miércoles, 24 de junio de 2026

vox populi

Nunca fue muy fiel que digamos,
pero tampoco era vox populi
que le metía los cuernos con medio pueblo:
en el trabajo, con los del club,
cuando estaba en el bar.
Con los amigos del club y de la sede social;
y cuando estaba en el club social
se cruzaba al bar para organizar alguna escapada
al primer cuartito desocupado de la zona.
En la casa, como en los lugares más variados.

Dicen que el matrimonio es la tumba del amor,
pero para ella fue su renacer sexual.
Nunca fue tan así,
pero saberse casada le dio como un empujoncito.
Todo era normal, hasta rutinario,
salvo cuando al fulano este, para una fecha,
se le dio por morirse.

Dicen que la muerte mejora a los difuntos;
pero con el de ella, fue tan así
que comenzó con abrirle los ojos.
Desde que murió, siente como que la miran
todo el tiempo desde el cielo
Eso la llenó de culpa, de saberse observada
hasta cuando está en el excusado.
Su presencia fantasmal no la dejaba en paz.
Hasta que una de esas noche no aguantó más
y se fue de madrugada al cementerio.

Saltó la tapia de una,
con uno, dos o tres más,
y ahí, sobre su tumba,
al lado del florero de vidrio
con el ramo de flores frescas del mediodía,
le volvió a meter los cuernos,
en presencia de todas
y todos las tumbas y lápidas del cementerio.
sin importar su género o condición.

Solo faltó esa noche, que la filmaran.




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