lunes, 14 de septiembre de 2026

Este parque de diversiones

Este parque de diversiones
no lo mueve el lucro.
Si cada sonrisa de niño nos llena
nuestras arcas vacías.
Niños que vienen con sus padres,
y cada sonrisa nos cuesta
una vuelta al mundo,
un peluche gastado,
una docena de globos
o un mono a cuerda con pandereta.

Pero esa no es solo la gran
dificultad que tiene este parque.
Lo malo de estar aquí
es que no se tiene horario
ni descanso.
Y no se le puede decir que no
a un niño que se queda llorando
porque le duele la panza,
porque no tiene remedios,
porque su madre no trabaja,
su padre nunca está en casa,
porque no tiene abuelos ni nana.

No importa la hora que es,
siempre de algún lugar están llegando
personitas rotas, niños desilusionados.
Hay que poner otra vez
el agua para calentar los fideos.




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