miércoles, 16 de septiembre de 2009

Melancolia de los parques


Ella nunca quiso cambiarme
Le gustaban mis pasos
La música de la tarde
Mirar juntos los rizos de la luna
Sentarnos en la melancolía de los parques
Atrapar los suspiros
Que en su suéter quedaban

Ella nunca ensayo una queja
Nunca se le cayó una mirada al piso
Nunca quiso que cambie
Mis trajes de entre semana
Por uno que no desentone los domingos
Mi risa que no evocase la pérdida una tristeza
Mis pasos que nunca digan
Que voy hacia el final de la tarde

Ella nunca quiso cambiarme,
De su boca nunca
broto una queja
Su voz igual que un trino
Su risa como pompas
se festejaban en el aire,
Cuando juraba
decia amarme




4 comentarios:

Atis dijo...

Eso si que es un amor incodicional, aunque el paso del tiempo nos cambie a todos irremediablemente.

Me gustaros tus versos!!
Un saludo!

eduprecidente (con c ) dijo...

Atis, el amor es un incondicional, y el tiempo solo nos muestra quienes somos en esencia, nadie cambia más que su ropaje, y ese billete falso que nadie acepta, muere con nosotros.

Saludos!!

Esmeralda dijo...

Que mejor que el amor que no busca contraprestaciones, que te acepta como eres y te muestras.
Me resulto algo contradictorio el final ¿acaso el dudaba de su juramento?

Besote Esmeralda

eduprecidente (con c ) dijo...

Esmerada: la duda es el infierno de quien ama, una pequeña certeza, hace que sea un alivio ese sufrimiento, el soñante busca en su sueño esa certeza, el amado busca en su amada los cielos
Besote Esmeralda
Edu