jueves, 26 de marzo de 2009

Díganle


Díganle que he muerto
Díganselo despacio
Que se apago una estrella
Que no vio su ocaso
Que se perdió el todo
Que no supo cuidar el viento
Que luna gira en círculo
Que mi cuerpo es cadáver
Que el dolor supero la espera
Que el aire se me hizo escaso
Que el billete no tiene premio
Que morí viendo la puerta
Que siempre tuve esperanza
Que espere hasta el último momento
Que el proyectil, el lazo, o el filo
Nunca hirió mi corazón
Que mis ojos todavía lloran.

3 comentarios:

eduprecidente (con c ) dijo...

yo sospecho que si alguien se sentiría solo, no se suicidaría, el suicidio es la muerte del otro, en nosotros.

entreprincipesyrevolucionarios.blogspot.com/ dijo...

Díganle despacio que el problema es que se quedo mirando la puerta, pero jamás la abrió.
Díganle que el viento siempre le susurro al oído, solo que no escucho.
Díganle que aquel que no busca premios no compra billetes esperando fortunas azarosas.
Díganle que quizás el problema es que no hay ni primeros ni últimos hay momentos, pero debes ir por ellos.
Díganle que llorar limpia el alma y germina donde no hay siembra.
Díganle que para perder todo primero hay que intentar ir por lo que se anhela.

Besos Edu
Esmeralda

eduprecidente (con c ) dijo...

Esmeralda. Lo bueno de escribir, es que uno no sabe para quien escribe realmente, me gustaría ver con tus ojos ¿te lo dije?, es verdad, cada coma, cada punto, me es irrefutable y por eso te quiero.
Besos Esmeralda
Edu