Si la gente, las personas
de por acá, que usualmente
hablamos un español americanizado,
traído de los pelos,
metido en el barro,
rescatado de la calle
durmiendo al sereno,
en vez de decir «¡Gooool!»
cada vez que celebramos
un tanto,
vencemos el arco contrario,
dijeramos «¡Metaaaaa!»,
habría menos fanatismo en el fútbol.
Eso cree el lingüista
Y muchas personas. No perderían
La cabeza, parte de su corazón,
por ver un partido de fútbol.
Le dolería la cabeza y los oídos
de tanto escuchar «meta»
cada vez que un equipo
vence al arquero contrario.
Todos sabemos que las metas
en la vida son ficticias,
puramente imaginarias
e impuestas.
Muy difíciles de alcanzar.
Solamente creadas
para mantenernos ocupados.
Como pelearse por una estrella
o un sol inabarcable
para nuestra conciencia,
que de solo mirarlo
te hace arder los ojos.
Disculpe las molestias.Prueba actualizar la página para ver si todo vuelve a la normalidad.
lunes, 13 de julio de 2026
El lingüista y el fóbal
Etiquetas:
El Sol Inabarcable,
Español Al Sereno,
Gritar La Meta
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