lunes, 11 de mayo de 2026

Tenencia compartida de osito de peluche

Tenencia compartida de osito de peluche

Tenencia compartida de osito de peluche
El osito se lo regalé yo,
cuando vivíamos en el mismo barrio
e íbamos juntos a la misma escuela.
Pero una vez que nos separamos,
el osito volvió a mi departamento.

Los lunes, martes y miércoles se lo queda ella;
jueves, viernes y sábados lo pasa conmigo.
El domingo lo jugamos al Call of Duty:
el que pierde, se queda sin osito el fin de semana.

Los lunes y martes me envía
al WhatsApp fotos extorsionadoras:
el osito con una soguita al cuello
jugando al ahorcado
el osito en barrios de dudosa reputación,
comprando merca;
osito con capucha en la cabeza,
atado de pies y manos en una silla,
secuestrado por una banda de piratas
y traficantes de ositos de peluche.
"A este lo vamos a hacer trabajar
en una máquina de garra".

Osito solo en un auto
a pleno sol, con los vidrios cerrados,
a 42 grados de temperatura... bajo la sombra.
"...Y el aire no me anda".

O mensajes tan intimidantes como estos:
"A tu osito no lo vas a ver nunca más",
"A tu osito se lo voy a vender a los gitanos",
"A tu osito lo voy a mandar de vuelta a China
para que lo reciclen.
Lo hagan tampones,
para mujeres enfermizas".

Todos mensajes de este tono.
Sé que nunca lo va a hacer,
porque eso sería como cortar
con lo único que nos une.




viernes, 8 de mayo de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "El tercer sueño"

Los sueños de Neptuno. Hoy: "El tercer sueño"

Estoy en el suelo,
sentado al lado de una biblioteca blanca.
Estoy buscando libros; miro entre todos los tomos
para encontrar uno.
Tomo el primero al azar:
en sus páginas hay imágenes en blanco y negro.
Este espacio puede ser una casa particular,
una librería de usados o una biblioteca con clichés modernos.
En el suelo hay almohadones, adornos, recuerdos.

En eso entra una joven.
Lleva puesto un pantalón corto, negro, muy ajustado
. No alcanzo a verle el rostro.
Se sienta delante de mí, dándome la espalda
pero muy cerca.
Se queda sentada con las piernas abiertas, en el suelo.
Mientras continúo hojeando el libro con estampas,
disimuladamente, con mi brazo izquierdo rodeo su cintura.
La atraigo un poco más hacia mi cuerpo
y le introduzco la mano dentro de su pantalón elástico.

Percibo más allá de lo evidente
su vagina: ser ancestral,
molusco cálido,siento su territorialidad
en cada tacto; hay un temblor,
es biología pura. Molusco etéreo,
está afuera y dentro de mi mente.
Puedo ver, a partir de mi tacto,
su piel brillosa dentro de su otra piel
con imperceptibles temblores, respiración.
Con un dedo a la vez, pulso en su interior
un pequeño montículo de piel, suave y original.
Un botón para solicitar crédito,
un botón para decir "me gusta",
el único botón de su joystick;
pinta los jardines con flores
y los otoños de hojas secas.
Una tecla que no emite silencios.

Siento cómo ella responde en cada pulsación.
Es tan perceptible... Me siento abrumado; mis dedos
se sienten indispensables. En esta relación,
se aleja y se me pega rítmicamente, como una marea a la costa.
Con solo tres dedos —es un dedo por vez y solo tres—
con un ritmo in crescendo.
Esta es mi partitura:
es placer y, a la vez, expansión.

Cerca hay otras personas en la habitación adjunta,
separados por un estante escuálido de libros.
Esto es tan deliberado que en cualquier momento
vamos a ser descubiertos; en nuestro rostro
es imposible disimularlo.
Un día lunes por la mañana.
Qué fastidio da levantarse.




miércoles, 6 de mayo de 2026

Más que a los vivos

Ella quiere a los muertos
más que a los vivos.
Adora las lápidas de frío mármol,
los floreros con flores secas.
Buscar una canilla que todavía funcione
para cambiar el agua de algún florero
Es un día de picnic para ella,
porque en un cementerio nunca se está sola.
Eso me dice, mientras me sonríe
y limpia mi foto;
de ese retrato en blanco y negro
que no recuerdo haberme sacado




lunes, 4 de mayo de 2026

Cajita feliz


Nunca se preguntó de qué están hechas esas cajas.
O últimamente todos los días...
¿Qué llevan dentro las hamburguesas?
Cuántas lágrimas lleva consigo hacer una de esas cajitas.
Cuánto cuesta parir, mantenerse en pie, dar los primeros pasos,
dar sus primeros balidos, los primeros encuentros, la calidez del establo.
La pérdida y el terror industrial:
ser llevado a empujones entre charcos de sangre,
el ruido sordo del metal, el balido mecánico de una sierra eléctrica
y el golpe abrupto del final.
Para terminar todos ellos en una caja,
sin saber que ella también puede terminar en otra.
Por un error de la matriz, un día tuvo un envío no solicitado
A su domicilio,de una caja de unos 160 cm de alto x 50 de ancho, de cartón,
protegida por un nailon transparente
con una docena de agujeros simétricos conformando un gran rombo.
Rasgó una parte del cartón de la caja para ver su interior,
donde alcanzó a ver su rostro dentro de la caja, prolijamente embalado,
protegido por unos paneles de tergopol.
Su rostro sereno y joven permanecía en silencio.
De inmediato buscó dentro de la caja algún papel,
un prospecto, alguna indicación,
pero el único que encontró era un manual con jeroglíficos
que igual podría estar en chino, ser marciano o extraterrestre.
Ahí estaba ella, en cuclillas, observándose,
pero con veinte años menos: era ella, pero en la versión treintañera.
De inmediato pensó: sería bueno tener un poco más de rebeldía,
otra más como ella pero con dieciocho años,
y la infaltable seis años, que le recordara un poco más la ternura.
Y se preguntó si realmente habría otras versiones, mas de ellas
como la del futuro,como con unos ochenta y tantos años,
reposada,más tranquila, paciente,
que aporte un poco más de sabiduría a la casa.
Y así, sentada una tarde, se reveló en todas deambulando por la casa,
correteando, jugando por el patio,
hablando las unas con las otras mientras tendían la ropa.
Se preguntará sorprendida cuál de todas es realmente ella
o si todas son realmente una.



viernes, 1 de mayo de 2026

Aclaración final

Aclaración final
Dios no existe, solo su cara
¿Quién va a decir que no, a un rostro amable para una vida tirana?
Pero no alcanza, no es suficiente.
Falta el resto: una sociedad más equitativa
donde no existan patrones ni esclavos.
donde el triunfo del Rey sobre el Peón sea una ficción,
donde no haya una mayoría que se autoperciba como trabajadores,
pero votan como si fuesen los dueños del latifundio.

Hay un rasgo divino en todo esto;
en el universo, por ejemplo. Si habitáramos un mundo
donde el día tuviese ochenta horas,
los días serían mucho más largos.
Pero tendríamos que trabajar mucho más
—quizás setenta y cuatro horas por día—
y las horas de descanso serían siempre las mismas,
porque no nos alcanzaría con una paga magra.
El hecho de que uno sea un esclavo
no lo dictamina el universo.

Es una contradicción vivir bajo ese ser —esa ley—
que te aplasta y no saber cómo llamarlo.
¿Cómo es esto, que soy mi propio tirano?
Yo mismo administro mis cadenas,
cuido mis grilletes, los limpio,
los engraso para que ninguno se me salga.
Andar perdiendo los grilletes
no es un buen rasgo de etiqueta.
Y sin poner cara de infeliz,
apruebo mi comida:
me realizo una selfie con este caldo de huesos.




Aclaración final:
Este texto es una construcción artística
hecha con imágenes, pensamientos y algunas que otra idea;
no representa la realidad literal del autor.
. Ningún animal resultó herido ni sacrificado para esta obra.
No aprobamos matanza de animales ni su cautiverio,
ni mucho menos alguna especie de tortura .
El "caldo de huesos" es una metáfora
de una alimentación pobre y carente de algun regocijo,
en contraste con la cultura gourmet tan imparante en esta epoca.
La imagen fue realizada mediante IA y pos procesamiento informático.
En definitiva,el autor no vive encadenado
, no come sopa de huesos y el poema es solo su verdad.




miércoles, 29 de abril de 2026

He escrito tanto, tanto.

He escrito tanto, tanto para no ser feliz...
Esa nunca fue mi intención,
nunca mi escritura me fue de ayuda.
Casi escribo para malograrme.
Las palabras lucen tristes, inacabadas.
¿Quién compre estas imágenes e ideas, y una que otra emoción?
si al que lo escribio no le causo un atisbo de felicidad,
ni mucho menos cuando le fue leído

Si lo mío fuese una religión,
¿quién desearía ser parte de esta religión?
Que no realiza milagros
No salva, solo condena.
Soy el primero en no creer en lo que hago;
no necesito detractores.
Lástima, porque merecería ser abucheado.
No hay como la incomodidad de un coro.

He renunciado a manifestarme
al principio de la colaboración.
Lo más sombrío es que no espero de mí nada,
como después de mí no hay nada.
He aprendido a no aguardarme:
nunca vendré donde ya estoy.
Aquí está mi ausencia junto a mi presencia;
las dos caras de la misma moneda.



lunes, 27 de abril de 2026

Los sueños de Neptuno. Hoy: "Triceratops, top, top"

Triceratops, top, top

Stydio está en una esquina de un barrio, cualquiera,
de algún lugar de la provincia de Bs As,
con uno tres, cuatro pibes, en una esquina.
Está mirando para el descampado; no sabe con quién está, pero no está solo.

Enfrente hay terraplén alto que da a una calle de tierra;
por el terraplén se ve que baja una señorita.
Luce cabello largo, color lila con flequillo,
con una blusa blanca y un pantalón jean
desflecado, muy cavado, color lila, un poco más oscuro que sus cabellos.
Su aspecto es más bien menuda, pero joven.

Tiene en su mano
una maqueta articulada de un hueso de Triceratops
y nos dice, beboteando:

—Chicos, si ven un hueso de Triceratops como este, me avisan, porfi—.

Y ahí veo que los otros, se incorporan,
como si a un animal hambriento se le ofreciese comida,
 que  sacan sus teléfonos y comienzan a tomarle fotos.
Fotos a la maqueta del hueso,
pero más que a la maqueta, la que posa es la chica
con la maqueta como fondo; cada foto es una pose distinta,
como una sesión de fotos al aire libre.

Al fondo de la escena se alcanzan a ver
un grupo de volcanes entrando en erupción.




viernes, 24 de abril de 2026

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente

Al principio fue un accidente, se dijo.
alguien que cruzó la calle irresponsablemente o alguien como él,
pero menos fuerte: un escalón inferior de la pirámide evolutiva.
Lo atropelló por un descuido.
No lo vio, y cuando quiso reaccionar, el hombre estaba bajo sus ruedas,
tirado, inconsciente en medio de la acera.
Cuando reviso sus pertenencias —sus bolsillos, para saber quién era—, no encontró nada salvo dinero.
Dinero que no era suyo; una suma importante
, lo suficiente como para rescatarse por una noche
y no recordar que estaba manchado de sangre.

Luego vinieron los otros: hombres, mujeres, ancianos.
Cada uno en una noche distinta,
siempre por la misma calle o a la vera de un camino.
Fueron sus víctimas, la ley del más fuerte; la misma que lo equipara a la naturaleza.
Era él o los otros: un mero acto de supervivencia.
Sobre las rutas más desiertas, los caminos más apartados, su instinto se fue agudizando, perfeccionando su olfato.
Ya elegía sus movimientos;
no eran un producto del azar, un mero golpe de novato o suerte de principiante.

Iba reflexionando sobre todo esto, cuando no vio la luz del tren,
no escuchó el silbato, del Rápido que va a La Plata, cuando cruzó las vías sin mirar, fue ahí cuando lo embistió, sin que él pudiera evitarlo, un tren que vino de la nada, en medio del camino.

Cuando revisaron su pertenencia, lo que pudieron encontrar arriba del auto
, junto a sus papeles, estaban los papeles, documentos, fotos de otras personas. todas habian muerto en un acidente tragico,
Cuando vieron quién era el auto, fue como cuando un pescador abre las vísceras de un tiburón y descubre los peces de los que se alimenta;
lo que revela qué tan rica y variada es su fauna marina, para reconocer la dieta y los hábitos de caza de un Renault Twingo.




miércoles, 22 de abril de 2026

Stydio vive con su madre

Stydio vive con su madre.
esto sería algo normal
si no fuese
porque la madre de Stydio
hace 20 años que murió.

Stydio es una persona amable, un poco retirada,
siempre dispuesto a tener una conversación con extraños.
Cuando un vendedor llama a su puerta,
Stydio, sale, le pregunta que quiere,
y vuelve a entrar, para. preguntale a su madre
si es que necesita algo.
Stydio, a continuación ,sale y dice: —Dijo mi madre que hoy no necesita nada, gracias.

Stydio mantiene conversaciones tan dislocadas como estas:
—Mi madre no quiere que entres a casa.
—A mi madre no le gustan los pelos de los gatos.
—¿Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? No, gracias. Mi madre dice que Dios no existe.

Hubo una vez un vecino que quiso interiorizarse sobre el tema
de cómo es que los muertos, despues de muerto, aún hablan,
Entró a la casa, de un empujón abrió la puerta
para oir con sus propios oidos, cómo es esto de la cuarta dimensión.
Apenas dio unos pasos, sobre el pizo de madera de haya recien encerado ,
cuando una voz gélida y antigua se oyó en todas partes y ninguna: "—Qué falta de respecto y educación—".
Stydio a todo esto, estaba en la puerta de calle,
al lado del portón de rejas, esperando.
mientras contaba hasta diez, uno, dos..,
fue cuando vio salir a este hombre de la casa,
trasfigurado, con la expresión de haber visto un fantasma.
Cuentan que este fulano estuvo cinco meses sin hablar,
haciéndose encima y comiendo de una pajilla.

Esto no terminó acá, porque hubo una denuncia
con una orden de allanamiento.
Cinco patrulleros, más de diez policías.
Una mañana le pidieron a Stydio que abriera la puerta;
entraron con una hoja y una orden de un juez.

—Pasen —les dijo Stydio—, madre los está esperando.

Eran quince policías con cascos y armas largas.
Como es costumbre,
Stydio los esperó con buen semblante y con la puerta abierta.
Esta vez no llegó a contar hasta cinco;
cuando apenas había contado hasta tres,
salió el primer oficial llorando, trastabillando, en un grito,
golpeándose unos con otros; el último pidiendo que, por favor, no lo dejaran.
Llegaron así, a duras penas, hasta la vereda de la antigua casona sin poder mantenerse de pie.
Todos se dejaron caer sobre la calzada;
la mayoría se había orinado, perdido parte de su equipamiento;
estaban gimoteando, con movimientos espasmódicos,
tiritando de frío y miedo, con la mirada en blanco, perdida en el vacío:
"Eran quince chiquillos que un día sus padres olvidaron ir a buscar a la escuela".

.




lunes, 20 de abril de 2026

cualumque

Ve este pasto,
esta gramilla
con la que usted,
a veces, se limpia los zapatos;
en la que su perro
adopta de baño.

Este cualumque pasto
me recuerda, a veces
—no siempre—,
cuando me acerco en silencio,
que no todo lo hizo el hombre.




viernes, 17 de abril de 2026

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad

Una casa a las afueras de la ciudad, con un pequeño cementerio medieval adosado a su parque; con unas cuantas tumbas de piedra al lado de un árbol que desprende su follaje otoñal al suelo.
Moran alli, viejos ancestros, que vinieron a conquistar esta tierra con biblia y espada, e indios que se hicieron una cena con ellos.

Descansan en un sueño eterno, donde por las noches, flotan sábanas sin que haya viento, y donde el amor, irremediablemente, se vuelve tóxico.
En los sótanos, el aire gélido se adoctrina con el encierro y baja la tensión de la luz cuando no hay consentimiento.

En el parque hay unas estatuas que no ven, no escuchan ni dicen nada.
Hay unas ranas que le hacen corro al silencio y unos pequeños grillos que cantan;
viven, todavía no se han muerto.



miércoles, 15 de abril de 2026

La oración del caracol.

Un caracol que se revolcaba
en sus lágrimas y baba,
en la hojarasca de una vereda,
sorprendido por el arado de una pala,
se le escuchó decir esto
mientras secaba su caparazón
de lágrimas y tierra.

Muy por debajo,
como hablándole al cielo:
—Perdónalo, Jesús.
Perdónalo, Diosito santo.
Perdónalo, Tata Dios.
Perdónalo, Pacha Mama.
Perdónalo, la recalcada concha de su madre...
porque no sabe lo que hace.

Y no te lo lleves ahora, Diosito.
Ahora no.
Haz que cumpla
su mision en esta vida, de mierda,
de sorete malparido.
que le toco vivir




lunes, 13 de abril de 2026

Domingos y días feriados

Los domingos y días feriados
Se sabe que el servicio de transportes publico de pasajero
se ve reducido, a cada tanto o a la misma nada.
Así se conoció una pareja un día domingo,
esperando en una parada de colectivo.
Conversaron de la vida
y se dieron cuenta de que compartían afinidades
familiares y culturales.

¿Quién iba a saber que esa espera
los uniría para toda su vida?
Tuvieron hijos muy pronto;
con los años fueron tres o cuatro.
Hijos que crecieron en su intimidad,
estudiaron, crecieron, se enmasiparon.
Fueron Padres, padres que tubieron otros hijos que conocieron a otros pares,
que formaron pareja
parejas que tubieron familias
que le hicieron abuelos.
Abuelos con nietos y bisnietos...

Y el colectivo siguía sin venir. La vida pasa volando.
Se dijo un día el uno al otro, con esa mirada que solo
tienen los que compartieron una vida de espera
esperando un colectivo, que nunca pasó..
Por suerte o por desgracia,
...vaya uno a saber,
como bien dice, el saber popular
que mas sabe por viejo, que popular
todo pasa en la vida...
salvo ese colectivo
que se espera.




lunes, 6 de abril de 2026

Un diariero silba un tango

un diariero silba un tango;
es temprano.
no se ve ni un alma en la calle,
alguien que vuelve
y se está yendo a ninguna parte.
La flor de la magnolia,
alta y majestuosa,
cuando quiere,
regala su perfume
al que pasa.
Hay una nena sonámbula
del lado de adentro de una casa;
se aferra a un portón de rejas,
nunca se quiere ir a dormir
cuando la llaman.
Un gato negro hace un hoyo
en un montón de arena
para esconder a la luna
de los gitanos.
Una señora sale a la calle
en camisón y chancleta
a mirar por la vereda.
está impaciente, rezonga;
el marido que no llega
y la comida se le pasa.
En el ferrocarril, en la estación,
después de un largo día,
se fue el último tren
y un perro da su última vuelta
antes de acostarse.
Alguien que se está por amasijar
escribe por décima vez
su última carta
y no encuentra el adverbio
ni el adjetivo perfecto,
y se lamenta porque valor no le falta.



jueves, 2 de abril de 2026

Cuando

Cuando a un profesor universitario
no le alcanza para poco
el dinero de su sueldo,
maneja un Uber.
Cuando a un policía
no le alcanza el dinero
de su mensual,
si este mes no reprimió demasiado,
apunta con su arma
al primero que pasa.
Le dice la frase famosa:
"La bolsa o la vida"
Cuando a un diputado o a un senador
no le alcanza su dinero en blanco
para darse unos gustos,
utiliza el mal habido.
Cuando un vegano piensa todo esto,
se dice: "Todo esto
se asemeja mucho más
a una cadena alimentaria ordinaria
que a una economía ordenada".
Cuando un desocupado no tiene
qué comer,
busca un tenedor en la basura.
Cuando un estudiante no consigue un trabajo,
y tiene una pequeña bola de acero
en uno de sus pies y un teléfono
en su mano derecha,
hace horas Rappi.
Cuando un trabajador no consigue
un trabajo en blanco,
trabaja en negro.
Cuando a un comerciante le va mal
y todavía tiene unas cifras con siete ceros
en el banco,
adquiere una franquicia.
Cuando a un empresario no le cierran las cuentas,
importa alpargatas del Paraguay
o de China.
Cuando un ministro de economía,
que siempre valoró la actividad privada,
deja su cargo en el Estado,
vuelve a trabajar con sus antiguos patrones.
Cuando un presidente local deja su cargo,
y no va preso, da conferencias en el extranjero.
Cuando un presidente tiene una deuda
muy difícil de saldar
con cierto sector armamentista y anticastrista
enquistado en el Estado profundo,
hay dos balas en un cajón
con un cuerpo adentro,
una esposa junto a sus dos hijos
junto a su féretro.



martes, 31 de marzo de 2026

Reflejos condicionados de una guardia pretoriana

Reflejos condicionados de una guardia pretoriana


Stydio ve a un policía con su perro.
«Oh... dog friendly».
El policía le dice al perro:
—¡Alto! —y el perro se detiene.
—¡Dame la pata! —y el perro se la da.
A su vez, el policía recibe una orden
de una voz en su walkie-talkie:
—¡Reprima la protesta!
—Quite las cámaras.
—Corra a los camarógrafos.
—Despeje la calle.
Y el policía sacó su bastón,
con ese, que se golpean las ideas.
Se le inyectan los ojos en sangre
y una baba, de la que ya habló Pávlov
en sus antiguos estudios de fisiología,
le chorrea por la comisura de su boca.



Un breve intermezzo,
que nos da tiempo a pedir un aperitivo,
ir a una tanda, o cambiar de canal,



—¿Cómo va, papá? ¿Qué hiciste hoy?
—¿Qué hiciste hoy, Tomi, en la escuela?
—Hoy aprendimos el Art. 14 bis de la Constitución Nacional.
—Y a vos... ¿se te terminaron las balas de goma
o necesitás que la ministro te compre más?
Porque a mí los lápices se me gastaron;
me cansé de pintar arcoíris de colores.



viernes, 27 de marzo de 2026

De a poco

De a poco

De a poco me voy
acostumbrando a no ver,
a convivir en la oscuridad.
Los objetos que van perdiendo el miedo
van reapareciendo,
como si la misma oscuridad
que los retenía
los fuera soltando.

...más ciega la luz.
¿Qué has ganado?,
me pregunta el tiempo,
señalándome en la noche
la luz, que se asemeja al día.
Tanto, tanto insistir por ella.



lunes, 23 de marzo de 2026

Poema, para un día lunes.


Lunes, un poema para hoy lunes
que vence pasadas sus veinticuatro horas.
Un poema con...
Como quien dice: con obsolescencia programada.
Para quien se sitúa
en un lunes cualquiera,
se sienta identificado
con este poema espejo.
Un poema situado en tiempo y forma,
en el primer día
frente a la colina interminable
de los días
por donde ruedan dichas y esperanzas,
broncas y frustraciones,
para volver a caer en otra vez.
En el día más,
rayano de los días
donde se acaparan comiensos
y se renace
de la mas isoportable caida..
Quiero que sepas
que yo también estuve aquí.



jueves, 19 de marzo de 2026

Be back soon



"be back soon",
le dejó escrito
la chica que solo hablaba inglés
en el vidrio de su cuarto.
Y a Stydio le gustó
saber que eso
significaba: "volveré pronto".
"be back soon", se dijo
a sí mismo para no olvidarlo.
¿Cuánto tiempo
recordaré lo que esto
significa?
¿Me olvidaré más pronto
del rostro de quien
una vez lo dijo,
o del significado
de "be back soon" primero?
"Be back soon",
le dijo el sol
con unas cuantas nubes en el cielo
cuando se retiraba por la tarde.
¿Cuándo es "pronto" en inglés?
Le pregunté a Stydio:
¿Ahora es pronto?
¿Quizás mañana?
Quizás pronto... sea nunca.
Aprenderé más pronto inglés
que a olvidarte.



lunes, 16 de marzo de 2026

En un terruño, en un lugar muy lejano,

En un terruño, en un lugar muy lejano,


En un terruño, en un lugar muy lejano,
las mujeres se quedan embarazadas
cuando apenas ven al hombre de sus sueños:
el rostro de un buen actor en una película,
o cuando pasan su canción en la radio,
porque una vez les escribió alguien un poema.
Porque le baja un gatito de arriba de un árbol,
porque lleva un uniforme,
porque apenas lo ven
después de haber estado en una escuela de monjas,
doce años internada.
Y los hombres ni cuenta se dan,
de esto
de lo que en esta isla está pasando.
Cómo es que llegan los bebés a este mundo.