viernes, 31 de julio de 2026

Al final pasó el invierno

Al final pasó el invierno
sin Pena ni Gloria.
Pena era un amigo de mi infancia
que, por su nombre,
desde su crianza tuvo la extraña sospecha
de no tener un mejor porvenir;
más bien alejaba a las almas tímidas
y bienintencionadas,
y no tanto a aquellas
que se aprovechaban de su nobleza.

Y Gloria, que era una hermosa mujer
que de joven tuvo la fortuna
de envejecer muy rápido,
que por única alegría
sostiene la extraña costumbre,
por las noches sin luna,
de ahuyentar a los asaltantes de caminos.
No hay más que escuchar su risa
para entender lo irracional
que nos resulta a veces
a los mortales, la emoción del miedo.

Éramos tres extraños
con sus insignificancias
y una multitud de soledades.




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