Cada vez que veo
un patrón de estancia verseando
compinche con su peonada,
me dan unas ganas terribles
de no probar, ni en mi puta vida,
un cacho más de carne.
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho a un desheredado
como si fuere el dueño de la tierra,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que veo un hombre a caballo
arriando personas, gente, fuera de la feria,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho
la voz de los sometidos
con la voz de quien los somete
elogiando las mil formas que tiene la esclavitud,
y proponiendo otras
que no están ni en los libros de texto,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que encuentro un Rappi
en mi camino, que se apresura
por vivir,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
O cuando bajo mi mirada
para no cegarme
con el opulento brío,
y solo hallo sombras
en el piso, durmiendo
tras una frazada,
mi solidaridad absoluta con las vacas.
Cada vez que escucho a los dueños de la tierra
hablarme como si fuesen
también los dueños de la verdad,
mi solidaridad absoluta con las vacas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario