miércoles, 29 de abril de 2026

He escrito tanto, tanto.

He escrito tanto, tanto para no ser feliz...
Esa nunca fue mi intención,
nunca mi escritura me fue de ayuda.
Casi escribo para malograrme.
Las palabras lucen tristes, inacabadas.
¿Quién compre estas imágenes e ideas, y una que otra emoción?
si al que lo escribio no le causo un atisbo de felicidad,
ni mucho menos cuando le fue leído

Si lo mío fuese una religión,
¿quién desearía ser parte de esta religión?
Que no realiza milagros
No salva, solo condena.
Soy el primero en no creer en lo que hago;
no necesito detractores.
Lástima, porque merecería ser abucheado.
No hay como la incomodidad de un coro.

He renunciado a manifestarme
al principio de la colaboración.
Lo más sombrío es que no espero de mí nada,
como después de mí no hay nada.
He aprendido a no aguardarme:
nunca vendré donde ya estoy.
Aquí está mi ausencia junto a mi presencia;
las dos caras de la misma moneda.



lunes, 27 de abril de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "Triceratops, top, top"

Triceratops, top, top

Stydio está en una esquina de un barrio, cualquiera,
de algún lugar de la provincia de Bs As,
con uno tres, cuatro pibes, en una esquina.
Está mirando para el descampado; no sabe con quién está, pero no está solo.

Enfrente hay terraplén alto que da a una calle de tierra;
por el terraplén se ve que baja una señorita.
Luce cabello largo, color lila con flequillo,
con una blusa blanca y un pantalón jean
desflecado, muy cavado, color lila, un poco más oscuro que sus cabellos.
Su aspecto es más bien menuda, pero joven.

Tiene en su mano
una maqueta articulada de un hueso de Triceratops
y nos dice, beboteando:

—Chicos, si ven un hueso de Triceratops como este, me avisan, porfi—.

Y ahí veo que los otros, se incorporan,
como si a un animal hambriento se le ofreciese comida,
 que  sacan sus teléfonos y comienzan a tomarle fotos.
Fotos a la maqueta del hueso,
pero más que a la maqueta, la que posa es la chica
con la maqueta como fondo; cada foto es una pose distinta,
como una sesión de fotos al aire libre.

Al fondo de la escena se alcanzan a ver
un grupo de volcanes entrando en erupción.




viernes, 24 de abril de 2026

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente, se dijo.
alguien que cruzó la calle irresponsablemente o alguien como él,
pero menos fuerte: un escalón inferior de la pirámide evolutiva.
Lo atropelló por un descuido.
No lo vio, y cuando quiso reaccionar, el hombre estaba bajo sus ruedas,
tirado, inconsciente en medio de la acera.
Cuando reviso sus pertenencias —sus bolsillos, para saber quién era—, no encontró nada salvo dinero.
Dinero que no era suyo; una suma importante
, lo suficiente como para rescatarse por una noche
y no recordar que estaba manchado de sangre.

Luego vinieron los otros: hombres, mujeres, ancianos.
Cada uno en una noche distinta,
siempre por la misma calle o a la vera de un camino.
Fueron sus víctimas, la ley del más fuerte; la misma que lo equipara a la naturaleza.
Era él o los otros: un mero acto de supervivencia.
Sobre las rutas más desiertas, los caminos más apartados, su instinto se fue agudizando, perfeccionando su olfato.
Ya elegía sus movimientos;
no eran un producto del azar, un mero golpe de novato o suerte de principiante.

Iba reflexionando sobre todo esto, cuando no vio la luz del tren,
no escuchó el silbato, del Rápido que va a La Plata, cuando cruzó las vías sin mirar, fue ahí cuando lo embistió, sin que él pudiera evitarlo, un tren que vino de la nada, en medio del camino.

Cuando revisaron su pertenencia, lo que pudieron encontrar arriba del auto
, junto a sus papeles, estaban los papeles, documentos, fotos de otras personas. todas habian muerto en un acidente tragico,
Cuando vieron quién era el auto, fue como cuando un pescador abre las vísceras de un tiburón y descubre los peces de los que se alimenta;
lo que revela qué tan rica y variada es su fauna marina, para reconocer la dieta y los hábitos de caza de un Renault Twingo.




miércoles, 22 de abril de 2026

Stydio vive con su madre

Stydio vive con su madre.
esto sería algo normal
si no fuese
porque la madre de Stydio
hace 20 años que murió.

Stydio es una persona amable, un poco retirada,
siempre dispuesto a tener una conversación con extraños.
Cuando un vendedor llama a su puerta,
Stydio, sale, le pregunta que quiere,
y vuelve a entrar, para. preguntale a su madre
si es que necesita algo.
Stydio, a continuación ,sale y dice: —Dijo mi madre que hoy no necesita nada, gracias.

Stydio mantiene conversaciones tan dislocadas como estas:
—Mi madre no quiere que entres a casa.
—A mi madre no le gustan los pelos de los gatos.
—¿Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? No, gracias. Mi madre dice que Dios no existe.

Hubo una vez un vecino que quiso interiorizarse sobre el tema
de cómo es que los muertos, despues de muerto, aún hablan,
Entró a la casa, de un empujón abrió la puerta
para oir con sus propios oidos, cómo es esto de la cuarta dimensión.
Apenas dio unos pasos, sobre el pizo de madera de haya recien encerado ,
cuando una voz gélida y antigua se oyó en todas partes y ninguna: "—Qué falta de respecto y educación—".
Stydio a todo esto, estaba en la puerta de calle,
al lado del portón de rejas, esperando.
mientras contaba hasta diez, uno, dos..,
fue cuando vio salir a este hombre de la casa,
trasfigurado, con la expresión de haber visto un fantasma.
Cuentan que este fulano estuvo cinco meses sin hablar,
haciéndose encima y comiendo de una pajilla.

Esto no terminó acá, porque hubo una denuncia
con una orden de allanamiento.
Cinco patrulleros, más de diez policías.
Una mañana le pidieron a Stydio que abriera la puerta;
entraron con una hoja y una orden de un juez.

—Pasen —les dijo Stydio—, madre los está esperando.

Eran quince policías con cascos y armas largas.
Como es costumbre,
Stydio los esperó con buen semblante y con la puerta abierta.
Esta vez no llegó a contar hasta cinco;
cuando apenas había contado hasta tres,
salió el primer oficial llorando, trastabillando, en un grito,
golpeándose unos con otros; el último pidiendo que, por favor, no lo dejaran.
Llegaron así, a duras penas, hasta la vereda de la antigua casona sin poder mantenerse de pie.
Todos se dejaron caer sobre la calzada;
la mayoría se había orinado, perdido parte de su equipamiento;
estaban gimoteando, con movimientos espasmódicos,
tiritando de frío y miedo, con la mirada en blanco, perdida en el vacío:
"Eran quince chiquillos que un día sus padres olvidaron ir a buscar a la escuela".

.




lunes, 20 de abril de 2026

cualumque

Ve este pasto,
esta gramilla
con la que usted,
a veces, se limpia los zapatos;
en la que su perro
adopta de baño.

Este cualumque pasto
me recuerda, a veces
—no siempre—,
cuando me acerco en silencio,
que no todo lo hizo el hombre.




viernes, 17 de abril de 2026

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad, con un pequeño cementerio medieval adosado a su parque; con unas cuantas tumbas de piedra al lado de un árbol que desprende su follaje otoñal al suelo.
Moran alli, viejos ancestros, que vinieron a conquistar esta tierra con biblia y espada, e indios que se hicieron una cena con ellos.

Descansan en un sueño eterno, donde por las noches, flotan sábanas sin que haya viento, y donde el amor, irremediablemente, se vuelve tóxico.
En los sótanos, el aire gélido se adoctrina con el encierro y baja la tensión de la luz cuando no hay consentimiento.

En el parque hay unas estatuas que no ven, no escuchan ni dicen nada.
Hay unas ranas que le hacen corro al silencio y unos pequeños grillos que cantan;
viven, todavía no se han muerto.



miércoles, 15 de abril de 2026

La oración del caracol.

Un caracol que se revolcaba
en sus lágrimas y baba,
en la hojarasca de una vereda,
sorprendido por el arado de una pala,
se le escuchó decir esto
mientras secaba su caparazón
de lágrimas y tierra.

Muy por debajo,
como hablándole al cielo:
—Perdónalo, Jesús.
Perdónalo, Diosito santo.
Perdónalo, Tata Dios.
Perdónalo, Pacha Mama.
Perdónalo, la recalcada concha de su madre...
porque no sabe lo que hace.

Y no te lo lleves ahora, Diosito.
Ahora no.
Haz que cumpla
su mision en esta vida, de mierda,
de sorete malparido.
que le toco vivir




lunes, 13 de abril de 2026

Domingos y días feriados

Los domingos y días feriados
Se sabe que el servicio de transportes publico de pasajero
se ve reducido, a cada tanto o a la misma nada.
Así se conoció una pareja un día domingo,
esperando en una parada de colectivo.
Conversaron de la vida
y se dieron cuenta de que compartían afinidades
familiares y culturales.

¿Quién iba a saber que esa espera
los uniría para toda su vida?
Tuvieron hijos muy pronto;
con los años fueron tres o cuatro.
Hijos que crecieron en su intimidad,
estudiaron, crecieron, se enmasiparon.
Fueron Padres, padres que tubieron otros hijos que conocieron a otros pares,
que formaron pareja
parejas que tubieron familias
que le hicieron abuelos.
Abuelos con nietos y bisnietos...

Y el colectivo siguía sin venir. La vida pasa volando.
Se dijo un día el uno al otro, con esa mirada que solo
tienen los que compartieron una vida de espera
esperando un colectivo, que nunca pasó..
Por suerte o por desgracia,
...vaya uno a saber,
como bien dice, el saber popular
que mas sabe por viejo, que popular
todo pasa en la vida...
salvo ese colectivo
que se espera.




lunes, 6 de abril de 2026

Un diariero silba un tango

un diariero silba un tango;
es temprano.
no se ve ni un alma en la calle,
alguien que vuelve
y se está yendo a ninguna parte.
La flor de la magnolia,
alta y majestuosa,
cuando quiere,
regala su perfume
al que pasa.
Hay una nena sonámbula
del lado de adentro de una casa;
se aferra a un portón de rejas,
nunca se quiere ir a dormir
cuando la llaman.
Un gato negro hace un hoyo
en un montón de arena
para esconder a la luna
de los gitanos.
Una señora sale a la calle
en camisón y chancleta
a mirar por la vereda.
está impaciente, rezonga;
el marido que no llega
y la comida se le pasa.
En el ferrocarril, en la estación,
después de un largo día,
se fue el último tren
y un perro da su última vuelta
antes de acostarse.
Alguien que se está por amasijar
escribe por décima vez
su última carta
y no encuentra el adverbio
ni el adjetivo perfecto,
y se lamenta porque valor no le falta.



jueves, 2 de abril de 2026

Cuando

Cuando a un profesor universitario
no le alcanza para poco
el dinero de su sueldo,
maneja un Uber.
Cuando a un policía
no le alcanza el dinero
de su mensual,
si este mes no reprimió demasiado,
apunta con su arma
al primero que pasa.
Le dice la frase famosa:
"La bolsa o la vida"
Cuando a un diputado o a un senador
no le alcanza su dinero en blanco
para darse unos gustos,
utiliza el mal habido.
Cuando un vegano piensa todo esto,
se dice: "Todo esto
se asemeja mucho más
a una cadena alimentaria ordinaria
que a una economía ordenada".
Cuando un desocupado no tiene
qué comer,
busca un tenedor en la basura.
Cuando un estudiante no consigue un trabajo,
y tiene una pequeña bola de acero
en uno de sus pies y un teléfono
en su mano derecha,
hace horas Rappi.
Cuando un trabajador no consigue
un trabajo en blanco,
trabaja en negro.
Cuando a un comerciante le va mal
y todavía tiene unas cifras con siete ceros
en el banco,
adquiere una franquicia.
Cuando a un empresario no le cierran las cuentas,
importa alpargatas del Paraguay
o de China.
Cuando un ministro de economía,
que siempre valoró la actividad privada,
deja su cargo en el Estado,
vuelve a trabajar con sus antiguos patrones.
Cuando un presidente local deja su cargo,
y no va preso, da conferencias en el extranjero.
Cuando un presidente tiene una deuda
muy difícil de saldar
con cierto sector armamentista y anticastrista
enquistado en el Estado profundo,
hay dos balas en un cajón
con un cuerpo adentro,
una esposa junto a sus dos hijos
junto a su féretro.