¿Nunca estuvieron
en una habitación
donde en una
de sus paredes hay un mural de un bosque?
Una gigantografía que, al igual que los bosques verdaderos,
sus ramas filtran la luz del sol, generando
sombras y claros muy particulares
que se asemejan a los vitrales de una iglesia.
Nunca durmieron en una habitación
donde las ramas de altos árboles filtran
la delicada luz azul de una noche sin luna;
que sus hojas caen sobre las pulcritud de las sábanas,
donde piñas de pinos y sus acículas, ramas secas,
se esparcen sobre los cojines del colchón
Su delicado aroma nos adormece
junto con el canto de faisanes, búhos
y otras aves nocturnas ,
y nuestro cansancio no nos permite ver más allá
de nuestros cuerpos agotados.
Nunca estuvieron en una habitación como esta,
ya que la recuerdo, les comento.
Que en tantas mudanzas, en tantas noches infinitas
he perdido esta gigantografía.
No recuerdo el sitio donde la he dejado,
en qué casa, en qué habitación estaba.
Por ahí alguien de ustedes hoy la tiene;
no duden en avisarme.

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