si todo vuelve a la normalidad.
viernes, 6 de marzo de 2026
Cuando volvió del trabajo
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