miércoles, 13 de mayo de 2026

Temperatura de fusión

Vuela de fiebre, pero eso no evita
que hoy nos cocine unos huevos fritos con papas ,
acostada en la cama.

Mmm, deliciosos. Comida natural, con poco, nada de aceite.
Esa grasita de su piel le dio una textura deliciosa a las papas.
Lástima las gallinas,
seres bípedos, plumíferos, tan sacrificados,
que tengan que vivir una vida tan desfavorecida
para satisfacer nuestros gustos culinarios.

Por cierto, la fiebre no baja... una paja.
Tuvimos que llamar al médico por la madrugada;
molestar a un facultativo para que salga de su cama.
Por lo menos para que repare el termostato.

Bajé un poco la temperatura, le coloqué un regulador más apropiado.
Ese monte de Venus está al rojo vivo, temperatura de fusión.
Ya no nos servía para cocinar: funde los metales
y quemaba la comida.

Temimos lo peor:
una cama quemada, un cubrecama deshecho.
Por lo menos salvamos la ropa.
Ese deshabillé que un día
va a heredar la próxima dueña de casa,
cuando nos vuelva a cocinar unos huevos fritos con papas,
como Dios manda.




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