viernes, 28 de noviembre de 2025

Regalo empresarial

  


El muchacho sufría un TOC.
Estas manías que al principio
Lo aliviaba y a la vez lo protegía.
Cómo lavarse las manos, infinitas veces
.o no tocar con sus manos.
Manijas, puertas ni perillas.

Regalo empresarial

El muchacho abrió la puerta
(Este, es.el que hace un rato les expliqué,
que tenía un TOC).
Y miró varias veces para ambos lados del pasillo
Sin ver a nadie, se decidió entrar  la caja.
Que alguien le había dejado bajo su puerta.
Con mucho esfuerzo, logró pasarla.
a dentro de su departamento
¿Cómo habrán hecho para subir?
Esta caja, seis pisos, por escalera.
Pensaba... Mientras se esforzaba en entrar
.La caja de la cidra y de los turrones.
del regalo empresarial de fin de año.
Sin previo aviso, la caja se abrió de golpe.
Como si fuese automática.
De ella brotó una señorita, entre la biruta de papel.
Y las botellas de sidra, cajas de panetole
Sus pechos se asomaron 
como si tuvieran ambos un resorte.
Su pelo lacio caía por su espalda arqueada.
La chica tomó una galleta de turrón.
Que estaba suelto por el piso de la caja.
Y se la fue pasando 
Por cada curva y pliegue de su cuerpo
Como si su cuerpo tuviera un aderezo.
Que con alguna urgencia debía probarse.
Y giró sobre su pie y quedó su blanco culo.
En lo más alto del cielo, como si fuese una mano extendida.
O la chica fuese un miembro de esa tribu extraña.
Que solo adoran al sol, como a un dios.
Y este muchacho, su mismísima deidad, en persona.
La chica le ofreció un pedacito de turrón.
Que ella misma tenía, con sus dos cachetes del culo apretados.
Y el mismo ano, que lo succionaba con fuerza
Como si fuese una aspiradora.
Que el muchacho tomó con muchísimo cuidado.
De no dejarla caer y ni  de tocar.
Parte alguna de la chica
Que a estas alturas permanecía expuesta.
A sabores y ternura.


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